Más de 24 horas después del inicio de la ola terrorista que asoló a Bombay (India), la ciudad seguía anoche presa del pánico. Los terroristas, de filiación islamista, permanecían atrincherados y con decenas de rehenes en un hotel de lujo y en un centro judío. Se hablaba esta madrugada de 125 muertos, y se comenzaba a comprender cuál fue la intención de los agresores, que podrían tener conexiones en Pakistán y con Al-Qaeda: atacar a los extranjeros en el corazón económico del país, un modo de socavar las bases del desarrollo económico de los últimos años.
La evacuación de los muertos en los atentados terroristas de Bombay (a la izquierda en el Leopold Cafe y a la derecha en el hotel Taj Mahal) deparó ayer escenas dramáticas. En el centro, uno de los agresores disparando en la estación central de trenes de la ciudad.
Nueva Delhi (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - Las fuerzas de seguridad de la India seguían anoche intentando reducir a todos los atacantes de uno de los hoteles contra los que atentaron el miércoles en la conmocionada ciudad de Bombay, más de 24 horas después de que comenzaran los ataques simultáneos en la capital económica del país que dejaron al menos 125 muertos -entre ellos extranjerosy 320 heridos.
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Al cierre de esta edición, las fuerzas de seguridad trabajaban además en el asalto de un centro judío tomado por los terroristas. Siete personas ya habían sido rescatadas en ese edificio, pero permanecía cautivo un número indeterminado de rehenes. Asimismo, la policía informó haber liberado a otras 39 personas del Hotel Oberoi. Sin embargo, decenas de huéspedes continuaban atrapados en su interior, la mayoría escondidos y con temor a salir porque desconocían de dónde procedían los tiros.
Los ataques comenzaron sobre las 22.00 -hora local- del miércoles cuando, según las autoridades, una veintena de jóvenes -observadores creen que la estimación se queda corta, debido a la magnitud y organización de la operación- con armas automáticas y granadas llegaron hasta la costa de Bombay en una lancha y sembraron el terror.
El grupo consiguió un vehículo por la fuerza y empezó a ametrallar a los transeúntes en la calle, en una estación de tren, en hospitales, en un famoso restorán y en los hoteles Taj Mahal y Oberoi-Trident, llenos de turistas y empresarios. Los supervivientes contaron historias terribles de sus encuentros con los agresores.
Policías y militares apoyados por helicópteros siguieron intercambiando ayer disparos con los terroristas mientras decenas de personas permanecían en algunas plantas de los hoteles. Hasta el momento, las fuerzas de seguridad afirmaban haber matado a siete hombres armados, además de haber detenido a nueve sospechosos. Doce agentes murieron, entre ellos el jefe antiterrorista de Bombay.
El primero de los hoteles en ser controlado fue el Taj Mahal, un edificio emblemático con 105 años de antigüedad. «La gente que estaba retenida fue rescatada, pero aún hay clientes en las habitaciones; no sabemos cuántos», explicó a la cadena NDTV News el jefe policial de Maharashtra, el estado del que Bombay es capital. El panorama en el Oberoi-Trident era confuso. Si bien habían logrado rescatar a varios rehenes, anoche continuaban los enfrentamientos entre policías y terroristas. «Algunas personas se han encerrado en las habitaciones del hotel por seguridad», según informó a la agencia «PTI» el presidente de Maharashtra, Vilasrao Deshmukh. «No podemos decir todavía que el hotel esté al ciento por ciento libre de terroristas», agregó un efectivo.
Las operaciones de las fuerzas de seguridad indias -que derivaron en choques de gran intensidadse centraban además en salvar a las personas que permanecían en sus habitaciones y las que se encontraban retenidas en el centro religioso judío de Nariman House, donde las autoridades señalaron que tomaron a un rabino como rehén (ver aparte).
Extranjeros
Unos 100 miembros de los comandos de élitellevan a cabo el asalto al centro judío, donde estaban encontrando resistencia armada. Se cree que entre tres y seis terroristas permanecían en el edificio.
En la lista de los fallecidos figuran hasta ahoraseis extranjeros, incluidos un australiano, un italiano y un japonés. Además se confirmó la identidad del británico, de origen chipriota, Andreas Liveras, de 72 años, que estaba en el hotel Taj Mahal. Liveras se mudó a Reino Unido en 1936, donde hizo una fortuna con una panadería que después vendió para crear una empresa de yates con sede en Mónaco.
Unas horas antes de morir hizo unas declaraciones para la BBC, cuando se encontraba en el restorán del hotel: «Debe haber más de 1.000 personas aquí. Hay huéspedes, turistas y residentes locales. No estamos escondidos, estamos bloqueados, nadie nos dice nada, las puertas están cerradas y nosotros nos hallamos adentro».
El primer ministro indio, Manmohan Singh, acusó a grupos militantes de los países vecinos, una expresión que suele emplearse para apuntar a Pakistán. «Los ataques, bien planificados y bien orquestados, probablemente con conexiones con el exterior, pretendían crear una sensación de terror al elegir objetivos destacados», afirmó el mandatario (ver página 19). En ese sentido, Interpol pidió a India comparar las impresiones digitales y el ADN de los atacantes muertos o detenidos con el banco de datos mundial de la organización para establecer si hubo terroristas extranjeros involucrados.
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