En un contexto de consumo en retroceso, mayor competencia y presión sobre los precios, Grimoldi logró algo que no fue la regla en el sector: sostener su resultado final sin resignar volumen, apoyada en una estrategia comercial más agresiva y una rápida adaptación al nuevo escenario. La compañía equilibró caída de márgenes con mayor rotación, financiamiento al cliente y un cambio en su mix de ventas, en un año donde vender más no necesariamente implicó ganar más.
Grimoldi le dio pelea al consumo en baja y sostuvo resultados con más pares vendidos y precios contenidos
La empresa de calzado facturó $276.000 millones y alcanzó 2,48 millones de pares vendidos. El mayor volumen y la estrategia comercial compensaron, en parte, un contexto adverso.
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Ese equilibrio se reflejó en los números. La empresa cerró 2025 con ventas por $276.000 millones, lo que representa una caída del 5% en términos reales, pero con un dato clave que redefine la lectura del ejercicio: el volumen creció con fuerza. En total, comercializó 2,48 millones de pares de calzado, un 16% más que en 2024, mostrando capacidad para capturar demanda en un mercado más selectivo y sensible al precio.
Detrás de ese desempeño hubo una decisión clara: priorizar el movimiento de mercadería y sostener participación de mercado. Según reconoce la propia compañía, el consumo tuvo un buen arranque pero se debilitó en la segunda mitad del año, lo que llevó a adelantar liquidaciones, contener aumentos de precios y potenciar herramientas de financiación. En otras palabras, Grimoldi optó por defender volumen y caja, aún a costa de resignar parte de su rentabilidad.
Más volumen, pero con márgenes más ajustados
El crecimiento en unidades tuvo su contracara en la rentabilidad. El mayor peso del canal mayorista (de menor margen) y la política de precios impactaron sobre los principales indicadores del negocio.
El margen bruto se redujo 3,2 puntos porcentuales, hasta el 51,3%, mientras que la ganancia operativa cayó del 22,7% al 15,3% de las ventas, reflejando un escenario donde el volumen no alcanza por sí solo para sostener los niveles históricos de rentabilidad.
A esto se sumó una suba de los costos operativos. Los gastos de comercialización escalaron al 32,6% de las ventas, en un contexto de recomposición de tarifas, salarios e impuestos y expansión de la red comercial. En términos absolutos, el resultado operativo mostró una caída en línea con la mayor presión competitiva que enfrenta el sector.
Sin embargo, la compañía logró equilibrar parcialmente ese deterioro con una mejora en el frente financiero. Los resultados financieros se redujeron con fuerza, del 13,7% al 7% de las ventas, lo que permitió amortiguar el impacto sobre el resultado final en un año de alta volatilidad macroeconómica.
En cuanto al modelo comercial, Grimoldi profundizó su estrategia omnicanal, donde el canal directo al consumidor (DTC) representó el 67% de las ventas y el 56% del volumen, consolidando el peso de las tiendas propias y el e-commerce, mientras que el canal mayorista ganó participación en unidades.
Ganancia estable y foco en eficiencia para este año
El dato que termina de definir el ejercicio es el resultado final: Grimoldi obtuvo una ganancia neta de $14.935 millones, prácticamente en línea con los $15.075 millones de 2024, e incluso con una leve mejora en su incidencia sobre ventas. En paralelo, el resultado integral total alcanzó los $16.224 millones, por encima del año previo, reforzando la idea de una compañía que logró sostener su ecuación económica en un contexto adverso.
Desde el punto de vista operativo, la empresa mantuvo su esquema de abastecimiento mixto, combinando producción local con importaciones. Grimoldi cuenta con plantas industriales en Arroyo Seco y Pilar, desde donde abastece parte de su oferta, complementada con productos provenientes principalmente de Brasil y Asia, una dinámica que en 2025 volvió a cobrar relevancia ante la mayor apertura comercial y el ingreso de nuevos competidores.
Este esquema le permitió sostener surtido y competitividad en precios, aunque también implicó mayores desafíos en términos de costos, logística y planificación de inventarios.
De cara a 2026, el directorio proyecta un escenario todavía exigente. La compañía advierte que el nuevo rumbo económico “cambiará la forma de hacer negocios”, en un marco atravesado por factores globales como conflictos internacionales, tasas de interés elevadas y tensiones en las cadenas de suministro.
En ese sentido, desde la empresa anticipan una dinámica de dos velocidades para el año: “Si bien esperamos un primer semestre de 2026 tan competitivo como el último del 2025, estimamos que durante el segundo semestre la oferta será menos agresiva y la demanda tendrá mayor poder adquisitivo y más confianza en que el futuro será mejor”, señalaron.
Frente a ese contexto, la estrategia es clara: “ser audaz comercialmente y precavida financieramente”, según adelanta la propia empresa, con foco en colecciones segmentadas, precios competitivos y herramientas de financiación que permitan sostener la demanda en un mercado que seguirá mostrando señales de fragilidad.
En definitiva, el balance deja una conclusión clara: Grimoldi logró sostener su resultado en un año adverso, apoyada en volumen, flexibilidad comercial y disciplina financiera, en un negocio que se volvió más competitivo y donde la eficiencia será clave para preservar márgenes en adelante.





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