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18 de abril 2007 - 00:00

Apocalíptica Carrió

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Para la candidata a presidenta por la Coalición Cívica, Néstor Kirchner actúa como un avaro debilitado.
Periodista: ¿Qué gravedad le atribuye al control de la Justicia que intenta el gobierno?

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Elisa Carrió: Para mí hoy existe el estándar de mayor control respecto del Poder Judicial de todos los años que yo tengo de vida política. Frente a un hecho absolutamente menor, frente a una facultad indiscutida de proteger a un arrepentido que lo pueden matar en la calle, hoy el ministro del Interior embiste con un pedido de juicio político en el consejo de la Magistratura contra el juez López Biscayart. Había que reformar el consejo para hacer una suerte de amenaza y coacción a los jueces, así el sistema cierra perfecto.

P.: ¿Qué van a hacer ustedes?

E.C.: Y, hay dos cosas que me preocupan: yo le pedí el juicio político a Aníbal Fernández, junto a Marcela Rodríguez y Adrián Pérez, pero además le envié una carta al presidente de la Corte Suprema. Acá todas las instituciones tienen que salir a defender, acá la prensa tiene que salir a demostrar la independencia, la Corte tiene que salir, la Asociación de Magistrados tiene que salir, los abogados tienen que salir, hasta la sociedad civil, porque si esto pasa, la indiferencia se lleva puesto todo. Cuando estas cosas suceden, hablo de la indiferencia pública, después no hay retorno...

P.: ¿Usted cree que Menem era más democrático que Kirchner?

E.C.: Por supuesto, era más democrático.

P.: ¿En el Congreso cómo se vivía?

E.C.: Yo cambié muchas leyes entonces porque a los menemistas les daba vergüenza y daban debate. Yo llegué a sacar leyes por unanimidad en esa época.

P.: ¿Como se ve hacia adelante?

E.C.: Tengo sólo dos opciones, Olivos o Ezeiza. Pero no se engañen, voy a ser presidenta. Y por 4 años. Después le voy a dejar el gobierno a otro presidente. Y me voy a retirar de la política, porque yo no soy una profesional de la política. Dediqué 30 años a esta construcción. Sólo voy a estar 4 años más en política.

P.: ¿Qué va a hacer?

E.C.:
Tengo la profesión. Me matricularé y trabajaré de abogada. Cuando yo tenía el estudio abierto ganaba por presentar un recurso extraordinario más que lo que ganaba durante un año como diputada.

P.: ¿Se ve compitiendo contra Néstor o Cristina Fernández?

E.C.: Con él. Ellos tienen un acuerdo matrimonial que él no va a cumplir porque no le conviene.

P.: ¿Por qué?

E.C.: (Hace silencio)... A ella la conozco mucho y sé de qué hablo cuando hablo.

P.: ¿De qué vive ahora?

E.C.:
Me ayudan, me dan una mano. Algo tengo del Instituto Hannah Arendt, pero yo ya necesito muy poco para vivir.

  • Deterioro

    P.: ¿Por qué se imagina que el gobierno no se cuida cuando toma algunas medidas como éstas?

    E.C.: Es la consecuencia del deterioro tan brutal del poder, como está ocurriendo en estos últimos ocho meses. Se va a reflejar más claramente en mayo y junio. Por eso obran con desesperación y lo van a hacer más.

    P.: Kirchner parece un hombre consciente de sus debilidades, hay cuestiones sobre las que no habla porque no puede actuar y situaciones donde debería intervenir y no lo hace...

    E.C.: Es que me parece que el Presidente no cree en el Estado, no cree en el derecho, ni en la Justicia y no cree en la República, el Presidente tiene una percepción, yo diría, de puntero del PJ.

    P.: Pero él se siente fuerte en esos temas...

    E.C.: No, los avaros salen inmensamente débiles y esto es un problema de seguridad personal que él sustituye con fuerzas de choque elementales. Menem tuvo una fuerza de choque elegante que fue Carlos Corach. Pero ésta es una fuerza de choque primaria, primitiva, digamos, es la copia de lo que hizo en Santa Cruz acá.

    P.: Pero estos procesos pueden avanzar o no...

