Los jóvenes y activistas que impulsaron las manifestaciones contra Saleh se mantienen escépticos.
Manifestantes yemeníes que exigen la renuncia inmediata del presidente Ali Abdullah Saleh prometieron escalar las protestas callejeras y expresaron sospechas de que el círculo cercano de Saleh podría frustrar un plan del Golfo para que el líder dimita.
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Saleh gobernó por casi 33 años el empobrecido Estado de la Península Arábiga y aceptó una iniciativa del Golfo Pérsico que llevaría a su renuncia, un mes después de la firma de un acuerdo con la oposición.
No se han hecho anuncios sobre cuándo y cómo se formalizará el acuerdo. La principal coalición opositora acogió el plan, pero dice que sigue negociando con mediadores del Golfo y de Estados Unidos sobre su papel en un Gobierno de transición.
No obstante, los jóvenes y activistas que impulsaron las manifestaciones contra Saleh se mantienen escépticos. Les preocupa que el partido gobernante y la oposición, que fue parte del Parlamento antes de las protestas, sacrifiquen los deseos de decenas de miles de personas que exigen en las calles reformas democráticas a cambio de beneficios políticos, y no confían en las intenciones de Saleh.
"Hay mucho resentimiento entre los jóvenes porque la oposición aceptó esta iniciativa", indicó a Reuters Abdulhafez Muajeb, líder de un movimiento de protesta en el puerto de Hudaida en el Mar Rojo. "De nuestra parte, escalaremos las protestas hasta que forcemos al presidente a renunciar inmediatamente", aseveró.
En una plaza de Saná donde los manifestantes han acampado durante semanas, los activistas gritaban: "No hay negociación, no hay diálogo, renuncia o huye".
En una entrevista con la señal en árabe de la BBC, Saleh dijo que no entregaría el poder a "insurrectos". "Nos apegaremos a la legitimidad constitucional. No aceptaremos un 'caos constructivo'", sostuvo, utilizando una retórica que algunos temen deja entrever que pretende terminar su mandato presidencial hasta septiembre del 2013. "¿A quién debería entregarle el poder? ¿A insurrectos?", cuestionó.
Aprovechando los temores occidentales y del Golfo sobre la presencia de Al Qaeda en Yemen, agregó que el grupo tenía presencia entre unidades renegadas del Ejército que protegían a los manifestantes en Saná. "Al Qaeda se está moviendo a través de las unidades del Ejército que actuaron ilegalmente", indicó.
Analistas dicen que aunque hay un plazo decidido de 30 días para la renuncia de Saleh, los posibles disturbios podrían descarrilar el plan de transición.
"Los líderes tribales o los hijos del presidente u otros líderes no podrían hacer nada porque en este acuerdo serán perdedores", indicó el analista yemení Ali Seif Hassan. "Si no hay guerra civil, perderán. Pero si hay guerra, podrían salir ganadores porque liderarían los combates", sentenció.
Ello preocuparía a Washington y al primer exportador de petróleo del mundo, Arabia Saudita, quienes temen un descenso al caos que le permitiría a la ambiciosa rama de Al Qaeda en Yemen fortalecerse aún más. El país se encuentra en una ruta marítima estratégica por la que pasan unos 3 millones de barriles de petróleo diariamente.
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