Rusia y China refrendaron su papel como principales valedores del régimen del presidente sirio, Bashar al Asad, al ejercer por tercera vez su poder de veto en la ONU e impedir que el Consejo de Seguridad presione a Siria con una amenaza de sanciones si no detiene el uso de armamento pesado.
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El máximo órgano de decisión de la ONU quedó de nuevo paralizado en su intento por frenar la crisis en Siria al reiterarse la diferencia de opinión que divide a los países occidentales, respaldados por la inmensa mayoría del Consejo, y Rusia y China, en su respuesta a la tragedia que vive el país árabe.
Sobre la mesa estaba un proyecto de resolución presentado por los países europeos y Estados Unidos que amenazaba con la aplicación de sanciones económicas y diplomáticas bajo el Capítulo VII de la Carta de la ONU si el régimen no repliega antes de diez días sus tropas de los centros urbanos y detiene el uso de armamento pesado.
La propuesta logró el voto afirmativo de once de los quince países del Consejo (EEUU, Francia, Reino Unido, Alemania, Portugal, Colombia, Guatemala, India, Azerbaiyán, Togo y Marruecos), pero murió al recibir la negativa de Rusia y China, miembros permanentes y con derecho a veto. Pakistán y Sudáfrica se abstuvieron.
Es la tercera vez en los diecisiete meses que dura la crisis en Siria y mientras Damasco es ya escenario de combates que Moscú y Pekín se unen para frenar la presión occidental -con el apoyo de los países árabes- al régimen dictatorial.
Los primeros dos vetos de Rusia y China "fueron muy destructivos, pero éste es todavía más peligroso y deplorable", dijo la embajadora estadounidense ante la ONU, Susan Rice, que aseguró que la posición de ambos países es "contraria a la mayoría del Consejo de Seguridad, la Liga Árabe, más de cien países y las aspiraciones de los sirios, que merecen algo mucho mejor" por parte de Moscú y Pekín.
"Sólo podemos esperar que un día, antes de que mueran muchas más miles de personas, Rusia y China dejen de proteger a Al Asad y permitan a este Consejo desempeñar su papel adecuado en el centro de la respuesta internacional a la crisis en Siria", agregó Rice.
La frustración quedó patente también entre los embajadores de los países que presentaron la resolución, quienes acusaron a ambos Gobiernos de "anteponer sus intereses nacionales a las vidas de millones de sirios", en palabras del embajador británico, Mark Lyall Grant, de los más críticos con rusos y chinos.
El embajador ruso, Vitaly Churkin, justificó su voto aduciendo que impide "una intervención militar extranjera" y "otras cosas que podrían ser muy perjudicial" para Siria, aunque el proyecto occidental sólo mencionaba una amenaza de sanciones diplomáticas y económicas y en ningún momento el uso de la fuerza en el país árabe.
Además, indicó que en estos momentos las potencias occidentales libran "una gran batalla geopolítica en Siria que no tienen nada que ver con los intereses de los sirios" y "todo que ver con Irán".
La resolución occidental preveía también la ampliación del mandato de la Misión de Observación de Naciones Unidas en Siria (UNSMIS), que expira mañana, por lo que los miembros del Consejo deben acordar qué hacer con ella antes de dejarla morir.
Reino Unido prepara ya un proyecto de resolución para lograr "una ampliación final" de la UNSMIS por treinta días para lograr, si no se produce una reducción de la violencia, su retirada ordenada, informaron fuentes diplomáticas.
Algunas delegaciones quieren votar ese texto hoy mismo, pero Rusia, según dijo Churkin, no está satisfecha con la versión que ha visto y prefiere postergar la votación al viernes, el mismo día en que expira el mandato de los observadores internacionales.
Además del futuro de la misión de los observadores, lo que está también en el aire es el papel del propio mediador internacional, Kofi Annan, quien hoy expresó su "decepción" por la incapacidad del Consejo de Seguridad de adoptar "una acción fuerte y concertada" ante la escalada de violencia en Siria.
"Annan necesita la unidad de la comunidad internacional. Él pidió concretamente el uso del Capítulo VII, pero ahora la comunidad internacional está dividida, por lo que habrá que esperar a los próximo días para ver si hay algo más que hacer por la vía diplomática", reconoció el embajador francés, Gérard Araud.
El doble veto ruso obtuvo el rechazo de Human Rights Watch (HRW), que lamentó en un comunicado la "cruel indiferencia" de Rusia y China "ante las violaciones que han seguido a su serie de vetos", al tiempo que los acusó de "dar la espalda una vez más a los sirios mientras el Gobierno sigue su brutal ataque sobre los civiles".
Desde que los enfrentamientos entre las fuerzas del régimen de Al Asad y los grupos de oposición comenzaran hace casi 17 meses, han muerto más de 17.000 personas, además de haber causado varias decenas de miles de refugiados y de que más de un millón de personas esté en necesidad de asistencia humanitaria de urgencia, según datos de la ONU.
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