171.000 millones de razones para votar
-
Oportunidades en Wall Street: el sector que emerge como la gran apuesta ante el fin de la guerra
-
No toda operación con cripto es lavado: un fallo saludable que protege la legalidad
De nuevo, como con Miceli y su «gasto en inversión social», el diagnóstico (compartido por gran parte de nuestro progresismo) del recaudador federal Alberto Abad de que las crisis fiscales en la Argentina han ocurrido por culpa de que se pagaban pocos impuestos, ha sido llevada a la práctica con particular enjundia. Si tenemos en cuenta que le evasión de impuestos alcanza a 1/3, los que están en blanco soportan el equivalente a 48% del PBI de presión impositiva, similar al promedio del G7 aunque con bienes públicos ( seguridad, educación básica, salud pública, Justicia) más cercanos al Africa subsahariana.
Si entre 2003 y 2007 los ingresos fiscales crecieron $ 178.000 millones y el gasto público subió $ 171.000 millones, la mejora fiscal ha sido de tan sólo $ 7.000 millones, pasando de un déficit fiscal de $ 6.100 millones en 2002 a un insignificante superávit de $ 1.100 millones en 2007 ¡a pesar de que estuvieron disponibles $ 178.000 millones para ello! O lo que es lo mismo, se aprovechó menos de 4% de los recursos para darles solidez a las cuentas públicas. El resto se gastó en su totalidad. Y eso que estamos en épocas de vacas gordas porque la economía está creciendo por quinto año consecutivo a una espectacular tasa de más de 7,5%. «Pequeña» conducta irresponsable cuando el manual más esencial del manejo de la hacienda (particular, y más si es pública) diría que en la bonanza hay que ahorrar para gastar en épocas de vacas flacas. Es grave que estando en el pico del ciclo expansivo iniciado en 2003 ya nos estemos quedando sin superávit fiscal (0,1% del PBI). Lo es más todavía si se tiene en cuenta que, en su obsesión distribucionista, Kirchner ajustó hasta ahora sólo las jubilaciones mínimas, mientras que las que están entre $ 540 y $ 1.000 mensuales y en particular las superiores a $ 1.000 mensuales lo hicieron muy por debajo de la inflación y el aumento de la recaudación previsional. Al mismo tiempo, la Justicia está fallando en el sentido de que el ajuste de 13% en los haberes decidido por el Presupuesto de 2007 sólo subsana el problema de la falta de movilidad para el presente año pero no para el período 2003-2006. Apenas la Corte Suprema convalide estas sentencias el «agujero» fiscal que habrá que pagar será del tamaño de los «agujeros negros» que generan las estrellas supermasivas, de unas 30 veces la masa del Sol, cuando explotan.
Además, se están haciendo pagos y emitiendo deuda en BOCON (otra vez) para consolidar deuda vieja de proveedores del Estado, jubilados y ex empleados de YPF por u$s 800 millones anuales que Miceli no los pone como gasto público cuando lo son aquí y en la China (el mismo dibujo hacía Cavallo en los 90 y terminó saliendo por la ventana).
La situación fiscal de base es tan delicada que por eso Miceli todos los meses cuando anuncia el resultado, sólo habla del gobierno central (se «olvida» de las provincias) antes del pago de intereses de la deuda. Si las incluyera y dejara de dibujar, el superávit desaparecería por completo. No en vano además el gobierno ha reestatizado el sistema previsional (genera mucha recaudación en el corto plazo) y la bancada kirchnerista en Diputados quiere un Banco Central más al servicio de los objetivos del gobierno: ¿será para darle más redescuentos al Banco Nación para que éste le preste al Tesoro?




Dejá tu comentario