(Ya sin frenos mentales, Chiche Duhalde se expresó ayer contra el gobierno Kirchner; relató que le niega entrevistas pero manifestó dudas sobre un apoyo a Roberto Lavagna en una eventual candidatura. Lo dijo en diálogo con radio «
América».)
PERIODISTA: ¿Ud. conversacon funcionarios del gobierno?
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Hilda Duhalde: Lo que está faltando en la Argentina es el diálogo. Lo vengo diciendo desde hace mucho, desde que asumió el presidente Kirchner se ha ido cortando más el diálogo entre los sectores de la sociedad, llámense Iglesia, Fuerzas Armadas, hombres del campo, incluso con los sectores políticos de otras fuerzas.
H.D.: Nosotros jamás fuimos recibidos por el Presidente para darle nuestra opinión. Si bien hemos tenido que aceptar aprobar las leyes que el Ejecutivo envía, porque ellos tienen absoluta mayoría en cuanto a los votos, nunca hubo un diálogo que nos convenciera de por qué determinada ley necesitaba el Presidente. Y con todos los sectores pasa lo mismo. Me parece que eso es muy malo para nosotros los argentinos, porque si bien hemos superado la peor crisis que hemos tenido, aún estamos un poco debilitados en cuanto a las instituciones, en cuanto a los pasos que debe seguir dando la Argentina para realmente salir de la crisis más profunda.
P.: ¿Nunca fue convocada a alguna «concertación»?
H.D.: Jamás. Es más, yo le pedí cuando era diputada una reunión, le hablo del anteaño pasado, o sea 2004, siendo diputada le pedí una entrevista al Presidente por un proyecto que tenía que ver con la deuda contraída por los municipios, que habían quedado dolarizadas y que realmente les generaban mucho problema presupuestario.
P.: ¿Qué le respondieron?
H.D.: Su secretario, Parrilli, me dijo directamente que el Presidente no me podía atender. O sea que si a mí no me atendió, imagínese al resto, ¿no?
P.: ¿Esto tiene que ver con el tema de los superpoderes?
H.D.: Cuando se reforma la Carta Orgánica del Banco Central, cuando se reforma la ley del Consejo de la Magistratura, cuando sale la ley de Cargos Específicos, y ahora el tema de los superpoderes permanentes para el jefe de Gabinete, es una secuencia de hechos que muestra la intención de un presidente de terminar con aquella frase «el poder soy yo».
P.: ¿Cuál cree que es el objetivo del gobierno de Kirchner?
H.D.: Yo tengo la suerte de seguir en contacto con la gente y recorro los barrios. Antes de ayer estuve en Quilmes, en una zona muy pobre, reunida con 40 mujeres, y los problemas que plantea la gente son problemas concretos que no tienen o no han tenido solución. El país crece macroeconómicamente, el gobierno se llena la boca hablando del crecimiento, pero hay un sector muy importante de la sociedad que tiene una pobreza estructural, sigue sin cloacas, los programas alimentarios no les llegan, el programa Remediar, que es un programa donde el Estado con fondos del Banco Mundial debiera garantizar el remedio para las zonas más carenciadas, a la semana se les terminó.
P.: ¿Ud. apoyaría una candidatura de Roberto Lavagna?
H.D.: Yo no sé si el señor Lavagna va a ser definitivamente candidato, todavía hay muchos comentarios pero él no se ha definido. Lo que sí le puedo decir es que yo no acompaño el proyecto de Néstor Kirchner. No lo acompaño porque no me gusta esto que está pasando, me parece que le hace muy mal a la democracia y a las instituciones.
P.: ¿Pero apoyaría a Lavagna si busca o procura un discurso cambiando estas circunstancias?
H.D.: Tal vez sí, pero primero tendría que estar su definición. Cuando él se defina y veamos los candidatos que quedan en el escenario político, yo también voy a tomar mi determinación de a quién votaré. Yo hoy soy senadora, tengo que ocuparme de mi tarea.
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