    E.C.: El miedo final de un poder deteriorado es un miedo desesperante. Es cuando sabe que no tiene base, que no tiene instituciones y tiene mucha corrupción. Este gobiernose basó en el grito del resentido. Se quedó con la popularidad en una sociedad que había tenido muchas frustraciones y con una economía en crecimiento y sin inflación. Pero llega un momento en que la sociedad no puede vivir solamente con el «grito» del resentido porque se van recuperando las instituciones y esa situación carece ya de sentido. Y está el otro aspecto, ese que dice que lo macroeconómico no está mal. Recién vamos a estar con dificultades el año que viene, pero por lo micro, con el desabastecimiento y la suba de la inflación que va socavando las bases de legitimidad que sostenían y le permitían las operaciones más brutales en la sociedad. A mí me parece que la preocupación ya no es el gobierno, el gobierno está en una lógica de autodeterioro, producto de su misma concepción del poder y de su mismo desarrollo del poder. Por eso yo apunto a armar una gran coalición cívica que pueda hacer un sistema sustitutivo del anterior.

    P.: ¿El gobierno no puede entrar en una etapa de decisiones que mejore esto, o está ya en una pendiente irreversible?

    E.C.: No, está en una lógicade deterioro impulsada por él mismo, sin posibilidades de legitimación. Podrá ser más corto o podrá ser más largo, es el final de un período histórico, es el tiempo oportuno del tiempo oportuno, es el « kairós» del «kairós», y lo más importante de todo esto es no atizar las llamas de ellos. Ahora lo más importante de la clase dirigente argentina, de lo poco que existe, de lo poco que quedó, es reproducir la coalición cívica republicana y pluralista donde caiga la democracia que viene. Porque el problema en términos del sistema es que si no tenés un acuerdo democrático y republicano, ahí sí podés caer en una tendencia autoritaria de cualquier laya. Por eso yo me apuré tanto con la coalición cívica nacional sin atender a la Capital, para adherir el pacto a nivel país primero. Está muy claro acá que a octubre y antes de octubre tiene que estar plantada una coalición cívica nacional que pueda mostrarse como una salida republicana a una crisis de deterioro del poder muy manifiesta.

    P.: ¿Cuál cree que es la opinión estratégica que tiene el gobierno de usted?

    E.C.: Ellos saben que somos los únicos que podemos ganar este país y que no necesitamos los aparatos del Estado, ni los recursos del Estado.

    P.: ¿Qué relación puede tener la izquierda con este sistema oficial que define como fascismo?

    E.C.: Creo que es un fascismo de carácter, porque ni siquiera podemos hablar de organización, es un fascismo elemental de carácter y las personas lo producen en ese sentido. Lo interesante ahí es que la compra y venta, la cooptación de voluntades, no es una categoría ideológica en la Argentina. Lo que habría que apuntar aquí sería a poner de moda algunos códigos morales básicos como no robar, no mentir, no usar al otro. Hay que armar un república de la virtud, pero a esa reunión hoy le faltan los actores, tanto de derecha como de izquierda. Pero también es cierto que muchos de los actores que se creían progresistas hoy están demostrando que se puede ser progresista y delincuente. Hay que trabajar en el tema de las conductas, de un sistema más transparente, más pluralista y más democrático. A mí las cuestiones ideológicas no me preocupan si no sos una persona civilizada...

    P.: Actores hoy hay, el tema es si pueden hacer algo esos actores; la oposición tiene cinco candidatos a presidente...

    E.C.: Es cierto, pero los países en serio tienen una clase dirigente con la cual uno se puede comunicar. Acá existen muchísimos actores que hacen política por los medios.

    P.: Usted también...

    E.C.:
    No, yo comunico por los medios, pero no hago política por los medios. Nadie se enteró por los medios con quién dialogué el año pasado, cómo fui articulando la oposición. Una cosa es comunicar por los medios y otra es hacer política por ellos, como invitar a uno a discutir ante las cámaras, algo que hacía el Frepaso en la década del 90. Es decir que acá tenemos que ir sumando a los actores, ir incorporando desde muchos lugares espacios de ciudadanía para consolidar el frente cívico y plural. No creo que la solución sea la política partidaria, la salida tiene que ver con los partidos, pero no sólo con ellos. La salida cívica siempre mejora el país.

    P.: ¿Pero es realmente un proceso de deterioro tan desarrollado ya?

    E.C.: Sí, en el sistema de partidos, sí.

    P.: ¿Pero como para provocar una debacle en el sistema?

    E.C.: Yo creo que desde marzo estamos viviendo un tiempo de aceleramiento histórico. Vos conducís los tiempos de aceleración histórica o te conducen. Lo que parece es que la música del deterioro está conduciendo al gobierno y éste no está pudiendo salir de su propia lógica de deterioro. Abusó de las condiciones, desconociendo la fragilidad en la que operaba.

    Ahora no puede salir de esto, entonces no pueden funcionar los radares, no podemos viajar en los aviones, no tenemos luz, se incendia el Irízar.

    P.: Lo del radar es inentendible...

    E.C.: Lo que me parece es que este gobierno está metido en un tsunami político producto de su propio accionar.
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