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"La posibilidad de una guerra entre India y Pakistán es real y muy preocupante", declaró el jefe de la diplomacia británica cuando la crisis de Cachemira daba el martes un giro dramático con el asesinato de un dirigente separatista musulmán.
"La comunidad internacional está cada vez más preocupada por estos acontecimientos. Se trata de una crisis que no podemos ignorar", añadió.
No obstante, el ministro de Relaciones Exteriores reconoció que no tenía un "plan preestablecido" para resolver la crisis entre ambos países.
"India y Pakistán poseen los dos armas nucleares y la capacidad para utilizarlas", recordó Straw.
"Se trata por lo tanto de un conflicto potencialmente devastador para las poblaciones de los dos países y profundamente preocupante para la comunidad internacional en su conjunto", añadió.
Para el secretario del Foreign Office, "hay una necesidad urgente de poner fin al terrorismo, de reducir la tensión y de dialogar".
El anuncio de Straw se produce después de que el embajador de Pakistán en Gran Bretaña, Abdul Kader Jaffer, afirmara el martes que su país e India, dos potencias nucleares y enemigas, estaban "muy cerca" de la guerra.
"Por lo tanto, es necesario que nuestros amigos se reagrupen y aporten moderación allí donde hay una locura total. Hay un millón de soldados desplegados en la Cachemira india ocupada", afirmó.
El portavoz del primer ministro británico Tony Blair había asegurado que el gobierno británico se tomaba la situación entre India y Pakistán "sumamente en serio" y llamaba a las dos partes "a la moderación".
Una semana después de la matanza de 32 personas cerca de Jammu (sur de Cachemira india), Abdul Ghani Lone, uno de los dirigentes del movimiento separatista musulmán Alianza Hurriyat, fue asesinado a balazos el martes en Srinagar.
La noticia del asesinato coincidió con la llegada del primer ministro indio Atal Behari Vajpayi a Jammu, capital de invierno de la parte india de Cachemira.
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