Una vez más, desde la gestión libertaria se promete que la prosperidad está por venir (aunque nunca llega). El propio Presidente así lo mencionó en la cena anual de la Fundación Libertad. “De lo que va a tratar esta charla es mostrar que efectivamente las ideas de la libertad funcionan y que, si efectivamente empezamos a abrazarlas (…) vamos a tener un futuro de prosperidad”.
El discurso, por un lado y la realidad, por el otro
El discurso oficial insiste en una recuperación inminente, pero los datos muestran una economía estancada, con fuerte caída del consumo, pérdida de empleo en sectores clave y deterioro del poder adquisitivo. Mientras crecen algunas actividades primarias, el modelo profundiza la desigualdad y no logra generar trabajo ni reactivar el mercado interno.
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En otro evento, el ministro Caputo, por su parte, si bien reconoció que los últimos datos publicados por el INDEC fueron malos, comentó: “Cuando miramos los indicadores que salen del mes de marzo, la mayoría está en «verde»”.
Analicemos algunos datos acerca del nivel de actividad considerando el primer bimestre de este año, dado que enero y febrero son meses en los que se alternan vacaciones y paradas de plantas. Dicho registro evidenció una baja interanual del 0,2%, un valor casi nulo.
Además, al interior de esa cifra hay una marcada heterogeneidad en la evolución de los sectores. El sector agropecuario registró un alza del 17,5% interanual, la minería un 10,1% e intermediación financiera un 6,6%. Por otro lado, cayeron un 5,7% la industria manufacturera, un 5,2% el comercio mayorista y minorista, y un 4,4% electricidad, gas y agua.
Este escenario no es nuevo, se viene registrando desde hace varios meses. De hecho, al comparar todo 2025 con 2023, los sectores “perdedores” (que presentaron variación negativa en el período) tuvieron una merma en su producción del 5,6% y redujeron en forma neta el empleo en un 4,1%. Mientras, los sectores ganadores incrementaron su actividad un 11%, pero tuvieron una reducción neta del 1,9% en su mano de obra. Es decir, que las ramas ganadoras también despidieron a trabajadores/as. El único rubro en el que creció el empleo fue en Agricultura y Ganadería; mientras que en Minas y canteras (que incluye energía) e Intermediación financiera, se redujo. Con la mirada hacia adelante, las actividades mencionadas, que está previsto que sigan creciendo, solo generan el 9,2% del total del empleo registrado, mientras las tres que son las más afectadas Industria manufacturera, comercio y construcción generan el 44,7% del total de empleo registrado. En definitiva, el modelo que nos prometen no tiende a generar empleo, sino ganancias en unos pocos sectores concentrados.
Las cifras expresadas son, en parte, un reflejo de un mercado interno que se achica. En el primer trimestre de este año, el consumo masivo en la Argentina profundizó su caída interanual, con una baja del 3,1% frente al mismo período del año anterior, según señala la consultora Scentia.
Los datos analizados por canales de venta muestran diferencias. Los grandes supermercados fueron los más golpeados: registraron una caída interanual del 5,4% en el acumulado del primer trimestre. Los mayoristas marcaron un descenso del 4,5%, mientras que los autoservicios independientes bajaron un 4,4%. Solo el comercio electrónico registró un desempeño opuesto, con un crecimiento del 31,3% en lo que va del año, pero explica no más del 6% del consumo masivo, según dicha consultora.
En definitiva, la caída de los ingresos reales de los trabajadores conlleva un recorte de los consumos más básicos, como los alimentos, entre otros. Según los últimos datos del INDEC, los sueldos de los asalariados/as privados/as registrados descendieron un 5,2% en términos reales en el primer bimestre del año con relación a igual periodo de 2023. Se encuentran en su menor nivel desde el comienzo de la serie en 2017, exceptuando 2024. Los asalariados/as públicos/as, por su parte, perdieron un 19,6% de su poder adquisitivo en idéntico período.
Otro dato dado a conocer estos días por una cámara de empresarios PyME resulta ilustrativo. Según las declaraciones de su presidente, el 97% de la pérdida de empleos registrados proviene del sector industrial. Además, destacó que “el plan de primarización (…) tendrá su crisis en el empleo de manera más profunda en este 2026, porque las empresas que se reconvirtieron y pasaron a ser importadoras ya completaron su fase de achique, pero las que están en funcionamiento comenzaron a tener graves problemas para sostenerse y se multiplicaron las alarmas por cierres”.
A contramano de las promesas y propuestas alentadoras del gobierno, todo indica que continuarán cayendo el empleo, los ingresos reales, el consumo masivo y la actividad en sectores clave, que históricamente han sido creadores de empleo. De seguir así, se profundizará el modelo que di en llamar de 80-20. Un 80% de la población que posee menores ingresos, consume lo justo e incluso menos. Mientras que el 20% restante es el que realiza gastos en los restaurantes, viaja al exterior o compra autos importados. En resumen, la mayor parte de la ciudadanía se ve perjudicada con este modelo.
Presidente Partido Solidario
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- Javier Milei



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