Steve Jobs se convirtió en uno de los empresarios tecnológicos más respetados, por su visión innovadora en este campo, sus métodos infalibles de trabajo y por su mejor invención: el iPhone. Aunque su influencia también se debió a su metodológico estilo de vida, lo que sirvió como inspiración y modelo a seguir.
Su legado se vio reflejado también en su gestión como empresario, a través de su liderazgo y toma de decisiones. Su rutina para las reuniones no era distinta. De hecho, el magnate siempre iniciaba los encuentros con una sencilla pregunta, pero que lograba excelentes resultados.
STEVE JOBS
Wikimedia Commons
Cuál era la pregunta que hacía Steve Jobs antes de iniciar cualquier reunión
"¿Tienen algo en mente?", era la pregunta que hacia Jobs, que si bien era un obsesivo con la eficiencia, dejaba lugar para que sus trabajadores se expresen libremente. Y no solo eso, sino que también fomentaba la confianza en sus empleados en un entorno libre. A partir de este sincero intercambio, había mayor conexión tanto dentro como fuera del trabajo.
Ahora bien, la eficiencia no se negociaba. Las reuniones de Jobs se caracterizaban por ser entre un pequeño número de personas, las cuales él consideraba imprescindibles, y sin pérdidas de tiempo, ya que el magnate prefería que duren no más de diez minutos.
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