¿Por qué la competencia siempre favorece al consumidor?

Opiniones

En la era de los monopolios, el Estado tiene una misión estratégica en el arbitrio del mercado para estimular la competencia.

La competencia siempre favorece al consumidor. No es una afirmación teórica ni una frase de sobremesa, es una realidad que se confirma en la economía de todos los países. Sin embargo, la interpretación de esta simple premisa da lugar a múltiples intervenciones en la gestión política de cada rincón del planeta.

¿Por qué la competencia siempre favorece al consumidor? Muy sencillo, si hubiese un sólo fabricante de muebles en un pueblo, este sería quien determine los precios del mercado y defina cuánto tiene que gastar una persona que quiera comprar. Si existiese un segundo fabricante, ambos tratarían de ofrecer diferentes ventajas para poder vender la mayor cantidad posible. Incluso si sólo existiesen esos dos fabricantes activos, las personas ya tendrían la posibilidad de elegir, esa libertad de opción para poder inclinarse por la alternativa que mejor se adapte a cada cliente.

Esa explicación tan sencilla, se vuelve una práctica imposible cuando los intereses políticos, el lobby empresarial y el clientelismo coyuntural, se ponen por delante del desarrollo. Permitir la competitividad es el punto de partida para que haya más personas que busquen invertir en nuevos emprendimientos que hagan crecer al país.

Un caso para analizar

Uno de los casos más notorios de los últimos tiempos es el conflicto con las Apps de viajes. Las aplicaciones móviles que facilitan el transporte a miles de personas todos los días se plantó en el mercado como “la superación de los taxis”. Algunos déficits del antiguo servicio de taxis como pueden ser sus altas tarifas y la escasa regulación de las licencias gestionadas por el Gobierno, colaboraron al crecimiento de la aplicación en el sector del transporte de pasajeros..

El éxito de esas App fue el de optimizar el proceso, ofreciendo mejores autos a una tarifa más accesible, con GPS indicando los trayectos de viaje y con la seguridad de informar a un familiar o amigo cuál es la ruta que uno está tomando. La respuesta política (estatal y sindical) fue fundamentalmente objetar el desembarco del nuevo servicio, en lugar de estimular y mejorar las condiciones generales para el desarrollo del transporte de pasajeros que llevan adelante los taxis.

Las dificultades de emprender en Argentina

Siguiendo con el caso testigo anterior, es preciso señalar que si una persona creara una aplicación todavía mejor y desarrollara un sistema más eficiente todavía, aún tendría que enfrentarse a los impuestos muy altos y a la falta de incentivos a la producción; eso convierte a Argentina en lugar del que se alejan los inversores que quieren crear nuevas formas de consumo y estimula la concentración del mercado en pocas manos. Por cada monopolio existente, hay cientos de empresas que buscan tomar su lugar, brindando un mejor producto o servicio a un precio más accesible.

Por ejemplo, la fortaleza de Google no sólo se encuentra en sus propios recursos, sino en la existencia de otros motores de búsqueda que permanecen en el mercado, obligándolo a una búsqueda constante de mayor calidad de servicio. La respuesta de Google a su competencia da como resultado una mejor experiencia para los consumidores.

Los monopolios, sin embargo, no son eternos. No existen los imperios que perduren en el tiempo, y aunque no lo parezca, los reinados son cada vez más cortos. En los 90’s Blockbuster era una de las empresas más rentables del mundo y no parecía tener competencia en su rubro, sin embargo su junta directiva no quiso adaptarse a nuevos cambios del consumo y una pequeña empresa llamada Netflix tomó la posta de lo que hoy conocemos como el video “on-demand”. La historia habla por sí sola.

Es por eso que el Estado tiene una misión estratégica en el arbitrio del mercado para estimular la competencia, generando condiciones favorables (no restrictivas) para que el sector productivo sea pujante y eleve la calidad de los productos y servicios para todos los consumidores.

En definitiva, protegiendo el derecho a producir de las empresas, el Estado está garantizando a los consumidores su derecho a elegir.

(*) Economista y CEO Fintech Más Inversiones.

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