¿Candidato de Cristina
Fernández al Palacio de
Hacienda? Kosacoff, de la
CEPAL, sostiene que no
hubo ninguna oferta de
cargos. Clásica respuesta:
«Lo analizaré al momento
del ofrecimiento».
Para el economista Bernardo Kosacoff, «es muy difícil que la Argentina sea competitiva con salarios bajos». Así lo sostuvo ayer en su oficina de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en Buenos Aires, donde recibió a Ambito Financiero. Apunta el economista a que el país necesita empleados calificados, productos diferenciados y trabajos dignos.
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A pesar de las versiones que lo nombran como el futuro ministro de Cristina Kirchner, Kosacoff señala que no existió ningún ofrecimiento y sólo desliza que se siente « orgulloso» de que lo tengan en cuenta para ocupar ese lugar.
Especialista en temas industriales, sostiene que, a pesar de la recuperación de la inversión, «hace falta que se dé en proyectos en grandes empresas y en infraestructura».
Periodista: ¿Qué consecuencias traerá a la industria la crisis energética?
Bernardo Kosacoff: En la coyuntura afecta con una pequeña caída de los niveles de actividad a distintos sectores de manera muy heterogénea. No creo que tenga un impacto en la macroeconomía. Sin embargo, lo más importante es la certidumbre de que se van a cumplir todos los programas que tiene el gobierno y que se va a garantizar el abastecimiento de energía tanto en cantidad como en precio. El punto más preocupante es que no sea una traba para el desarrollo de los proyectos de inversión en el largo plazo.
P.: ¿Y no cree que los esté afectando?
B.K.: Es justamente lo que el gobierno y la sociedad tienen que tener claro: estos problemas coyunturales van a ser solucionados con políticas estructurales. En la medida en que se cumplan los planes del gobierno, no debería ser más un problema.
Inversión
P.: ¿Considera suficiente el nivel de inversión actual?
B.K.: La recuperación de la inversión después del colapso de la convertibilidad ha sido notable, y hoy estamos viviendo un fuerte proceso de capitalización. En la crisis no alcanzaba siquiera para compensar la depreciación del capital. Este aumento es el que permitió acompañar el notable crecimiento que tuvo el país.
P.: ¿No preocupa que gran parte de la inversión sea construcción?
B.K.: El componente bienes y equipos aumentó de manera complementaria como también el del sector agrario, la minería, en las pymes y en servicios. Lo que falta son grandes proyectos de inversión en grandes empresas, que han quedado más rezagadas, y también en infraestructura, con lo que nos referimos al tema energético nuevamente. Haría falta que crezca en general tres o cuatro puntos del PBI.
P.: ¿Cuáles son los temas pendientes de la agenda económica?
B.K.: El objetivo principal del país es no volver a tener una crisis económica en los próximos 10 años y generar más riqueza de mejor calidad. Este último es un elemento esencial para que sea sostenibley para incluir al 10% más pobre de la población. Para esto es necesario acelerar la inversión, en especial en los bienes transables. Crear una oferta exportable es un proceso de mediano plazo para el que se requiere no sólo inversión, sino también recursos humanos, desarrollar trayectorias tecnológicas y tener acciones concretas para insertarse en los mercados externos. La base económica va a estar dada por un replanteo de la empresa como motor del desarrollo con gente calificada, que haga productos diferenciados y cree trabajos dignos. Es muy difícil que la Argentina sea competitiva con salarios bajos. En el sector formal, el salario promedio está en u$s 700 y esto nos plantea un desafío, que es que tenemos que producir con más eficiencia y con más diferenciación.
P.: Cuando hace referencia a poder fortalecer las exportaciones, éstas hoy se dan mayormente por el tipo de cambio devaluado. ¿Qué pasaría si se aprecia la moneda?
B.K.: Las exportaciones en el largo plazo tienen que ser competitivas en los factores no precio, es decir, ni por el tipo de cambio ni por los salarios. Esto implica un proceso evolutivo de cambios estructurales muy importantes que hubo en la economía argentina a mediados de la década del 80. Las ventas al exterior crecieron en los últimos 20 años a una tasa cercana a 8% anual, que iguala al dinamismo de las exportaciones internacionales. Es así como después de cinco décadas tenemos un período en el que la Argentina no pierde participación en el comercio internacional. Esto tiene que ver con los cambios estructurales muy importantes que se dieron en los recursos naturales y en el establecimiento de las grandes plantas de insumos básicos y en la reestructuración del sector automotor.
Financiación
P.: Sin gran desarrollo de créditos de largo plazo, ¿cómo se financian las empresas hoy?
B.K.: Cambió totalmente la situación financiera de las empresas. Antes del colapso de la convertibilidad tenían más pasivos por lo que el patrimonio era negativo, conformado por deuda en el mercado local y en el extranjero. Hoy están notablemente mejor, ayudadas por la pesificación de sus deudas, pero fundamentalmente por la recuperación de los flujos de sus negocios.
Lamentablemente hubo muy poca asignación de los préstamos a largo plazo. En los 90, las inversionesse financiaron con fondos externos. Con el cambio de régimen económico, el nivel de ahorro de la economía argentina es el que permitió financiar la inversión. Y vamos a tener que seguir haciéndolo.
P.: ¿Por qué muchos empresarios prefieren invertir en otros países de la región y no en la Argentina?
B.K.: Uno de los rasgos de la economía argentina es la fuerte presencia de transnacionales. Somos uno de los países de desarrollo intermedio con mayor participación. El problema central es la calidad de la presencia. Uno de los fenómenos que aparecen con bastante claridad es que las filiales locales en los últimos años no ganan en la licitación interna de sus corporaciones en la asignación de los productos globales en la Argentina. Hay un interés muy fuerte en cambiar por los responsables locales.
P.: ¿Por qué no mejoró la distribución del ingreso? B.K: Los indicadores sociales mejoraron respecto al momento de la crisis, pero si miramos 30 años atrás, sabemos que el país es una vergüenza en distribución del ingreso. Esto no se soluciona de un día para el otro. A su vez, tenemos una paradoja: actualmente más de 15% de la demanda laboral no puede ser cubierta porque no se encuentra la gente con la calificación requerida y existe más de un millón de desocupados. Debemos calificar de manera permanente a los sectores más pobres para que se puedan insertar en el aparato productivo.
P.: ¿Aceptaría ser ministro de Economía de Cristina Kirchner si ganara en las elecciones?
B.K.: Si bien existen versiones, no hubo ningún pedido. De todos modos me da orgullo saber que piensan en mí, pero habrá que analizar en el momento del ofrecimiento, si es que llega.
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