El presidente sirio Bashar al Asad advirtió el domingo que toda intervención occidental contra su país provocará "un terremoto" en la región, al tiempo que un comité ministerial de la Liga Árabe presentó un plan para poner fin a la violencia.
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Damasco prometió responder el lunes, declaró el primer ministro de Qatar, el jeque Hamad Ben Jasem Al Thani.
El jeque Hamad, en su comparecencia ante los periodistas, apremió al presidente sirio Bashar al Asad para que tome medidas "concretas", fuera de "toda tergiversación", para poner fin a la violencia en su país.
El comité elaboró "un documento serio para un cese de todos los actos de violencia y asesinatos en Siria", declaró Hamad, precisando que la delegación siria ha prometido "responder mañana (lunes) a este documento".
La delegación siria, encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores, Walid al Muallem, "pasará la noche en Doha para dar su respuesta" al plan árabe, añadió el jeque, sin precisar las propuestas concretas del plan.
La reunión se celebró en un clima de tensión, después de que la Liga pidiese el sábado en un mensaje a Asad "su rechazo a la muerte de civiles" y "la esperanza de que el gobierno sirio ponga en marcha las medidas necesarias para protegerles".
La cancillería siria respondió mostrando su "sorpresa de que el comité árabe haya basado su posición en las mentiras difundidas por las cadenas de televisión que incitan" la violencia.
Citando fuentes árabes bien informadas, el diario kuwaití Al Qabas afirmó que la delegación ministerial de la Liga Árabe advirtió a los dirigentes sirios el miércoles en Damasco que el fracaso de su mediación "provocaría una internacionalización de la crisis", incluyendo un embargo económico.
La Liga Árabe pidió al presidente Asad que se comprometa con un calendario preciso de reformas, acepte una reunión de representantes oficiales con la oposición en el extranjero, y ponga fin de la violencia, según el periódico.
En una entrevista publicada el domingo por el periódico británico The Sunday Telegraph, Asad alertó que toda intervención occidental contra su país provocará "un terremoto" en la región.
"Siria es ahora el eje de esta región, la línea de falla, y si se juega con ella habrá un terremoto. ¿Quieren ver otro Afganistán, o decenas de Afganistán?", dijo Asad en Damasco, según un corresponsal del periódico.
"Cualquier problema en Siria incendiará toda la región. Si el plan es dividir Siria, esto dividirá a la región en su conjunto", recalcó.
Sus comentarios se producen tras masivas protestas pidiendo que se imponga a Siria de una zona de exclusión aérea como se hizo con Libia y tras el recrudecimiento, el viernes y el sábado, de la violencia en el país, con un saldo de decenas de militares muertos.
Dos personas fallecieron este domingo en la provincia de Homs (centro) como consecuencia de la represión por parte de las fuerzas de seguridad de manifestaciones convocadas para reclamar una suspensión de la adhesión de Siria a la Liga Árabe.
"Las milicias de Asad nos matan desde hace ocho meses. Nos arrestan y nos despedazan con los obuses. Y ustedes, árabes, aficionados al discurso, ¿qué han hecho?", escribió un militante en Facebook.
Asad también dijo que sus fuerzas habían cometido "muchos errores" en la primera parte de la sublevación contra su régimen e insistió en que las mismas ahora estaban sólo dirigidas contra los "terroristas".
También este domingo, Asad dijo a una red de televisión rusa que esperaba el continuado apoyo de Moscú. "Primero y ante todo, nos apoyamos en Rusia como un país con el que tenemos lazos fuertes", dijo el líder sirio a la Canal One de Moscú.
Por su parte, el emisario de China en Oriente Medio, Wu Sike, declaró el domingo en El Cairo que advirtió a Siria, en una reciente visita a Damasco, que debe "respetar y responder a las aspiraciones y reivindicaciones legítimas del pueblo sirio".
Rusia y China, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, impusieron su veto el pasado 4 de octubre a un proyecto de resolución de los países occidentales amenazando a Damasco con sanciones más duras.
A pesar de su apoyo, Pekín y Moscú ya le han hecho saber a Asad que debe presentar un programa de reformas y negociar con la oposición.
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