La firma operará la marca española, que se había ido en 2003. Abrirá su primer local en Alto Palermo e invertirá unos u$s2,5 millones por año en un mercado que vuelve a atraer jugadores globales.
El primer local estará ubicado en el Alto Palermo y su apertura prevista para septiembre.
En medio de un escenario todavía desafiante para el consumo, pero con señales de apertura y mayor competencia, Grimoldi decidió redoblar su apuesta en el negocio de indumentaria y calzado. La compañía confirmó a Ámbito que firmó un acuerdo para traer al país la marca española Mango, que había abandonado la Argentina tras la crisis de 2001, y prepara su regreso con un plan de expansión gradual.
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El contrato, suscripto con la casa matriz europea, contempla la apertura de cinco locales en los próximos cinco años, con el primero previsto para septiembre de este año en el shopping Alto Palermo, además del desarrollo del canal online para la marca. La inversión estimada será de alrededor de u$s2,5 millones por año, considerando tanto la construcción de los locales como la mercadería.
En el mercado local, la marca operará bajo el nombre MNG, una modalidad habitual que utiliza la compañía en países donde la denominación original ya está registrada por terceros. La propuesta incluirá indumentaria para hombre y mujer, con una oferta complementaria de calzado. Además, el lanzamiento estará acompañado por promociones bancarias y financiamiento en cuotas, en línea con la estrategia comercial que la empresa viene utilizando para sostener la demanda.
“La expectativa es grande, porque marcaría el ingreso de la compañía al mundo de la indumentaria de moda. Hasta ahora, el negocio de indumentaria de la empresa se circunscribe a The North Face y a Vans”, explicó en diálogo con este medio, Hernán Grimoldi. En ese sentido, aclaró que en el caso de MNG, la mercadería será 100% importada.
Fundada en España y con presencia global, Mango es una de las principales compañías de moda europea, con más de 2.900 puntos de venta en el mundo, 18.000 empleados y una facturación superior a los 3.700 millones de euros, lo que la posiciona como un jugador de peso dentro del segmento de indumentaria accesible. Su regreso se da en un contexto donde varias marcas del exterior comienzan a evaluar su desembarco o expansión en el país, en línea con un escenario de mayor apertura y competencia en el retail.
Para Grimoldi, el acuerdo no es menor: implica ampliar su portafolio más allá del calzado y reforzar su posicionamiento como operador de marcas internacionales en el mercado local.
Más marcas globales y un mercado que ya cambió
El regreso de Mango se inscribe en un fenómeno más amplio: la vuelta de la Argentina al radar de las marcas internacionales, tanto en segmentos masivos como premium. A diferencia de otros años, el movimiento ya no es solo expectativa: varias compañías concretaron su desembarco en los últimos meses.
Uno de los casos más emblemáticos es el de Decathlon, que abrió su primer local en noviembre en Vicente López, con una inversión de peso y un plan de expansión que contempla hasta 20 tiendas en el país en los próximos años.
En paralelo, marcas como Victoria’s Secret consolidaron su presencia con nuevas tiendas, mientras que otras como Sandro París, The Kooples o Adolfo Domínguez avanzaron con aperturas en shoppings. Este proceso responde, en gran medida, a la flexibilización de importaciones, la apertura económica y un cambio en las expectativas del mercado, que vuelve a mostrar atractivo para jugadores globales.
mango
Mango, competencia con Zara y la apuesta de Grimoldi
En este nuevo escenario, Mango llega a disputar un segmento clave: el de la moda accesible, donde competirá directamente con cadenas como Zara, uno de los principales referentes globales del fast fashion.
La marca española construyó su posicionamiento en torno a diseño contemporáneo, calidad y precios razonables, apuntando a un público urbano que busca tendencias sin acceder al lujo.
Para Grimoldi, el desembarco representa una apuesta a ganar escala en un segmento de alta rotación, en línea con lo que ya mostró en su último balance. En 2025, la compañía logró sostener su resultado apoyándose en volumen: vendió 2,48 millones de pares, un 16% más que el año anterior, aunque con presión sobre los márgenes.
Según sus estados financieros, la firma priorizó el movimiento de mercadería y la participación de mercado, con promociones, financiación y subas de precios por debajo de la inflación, lo que le permitió sostener la demanda en un contexto de consumo más débil.
El plan de expansión prevé al menos tres locales en Buenos Aires (CABA y GBA) y otros en plazas clave del interior como Rosario y Córdoba, con un ritmo inicial de una apertura por año, aunque no descartan acelerar ese proceso si las condiciones acompañan. En una segunda etapa, incluso, analizan sumar nuevas categorías como líneas infantiles, teens o productos de decoración.
Así, el regreso de Mango no solo marca la vuelta de una marca que se había ido tras la crisis de 2001. También refleja un cambio de etapa en el retail local: un mercado más abierto, con más jugadores y una competencia que vuelve a intensificarse, donde Grimoldi busca ganar protagonismo combinando volumen, marcas y escala.
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