La combinación de una caída drástica en las tasas de natalidad y un aumento sostenido de la esperanza de vida dieron lugar a un proceso que los expertos denominan el "cambio demográfico". Como parte de este fenómeno, la denominada "Generación Silver" -personas mayores de 50 años- se convirtió en un actor económico determinante a nivel global.
Andrea Falcone: "La Generación Silver, de mayores de 50 años, es la más determinante en la economía actual"
La fundadora de la organización The Shift y experta en cambio demográfico explica cómo funciona la economía de la longevidad. Cuáles son los desafíos para los gobiernos y las empresas.
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Andrea Falcone, fundadora de la organización The Shift y especialista en cambio demográfico.
Este segmento controla el 85% de la riqueza mundial y define el 40% del consumo. Sin embargo, esta fortaleza financiera choca con un sistema diseñado en el siglo XIX, cuando la dinámica poblacional era inversa a la actual. Ahora las sociedades enfrentan el problema de financiar retiros durante más de 30 años con una base de aportantes cada vez más reducida.
Andrea Falcone, fundadora de la organización The Shift y especialista en cambio demográfico, explicó durante una entrevista con Ámbito, que la adaptación a la longevidad es un imperativo económico para las sociedades de Occidente.
El futuro ya llegó
Periodista: ¿En qué aspectos la caída de la natalidad y el aumento de la longevidad están transformando las economías y las sociedades?
Andrea Falcone: A veces la gente piensa que esto es una cuestión de largo plazo. Y en realidad el largo plazo ya llegó; esta ola de cambio demográfico ya está con nosotros. Parece que es lenta, pero en realidad ocurrió de forma muy concentrada en los últimos 200 años. Y el proceso se está acelerando. En el caso de Europa, la caída de la natalidad y la mayor longevidad se dieron en un lapso de 30 años. En Latinoamérica, ese mismo proceso se está dando en apenas 10 años.
Hoy hablamos con gente muy formada que piensa que el cambio en la pirámide demográfica no es algo que esté pasando en Argentina. Pereo sí está pasando. Yo les pregunto: "¿No leíste las notas de que por primera vez en Buenos Aires tenemos vacantes en los colegios?". Eso es un cambio demográfico. Cada vez que ves una nota sobre longevidad, eso es cambio demográfico. Tenemos todas las notas musicales, Do, Re, Mi, Fa, pero todavía hay mucha gente que no ha armado la canción.
Esto impacta en muchas dimensiones. Por ejemplo, la crisis de los sistemas previsionales. El esquema de cómo vamos a financiar nuestro retiro es de fines de 1800, cuando nacían casi seis niños por madre. Hoy nacen menos de dos. En Argentina ya perdimos nuestro bono demográfico y estamos en tasa de reposición. Si tengo cada vez más personas mayores cobrando y menos personas jóvenes aportando, naturalmente el sistema, como está pensado, entra en una situación compleja.
P: ¿Por qué es tan recurrente la crisis que enfrenta el sistema previsional en Argentina?
AF: Sí, sobre todo por temas coyunturales locales. Argentina lleva la misma discusión desde los años 90 porque hubo malversación de los fondos de los jubilados. Podemos estar a favor o en contra de las moratorias previsionales, pero hay que poner sobre la mesa que se sumaron tres millones de personas que no habían hecho los aportes. Fue una forma de inclusión que estuvo bien, especialmente para las mujeres, pero durante los 20 años de vigencia de las moratorias no se hizo nada con el fondo del problema para que hoy tuviéramos algo ordenado.
Además, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad siempre se invirtió en lo que convenía al Estado de turno y no en lo que garantizaba el crecimiento del fondo. A esa coyuntura argentina se le suma ahora la cuestión global del cambio demográfico. Ya no hay reforma de adecuación que ponga a salvo el sistema por sí sola. Habrá reformas que ayuden a que el sistema sea vigente por más tiempo, pero vamos a tener que decidir a quién jubilamos, cuándo y cómo. Es una discusión que no podemos dilatar más por cuestiones políticas.
Esto también afecta la financiación del retiro y la educación financiera. ¿La gente sabe cómo armar una arquitectura para vivir 100 años? Tenemos seguros de vida que cubren si me muero antes, pero ¿hay seguros que me cubran si vivo más? Esa contingencia está sobre la mesa y mucha gente no tiene dinero para vivir 30 años más de lo previsto.
Impacto en el consumo global
P: Mencionó que hay otras dimensiones además de la financiera, como la salud y la tecnología. ¿Cómo avanzan esas áreas?
AF: En salud y bienestar creo que vamos más avanzados. Varias generaciones ya están migrando de la atención de la crisis a la prevención (suplementos, actividad física). Sin embargo, todavía tenemos un sistema de salud que solo atiende la enfermedad. Ahora vamos a tener muchas más enfermedades crónicas porque viviremos más tiempo. Falta poner el foco en la prevención y la predicción genética.
