Asunción (EFE, AFP) - El reparto de cargos en el futuro gobierno paraguayo abrió ayer la primera crisis en la coalición que llevó al poder a Fernando Lugo, cuando faltan 35 días para que el ex obispo asuma la jefatura del Estado. La designación del ex senador Carlos Mateo Balmelli como director de la hidroeléctrica de Itaipú, que es la mayor del mundo en funcionamiento y cuya propiedad comparten Paraguay y Brasil, causó la renuncia, posteriormente retirada, de la futura canciller, Milda Rivarola.
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Rivarola, del Partido País Solidario (PPS), tiene diferencias personales con Mateo, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), principal soporte de Lugo en el Congreso, y prefería en ese cargo a Ricardo Canese, del izquierdista Movimiento Popular Tekojojá y experto en temas energéticos, según trascendió en la prensa local. La designación tampoco cayó bien en esta última organización, que expresó a través de un comunicado que «el proceso de defensa y recuperación de la soberanía energética» enarbolado por Lugo durante la campaña «no ha tenido continuidad» con la elección de Mateo.
La dirección de la represa, la más codiciada entre los funcionarios públicos por los altos salarios y los recursos que controla, era anhelada por otros grupos que forman parte de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC).
No obstante, Rivarola amparó su decisión en que con Canese se esperaba una negociación más firme con Brasil. Los reclamos de Paraguay se centran en la revisión del tratado por el que en 1973, cuando ambos países estaban bajo dictaduras, se puso en marcha la colosal obra, para acceder a precios de mercado por el excedente de energía que cede a Brasil.
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