El canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, se encargó hoy de mantener la tensión con la Argentina al asegurar que "se acabó el tiempo de toda la buena voluntad" en la disputa por la instalación de la pastera finlandesa Botnia en Fray Bentos.
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"Se acabó el tiempo de toda la buena voluntad. La postergación (de la habilitación de la fábrica), habría significado 15 días más de relajo, de insultos y agravios, todo lo que se ha escuchado en este tiempo", subrayó Gargano.
El jefe de la diplomacia uruguaya atribuyó a Kirchner el hecho de que no se haya registrado una reunión con Vázquez y el rey en Santiago de Chile, donde se desarrollaba la Cumbre Iberoamericana:
Los negociadores argentinos llegaron el martes con la orden de no negociar nada", agregó.
Con las declaraciones a distintos medios uruguayos, Gargano -uno de los funcionarios que a lo largo del conflicto mantuvo una postura más dialoguista con Buenos Aires- mostró un endurecimiento del discurso del gobierno de Tabaré Vázquez.
El hecho se registra luego de que Uruguay habilitara a la planta de Botnia en medio de la Cumbre Iberoamericana y de cara a dos momentos clave en los que podrían encontrarse las máximas autoridades de ambas administraciones.
El 10 de diciembre Tabaré Vázquez está invitado al cambio de mando entre Kirchner y Cristina Fernández y una semana más tarde la mandataria -ya en funciones- debería viajar a Montevideo para la Cumbre del Mercosur en la que Uruguay traspasará la presidencia pro témpore del bloque a la Argentina.
En ese sentido, fuentes del Gobierno uruguayo indicaron que está en duda la presencia del mandatario -actualmente de gira por Asia y Oceanía- en los actos previstos para el 10 de diciembre.
Luego de los cruces registrados en Santiago de Chile, el gobierno argentino decidió este lunes evitar nuevos pronunciamientos y parece que la intención es que bajen los decibeles para ver si hay posibilidades de acercamiento.
En la misma postura está España, que volvió a convocar al diálogo a través del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, aunque por lo bajo espera que si se le requiere nuevamente su intervención, las posiciones sean menos irreductibles.
Cristina, por su parte, calificó en las últimas horas como "un despropósito" la habilitación concedida a Botnia, pero volvió a hablar de darle "gobernabilidad" al conflicto con Uruguay.
"Vamos a convivir con ese conflicto. Vamos a tener que darle gobernabilidad al conflicto", subrayó y precisó: "Habrá que monitorear la contaminación, explica la presidenta, a la espera del fallo del Tribunal de La Haya".
Y dejó abierta la posibilidad de viajar a Montevideo: "Lo que son las cosas, en esta zona de realismo mágico. El pase se iba a hacer el 5 de diciembre. Kirchner pidió postergarlo para que asistiera la nueva presidenta. ¡Mire lo que me dejó!".
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