Con su nuevo plan para Irak, George W. Bush deja una
peligrosa tarea pendiente a quien sea su sucesor en la
Casa Blanca a partir de enero de 2009, según el humor
de Steve Sack en «The Minneapolis Star-Tribune».
Washington (AFP, EFE, Reuters) - El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunciará esta semana la retirada de Irak de 30.000 soldados de su país para mitad del próximo año, según informó la cadena de televisión CNN. Sin embargo, la medida no generó el respaldo esperado en el Congreso, donde senadores demócratas y republicanos arremetieron ayer contra la estrategia oficial para ese país y exigieron en una audiencia al comandante de las fuerzas norteamericanas, general David Petraeus, una retirada de todas las tropas y no sólo de los refuerzos dispuestos en enero.
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De acuerdo con la información periodística, el mandatario haría pública mañana su decisión de retirar los 30 mil solados enviados a Irak a principios de año en el marco de su plan de seguridad para Bagdad y otras zonas. De este modo, aceptará las recomendaciones que expuso el lunes y ayer Petraeus al Congreso, debiendo completar dicho repliegue antes de julio del año que viene.
La reducción de los 30.000 soldados dejará para entonces en 130.000 la cantidad de militares estadounidenses en Irak, el mismo nivel de enero de este año.
Lo dicho por el jefe de las fuerzas estadounidenses en el país árabe no impresionó, sin embargo, a los legisladores. «Deberíamos poner fin a la estrategia de los refuerzos y empezar a hacer regresar a casa a nuestros soldados», aseguró el influyente senador demócrata Joseph Biden, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara alta y precandidato para las elecciones presidenciales de noviembre de 2008.
Como el general había sostenido en la víspera que la estrategia lanzada por Bush a principios de año había alcanzado «sus objetivos militares», los senadores llevaron ayer el debate al terreno político, donde la estrategia no logró sus objetivos.
«Cuando anunció el envío de refuerzos, Bush dijo que su primer objetivo era dar tiempo para un acuerdo político en Irak», entre las diferentes etnias sunitas, chiitas y kurdas, recordó Biden. «Desde mi punto de vista, no creo que esto ocurra durante nuestras vidas», pronosticó.
«Por tanto, la mayoría de los senadores pensamos que es hora de retirar no sólo los refuerzos de Irak», afirmó, en sintonía con varios de los senadores, entre ellos el republicano Chuck Hagel. «¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a seguir invirtiendo en sangre el dinero estadounidense al mismo ritmo que ahora?», preguntó.
Sin reconciliación
Petraeus reconoció que «la reconciliación en Irak todavía no se ha producido, aunque se están dando pasos actualmente», al tiempo que admitió que «le costaría mucho tomar la decisión» de mantener los refuerzos en Irak si la situación empeora en el terreno.
El también republicano Richard Lugar evitó plantear su pedido de hace unos meses en favor de una retirada « ordenada» del país del Golfo Pérsico, aunque sí subrayó que los avances logrados en Irak «podrían no lograr el objetivo debido a las divisiones que afectan al país» y pidió más esfuerzos diplomáticos al gobierno.
En tanto, la reacción de los grandes diarios norteamericanos también fue adversa a lo afirmado el lunes por Petraeus.
«The New York Times» abrió el fuego en un crítico editorial indicando que « durante meses, el presidente Bush ha prometido un balance honesto sobre la situación en Irak, una mirada fresca a la estrategia de la guerra y un nuevo plan sobre cómo sacar a Estados Unidos de la mortífera espiral de la guerra civil iraquí. El país no tuvo nada de eso» el lunes.
En su editorial, el «Times» afirma que «fue otra más de las promesas rotas y falsas afirmaciones de éxito que hemos escuchado de Bush durante años».
Tras el testimonio de Petraeus y del embajador en Bagdad, Ryan Crocker, ante la Cámara de Representantes, uno podía preguntarse «si los estadounidenses querían comprometerse tanto para resultados tan inciertos luego de tantos fracasos anteriores», estimó por su parte el diario «USA Today».
Por su parte, «The Washington Post», que respaldó la invasión a Irak de 2003, reflejó en otro editorial que «si la reconciliación política (en Irak) que el presidente esperaba no es posible en un futuro cercano, ¿es necesario que las misiones de las fuerzas estadounidenses permanezcan sin cambios? Es un interrogante que debe responder el presidente».