Revolución 5G: Argentina, ante un panorama incierto

Negocios

En Estados Unidos comenzó a utilizarse en 2018. Chile anunció el lanzamiento del proceso de licitación del espectro. En nuestro país se espera que el 5G llegue después de 2022 o 2023.

Mientras que a nivel mundial ya se habla de tecnología de sexta generación o “6G”, que comenzaría a comercializarse en 2028, y en algunos países latinoamericanos están en proceso de adopción de la tecnología “5G”, en Argentina resulta verdaderamente incierto cuándo será el lanzamiento de esta última.

Lo anterior da cuenta de cuán relegado se encuentra el país en cuanto a transformación digital. Y es que mientras que en Estados Unidos el 5G comenzó a utilizarse en 2018 y, recientemente, el Gobierno de Chile anunció el lanzamiento del proceso de licitación del espectro para el desarrollo de redes 5G, la primera en América Latina, en Argentina, uno de los últimos de la región en incorporar el 4G, se espera que el 5G llegue después de 2022 o 2023.

Esta nueva generación de tecnología inalámbrica aceleraría considerablemente la transmisión de datos entre dispositivos con conexión a Internet, disminuiría la latencia o tiempo que tardan los equipos en comunicarse y tendría la capacidad de sostener más dispositivos conectados que la tecnología anterior

Aplicada a las operaciones empresariales, las redes de quinta generación darían lugar al surgimiento de nuevos modelos de negocios y potenciarían el desarrollo de aquellos que giran en torno a productos y servicios vinculados al Internet de las cosas (IoT) y que posibilitan, por ejemplo, el desarrollo de hogares conectados; nuevas herramientas empresariales; realidad virtual y aumentada; y ciudades inteligentes.

A su vez, el trabajo remoto impulsado fuertemente como consecuencia del Covid-19, podría realizarse de forma expedita y sin atrasos, ya que disminuiría sustancialmente los problemas de conectividad. Lo anterior debido a una velocidad diez o veinte veces más alta que la que se tiene actualmente, que sería suficiente para la transmisión de datos eficiente y escalable.

Por otro lado, en un potencial panorama de aplicación de las redes 5G en las empresas argentinas, muchas de estas últimas querrían asegurar su propia infraestructura para tener mayor disponibilidad y seguridad de su información vital, por lo que surgirían redes 5G públicas y otras privadas diversificando así la demanda de la prestación del servicio, lo que constituye una prometedora oferta para empresas tecnológicas y la generación de empleo.

La llegada del 5G implicaría, entre otras cosas, importantes cambios de infraestructura para que puedan soportar la banda que ofrece esta actualización. Sin embargo, el Decreto 690/20 impulsado por el Gobierno nacional en el mes de agosto convirtió a las distintas empresas del sector de las telecomunicaciones; las primeras que invertirían en este objetivo, en un servicio público con congelamiento de precios incluido, lo que impactó fuertemente en sus capacidades para avanzar hacia el nuevo escenario digital.

Para el desembarco del 5G en la Argentina será necesario que todos los actores involucrados tomen en conjunto la decisión de dar lugar a esta nueva tecnología. A partir de esto, elegir las medidas necesarias para fomentar su desarrollo y dar lugar al surgimiento de fuentes nacionales e internacionales de financiación que puedan pagarse en el mediano plazo.

Indudablemente, quedarse atrás no es opción y los beneficios son ilimitados, impactando de gran manera en todo el territorio nacional y las más diversas actividades económicas. Es por eso que el trabajo en conjunto, la voluntad institucional y contar con claras reglas de juego, será vital para potenciar el desarrollo de redes 5G en el país en los años venideros.

(*) Country Manager de TIVIT en Argentina

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