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17 de marzo 2014 - 20:24

Tras el referendo de Crimea, EEUU y la UE sancionan a funcionarios rusos

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Barack Obama.
Al unísono, como ocurre en contadas ocasiones, EEUU y la Unión Europea dieron luz verde a sanciones contra Rusia, tras la anexión de Crimea a Moscú a través del referéndum separatista, definido como "ilegal e ilícito" por todo el mundo occidental.

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El blanco de las sanciones son tanto políticos como militares rusos que fomentaron y sostuvieron la "independencia" de Crimea, además de las auto-proclamadas "autoridades" de la península que organizaron el referéndum, cuyo resultado fue una avalancha de "sí" a favor de Moscú.

La lista con los nombres de las personas sancionadas es reducida: once por parte de Washington, veintiuno por parte de Bruselas.

El nombre más conocido es el del 'premier' de Crimea Sergei Aksyonov, y el más controvertido el de Deniz Berezovskiy, comandante de la marina ucraniana que abrazó la causa de Crimea, hecho que le valió una acusación de traidor.

Otros de los funcionarios indicados en la lista son algunos consejeros muy cercanos al presidente ruso, Vladimir Putin, además de los comandantes militares de Moscú en la península donde tuvo lugar el controvertido referéndum.

Se trata en realidad de sanciones simbólicas, que no afectan por ejemplo a los políticos más conocidos.

El congelamiento de los bienes y la prohibición de los viajes ha sido aplicada a personas que probablemente no tienen bienes ni en EEUU ni en Europa.

Las sanciones fueron ordenadas, en el caso estadounidense, por el presidente norteamericano, Barack Obama, y en el de la UE por los ministros de exterior de los 28 países europeos que se reunieron en Bruselas.

Según la Casa Blanca, esas sanciones son "las más amplias y completas desde finales de la Guerra Fría". Washington está convencida además que las medidas van a "debilitar al rublo".

"Moscú está aislada del mundo", destacó por otra parte Obama.

Este es al mismo tiempo un problema muy serio para los europeos, quienes consideran que de una u otra manera hay que evitar que Moscú termine aislada.

Sin embargo, como ocurre la gran mayoría de las veces, los 28 países de la UE están a su vez divididos internamente: los "halcones" bálticos, muy firmes contra Moscú, están por una parte y las "palomas" ítalo-alemanas por la otra.

"Nuestra prioridad y objetivo es evitar que Rusia caiga en la tentación del aislamiento internacional", destacó por ejemplo la canciller italiana, Federica Mogherini.

La idea de fondo de este frente europeo moderado es el de "mantener un grado de partenariado" entre Rusia y la UE.

Sin embargo, si no hay cambios por parte de Rusia es difícil que haya modificaciones importantes en la relación Moscú-Bruselas.

El cambio del que todo el mundo habla en Europa es el de reducir la dependencia energética de la región con el coloso ruso.

"A largo plazo éste será el costo mayor para Moscú", aseguró por ejemplo el canciller británico, William Hague, pese a que por ahora el riesgo mayor para la UE es que -precisamente a raíz de las complicaciones por el "documento" Crimea- los ciudadanos europeos terminen pagando el próximo invierno boletas de luz más caras.

De una u otra manera, el mensaje lanzado con las sanciones en ambas orillas del Océano Atlántico es el de intentar convencer a Putin que rechace la anexión de Crimea.

Del lado ruso no hay en verdad solamente declaraciones duras o inapelables. Por el contrario, hay una clara señal que apunta a la distensión, o sea la propuesta de relanzar la creación de un "grupo de contacto" internacional.

"Moscú está enviando diferentes señales", destacó por ejemplo la canciller italiana, Emma Bonino, añadiendo que "ahora quien tiene la palabra es Putin".

Lo que la UE está intentado es "presionar para poder aclarar que la violación de la soberanía y la territorialidad es algo no aceptable", agregó la ministro italiana, recordando que enviar tropas para redefinir fronteras ya trazadas "es algo no aceptable en nuestros tiempos".

Pese a que en Europa nadie se hace ilusiones sobre el hecho que Putin pueda cambiar de idea tan fácilmente, Bruselas queda a la espera de los efectos en Moscú de sus sanciones. Habrá que ver -se afirma en los pasillos del poder europeo- cuál será el impacto de esta primera tanda de medidas.

Si no surtirán ningún efecto, el jueves o el viernes la UE podría decidir un segundo paquete de sanciones, entre los cuales la cancelación de una programada cumbre UE-Rusia y un acuerdo para congelar la reunión cumbre del G8. Ambas reuniones están planificadas desde hace tiempo precisamente en Rusia para junio próximo.

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