La activista de derechos humanos Sarema Sadulayeva fue asesinada junto a su esposo en el norte del Cácauso ruso después de que ambos fueran secuestrados ayer, informó la organización Memorial, citada por la agencia Interfax.
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Los cuerpos de Sadulayeva y su marido fueron hallados con heridas de bala en el baúl de un vehículo en las afueras de Grozny, la capital de Chechenia, dijo el director de Memorial, Alexander Cherkassov, cuya oficina fue clausurada recientemente. La fiscalía abrió una investigación por asesinato doble.
Varios activistas de derechos humanos en Moscú protestaron por lo que consideran la "falta de legalidad" en el Cáucaso Norte. A mediados de julio había sido asesinada también Natalya Estemirova, otra activista rusa.
Sadulayeva dirigía la organización no gubernamental "Salvemos a la generación", que se encargaba principalmente de ayudar a jóvenes chechenos menores de edad, víctimas de la guerra de Chechenia. También el esposo de Sadulayeva cooperaba con la organización en la atención médica y para proveer a los jóvenes de prótesis.
Según sus familiares, ella y su marido fueron secuestrados por desconocidos y trasladados en un automóvil cuando se encontraban en la organización. Sin embargo, las autoridades de la convulsa región del Cáucaso afirman que no hay indicios de secuestro.
Testigos sostienen que la pareja entró en el vehículo sin que se hiciera uso de la violencia.
Los defensores de los derechos humanos moscovitas criticaron el fracaso de los políticos cercanos al Kremlin en la región. "Ahí falta de todo", apuntaron, para denunciar la carencia de empleos, sueldos justos y una administración y una policía efectivas, así como de un sistema legal independiente.
"Los únicos defensores del pueblo, los activistas de derechos humanos, son asesinados de forma sistemática", señaló Alexander Brod, director de la oficina moscovita de derechos humanos.
El actual es el segundo asesinato de un activista en el norte del Cáucaso en el transcurso de un mes.
El caso de Estemirova, asesinada a mediados de julio, no ha sido esclarecido, como ocurre con otros crímenes contra activistas en Rusia. Estemirova trabajaba para Memorial en Grozny.
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