Cuando analizamos el fenómeno de Vaca Muerta, la narrativa predominante se queda en las cifras de producción o los desafíos de infraestructura de transporte. Si bien el gasoducto Néstor Kirchner o la reversión del Norte son hitos importantes, estamos frente a una dimensión mucho más crítica pero menos discutida. El mercado ejecutivo de Oil & Gas está migrando desde perfiles técnicos tradicionales hacia líderes con capacidad de ejecución transversal, velocidad de decisión y gestión de complejidad.
Argentina está ante el desafío de ejecutar el proyecto industrial más complejo de los últimos cincuenta años con un paradigma de liderazgo que debe ser radicalmente distinto al del pasado. Vaca Muerta representa uno de los factores que está reconfigurando la macroeconomía. Sin embargo, el éxito sostenido no dependerá de cuántos barriles logremos extraer, sino de la calidad de las decisiones en el futuro próximo.
El primer pilar de esta transformación reside en la velocidad. En la industria del unconventional, el tiempo es el factor que determina la viabilidad económica de un proyecto. Ya no basta con sacar el petróleo, sino que lo importa hoy es cómo y cuándo. En este sentido, la toma de decisiones debe ser más ágil que nunca, alejándose de las estructuras más lentas que caracterizaron a la industria energética tradicional.
La última vez que hubo un proceso de esta magnitud fue hace aproximadamente 15 años en Estados Unidos. Fue conocido como la revolución del shale, que comenzó principalmente con el desarrollo del Barnett Shale en Texas. Es una de las últimas veces que se preparó a una gran camada de profesionales y directivos que encabezaron aquel proceso y que poseen el know-how para escalar lo que hoy se encuentra en Vaca Muerta. Estamos frente a un proyecto único en su especie que exige capturar ese know-how internacional y adaptarlo al contexto argentino, pero también formar a una nueva generación a una velocidad récord.
El segundo eje fundamental es la capacidad de ejecución en escenarios de extrema complejidad. Vaca Muerta es un rompecabezas logístico, regulatorio y macroeconómico que se mueve constantemente. Avanzar con tantas variables, desde restricciones de divisas hasta cuellos de botella en la cadena de suministros, requiere una gran resiliencia operativa.
La velocidad de decisión empieza a depender de la capacidad de integrar información operativa, financiera y logística en tiempo real. La fluidez de datos permite que el liderazgo se mueva con confianza a pesar de la incertidumbre. Se trata de pasar de un modelo reactivo a uno predictivo, donde la capacidad de ejecución se basa en la integración de variables en tiempo real.
Finalmente, debemos reconocer que el mapa de ejecutivos en Argentina está cambiando. Estamos presenciando un relevo generacional y de mentalidad. El nuevo perfil directivo que demanda el sector no es el de un técnico puro, sino el de un integrador. Este nuevo líder debe ser capaz de fusionar la rentabilidad inmediata con la sostenibilidad del negocio a largo plazo.
La sostenibilidad dejó de ser un componente reputacional para convertirse en una condición de competitividad. Es algo clave para el financiamiento internacional y para la licencia social de operación. Las empresas que logran avanzar en estos puntos son aquellas que entienden que el ESG (Ambiental, Social y Gobernanza) es parte intrínseca de la eficiencia operativa. Pienso que es difícil que persista un negocio en Vaca Muerta que no contempla de ninguna manera una gestión responsable de las emisiones, del uso del agua y de la relación con las comunidades locales.
Los recursos que se encuentran en Vaca Muerta son millones y cuentan con mucho potencial si los ejecutivos argentinos los saben aprovechar. Esto se desbloqueará únicamente cuando logremos consolidar una cultura de gestión basada en la agilidad, la ejecución basada en datos y una visión de negocio profundamente responsable y sostenible. El mapa del talento está en movimiento y Vaca Muerta es una gran oportunidad, pero los ejecutivos tendrán que definir de manera rápida cómo aprovechar los recursos.
Principal de Stanton Chase