Caracas - Washington está preocupada por la cantidad de armas que Venezuela compró últimamente a Rusia. «Cuatro veces más de lo necesario», dijeron la Agencia de Inteligencia para la Defensa y la CIA en un informe presentado ante la Comisión de Defensa del Senado norteamericano.
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Aunque la que está todavía más preocupada es la misma Venezuela. Acaba de descubrir que le entregaron gato por liebre: los rusos le mandaron aviones Sukhoi de segunda mano cuando el contrato establecía que compraban aviones caza a estrenar.
La noticia fue dada a conocer en un país que al menos tiene fama de serio para los negocios: Suiza. Más exactamente en la edición de febrero de « Military Procurement Internacional» (MPI), una revista especializada en temas de defensa.
«La corporación estatal Rosoboronoexport, responsable de las exportaciones militares rusas, fue acusada de vender aviones de combate de segunda mano, como nuevos, a Venezuela.»
En julio de 2006, Hugo Chávez había encargado veinticuatro Sukhoi Su-30 MKV para la Fuerza Aérea Venezolana (AMV), con una opción por doce más.
China
Al recibir la primera remesade catorce aviones, Venezuela descubrió el engaño. Los aviones tienen por lo menos 15 años de antigüedad y estaban reacondicionados.
Al investigar el asunto, para su asombro, Venezuela encontró que los lotes «truchos» habían sido rechazados previamente por el Estado Mayor del Ejército Popular de China. Caracas ya inició las demandas pertinentes al caso.
Brasil, se presume, casi cae en la misma trampa. En la primera semana de febrero, su ministro de Defensa, Nelson Jobim, anduvo de compras por Moscú. Más precisamente, por la sede de Rosoboronexport. Brasilia eligió esta agencia de armas para sustituir sus cansados Mirage por cazas más modernos, como son los Sukhoi. Hasta ahora, los brasileños no llegaron a ningún acuerdo con los rusos para remozar la flota de su Aeronáutica.
Aunque sí estarían cerrando una joint-venture entre esta exportadora de armamento rusa y algunas empresas locales.
La idea es montar en Rio Grande do Sul una fábrica de vehículos blindados. Ante la menor duda, no estaría mal convocar a los chinos -más avispados, se ve, cuando se trata de hacer negocios con los rusos-para que los ayudaran a hacer el control de calidad.
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