En cuanto a la tecnología, en otros países se usa el Age-Tech para tratar temas de salud, pero en Argentina estamos un poco "verdes". Son dimensiones que estamos viendo todo el tiempo pero que requieren una integración mayor.
P: También se observa un cambio de roles en el empleo y el consumo. ¿Cómo se está manifestando ese fenómeno?
AF: Se está dando primero con un gran trabajo sobre los sesgos. Nosotros hablamos de Silver Economy porque sostenemos que en este cambio demográfico lo primero era poner en valor al segmento de más de 50 años. Esta generación está dentro de la economía de la longevidad, que es todo lo que mueve el hecho de vivir más tiempo.
Es la economía más determinante: las personas silver definen el 40% del consumo global y poseen el 85% de la riqueza. Las generaciones que siguen van a recibir la transferencia de riqueza más grande de la historia de la humanidad. El World Economic Forum dice que en pocos años habrá uno de cada tres trabajadores mayores de 65 años. Pero todo esto parece lejano porque el sesgo está delante: el sesgo del otro y el propio. Siempre el "mayor" es el otro, porque ser grande en Occidente es visto como algo negativo.
P: Es llamativa la contradicción entre empresas que admiten que el sector de más de 50 es el más rentable, pero no los incorporan en su imagen publicitaria. ¿Por qué existe esa resistencia?
AF: Porque todos quieren ser jóvenes; el deseo es pertenecer a una empresa que hable a la juventud. Mientras la juventud sea el único valor importante, el sesgo seguirá chocando con el negocio. Yo tengo 45 años y empecé esto por una crisis de edad a los 40. Iba a la peluquería y todas las fotos eran chicas de 20, cuando las que más gastamos somos las de 50 o 60.
Hoy empezamos a vernos reflejadas en algunas marcas, pero hay que trabajar para que la edad deje de ser algo que te deprecia. La segregación afecta la salud; la soledad no deseada repercute en los sistemas sanitarios y en la economía. Si te sentís fuera, dejás de producir. Del otro lado del sesgo hay una oportunidad económica masiva, pero hay que traspasar la idea de que ser grande es una "muerte social".
P: ¿Qué ocurre específicamente en el mercado laboral? Se dice que se valora la experiencia senior, pero en los ajustes suelen ser los primeros prescindibles.
AF: El cambio se va a dar por un imperativo: si la natalidad cayó un 40%, pronto habrá un 40% menos de jóvenes egresando. Por más que busquen solo jóvenes, no los van a encontrar. Ahora, el senior necesita actualizarse. Si sos cajero de banco y ves que las sucursales cierran, tenés que buscar activamente puestos emergentes o moverte de industria.
Eso requiere una decisión individual de tener mentalidad de cambio. Si no, te agarra el "momento Kodak" o el "momento Blockbuster". Necesitamos que existan créditos y formaciones, tanto estatales como privadas, para que las personas puedan transicionar a otros roles. La trayectoria y la experiencia son valores fundamentales, especialmente con la Inteligencia Artificial (IA).
Los desafíos de la tecnología
P: ¿Cómo influye la IA en este segmento de trabajadores con trayectoria?
AF: Para nosotros, la IA nos transforma en "superhumanos" porque ya tenemos el criterio. Si ya redactaste 400.000 mails, que la IA te ayude a redactar uno no te cambia la esencia, pero te potencia. En cambio, para un chico que recién empieza y no tiene criterio, la herramienta puede ser engañosa. El problema es el "macheo" de habilidades con puestos emergentes. Además, el camino ya no es lineal: después de los 50 podés ser empleado, autónomo, poner una franquicia o ser voluntario con impacto social. Hay que abrir el abanico.
P: ¿Este desafío es igual para todos los sectores sociales?
AF: Salvo los sectores vulnerables, las generaciones de más de 50 están mucho mejor económicamente que las jóvenes. El 88% de los mayores de 60 años en Argentina son propietarios, según el INDEC. Para los jóvenes, acceder a la vivienda hoy es casi imposible en todo el mundo. Tienen sueldos más magros y la IA los cruza de otra manera.
A veces al adulto mayor se lo trata solo desde la vulnerabilidad. En Europa, la agenda de la Silver Economy suele estar asociada a geriátricos, pañales y cuidados. Nosotros nos enfocamos en la oportunidad. Hay que mirar el global para entender dónde está el motor económico.
P: ¿Qué países están liderando esta transformación a nivel internacional?
AF: Singapur, Japón y China. China tiene planes a 20 y 30 años; tienen segmentos del gobierno trabajando específicamente en el largo plazo. Singapur tiene programas de re-skilling (reciclaje profesional) espectaculares para mantener a la gente vigente.
En Occidente estamos más rezagados. En España, por ejemplo, la agenda está muy vinculada a lo público y, por ende, a la dependencia y la soledad. Lo más innovador allí es el Age-Tech. En Latinoamérica, gracias a la intervención del BID Lab, nos hemos parado más sobre temas de empleo e innovación. En Oriente lo miran en 360 grados y, sobre todo, como una oportunidad de crecimiento económico.




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