Los manifestantes que ocupan los dos aeropuertos de Bangkok, la capital, amenazaron hoy con una revuelta popular si los cuerpos de seguridad cargan por orden del Gobierno de Tailandia, que se ha atrincherado en el norte del país e intenta negociar un desalojo pacífico.
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Uno de los líderes de la antigubernamental Alianza del Pueblo para la Democracia, Chamlong Srimuang, advirtió de que la gente se levantará contra el Ejecutivo y "nadie podrá controlar a las masas enfurecidas" en el caso de que produzca una acción de fuerza por parte de la Policía o los soldados, o se detenga a los cabecillas de las protestas.
Srimuang, ex gobernador de Bangkok y general del Ejército en la reserva, hizo esa advertencia un día después de que el primer ministro Somchai Wongsawat, declarara el estado de excepción en los aeropuertos de Suvarnabhumi y Don Muang, y diera instrucciones a la Policía de llevar a cabo el desalojo de los manifestantes con el apoyo de efectivos de la Fuerza Aérea y la Armada.
A primeras horas de la mañana, la Policía comenzó a negociar con los cabecillas de la Alianza en un intento de evitar el empleo de la fuerza para desalojar a los manifestantes de los dos aeropuertos que controlan desde hace dos días.
"Les estamos pidiendo que permitan al aeropuerto reanudar sus operaciones. Seguimos hablando, pero si esto falla tomaremos otras medidas. La última será dispersarles", declaró a la prensa el jefe negociador de la Policía, Suchart Muenkaew.
Las advertencias de la Policía no parece que vayan a doblegar a los congregados, que según Suriyasai Katasila, uno de los principales cabecillas, "lucharán hasta la muerte" antes de abandonar las terminales de los dos aeropuertos.
Los partidarios de la Alianza establecieron controles en las carreteras de acceso a los aeródromos ocupados, en los que jóvenes enmascarados y vestidos de negro, armados con porras y palos de golf, dan el alto a todos los vehículos para impedir que se infiltren efectivos de las fuerzas de seguridad.
Mientras proseguían las conversaciones, un centenar de agentes de la brigada antidisturbios se posicionaron cerca del hotel Novotel, situado a unos 300 metros la terminal de Suvaranabumi, donde varios miles de seguidores de Alianza parecían celebrar una fiesta.
"Vamos a luchar, aquí no hay miedo" dijo Mookdawan Wathony, estudiante de 20 años, en medio del bullicio que vive en el moderno aeropuerto capitalino.
El envío de agentes a las proximidades del aeropuerto de Suvarnabhumi se llevó acabo pocas horas antes de que el Gobierno destituyera de forma fulminante al director de la Policía nacional, general Phatcharawat Wongsuwan, sin explicar las razones.
Entretanto, el primer ministro Wongsawat, instalaba de forma indefinida, su centro de gobierno en la ciudad de Chiang Mai, al norte del país, en respuesta al acoso de los manifestantes y las discrepancias con el Ejército.
Wongsawat, quien desde que asumió el cargo a principios de septiembre no ha podido emplear el palacio de Gobierno de Bangkok, que ocupan los manifestantes, se vio forzado a viajar el miércoles a Chiang Mai, después de que los dos aeropuertos capitalinos cayeran bajo el control de la Alianza.
"El primer ministro no tiene planes de regresar a Bangkok a corto plazo debido a que existe cierta incertidumbre acerca de los movimientos de los militares", dijo en rueda de prensa el viceportavoz del Gobierno Suparat Nakboonnan.
En Chiang Mai, a donde también se han trasladado algunos miembros del Gabinete, Wongsawat despacha por teléfono y videoconferencia con sus colaboradores y destacados funcionarios de la Administración, que continúan en la capital tailandesa.
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