“Un virus es un trozo de ácido nucleico rodeado de malas noticias” es lo que en algún momento manifestó el médico e inmunólogo inglés Peter Medawar. Independientemente de la definición química del Coronavirus, las malas noticias no paran de caer.
Faltan productos en las góndolas por incertidumbre en medio de la pandemia de Coronavirus
“Un virus es un trozo de ácido nucleico rodeado de malas noticias” es lo que en algún momento manifestó el médico e inmunólogo inglés Peter Medawar. Independientemente de la definición química del Coronavirus, las malas noticias no paran de caer.
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Venimos de una guerra comercial en el mundo. Con el coronavirus estamos en medio de una guerra bacteriológica con impacto económico descomunal. De niños jugábamos a la “mancha cadena” y decíamos “pica” y cada uno quedaba enganchado en una cadena de la que no podía salir hasta que alguien lo venía a salvar “picándolo” nuevamente. El coronavirus está en escalada y la cadena cada vez más grande rompe fronteras encontrando una sola solución: evitar que las personas tengan contacto y que la cadena de contagios se siga ampliando. La guerra viral la gana quien menos contagios tenga de acá en más cerrándose aún más al mundo con suspensión de vuelos, eventos, clases y extremos de cuarentena urbana total como en Italia y España. Se asumen pérdidas actuales a los efectos de evitar mayores costos futuros.
De la epidemia pasamos a la pandemia y las pérdidas en los mercados financieros de todo el mundo no solo alteraron al mercado sino que pusieron en juego varios conceptos de la economía. El primero es la “aversión al riesgo” y la caída en el precio de las acciones no sabe cuál es el piso por lo cual van hacia un refugio más seguro como el “oro” hasta que ni siquiera encuentran en este metal milenario seguridad y la búsqueda es la “liquidez” es decir tener los billetes en la mano para tomar decisión en modo urgencia.
El segundo es la “teoría del Cisne Negro” de Nassim Taleb. El libanés más citado en las últimas semanas. Su teoría encuentra en el Coronavirus su mejor correspondencia sobre lo que el virus es: un suceso imprevisto para la sociedad, de gran impacto y analizado en retrospectiva (es decir, una vez que los hechos van aconteciendo). Es decir, hacia futuro rige la incertidumbre sobre su desenvolvimiento futuro narrando los eventos pasados.
Ante algo nuevo hay preguntas que no tienen respuestas. ¿Cuánto va a durar la propagación del virus? ¿Se puede contener? ¿Los mecanismos adoptados son efectivos? ¿Cuánto impactará en la economía local y global? De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud hasta ahora América Latina se lleva el 0,3 % de los casos de coronavirus y la región tiene el 9 % de la población mundial. Los antecedentes muestran que quienes descansaron en cifras de infectados bajas a nivel inicial están pagando los costos. Italia el 20 de Febrero tenía solo 5 casos. Hoy tiene 24747 infectados. No hace ni mes aún. Apenas 3 semanas y medias. Y dato más lamentable que tiene 1809 muertes.
Es muy difícil proyectar los PBI del mundo sin antes saber el ciclo del virus y como detenerlo sin aislamiento social permanente. De acuerdo a un paper públicado en Harvard Business Review lo único que podemos es cruzar los ciclos de los virus en las anteriores pandemias con los ciclos económicos para cada uno de los casos a los efectos de que nos podría dejar el “Corona Virus” en la economía mundial y local. las formas en V monopolizan el panorama empírico de las crisis anteriores, incluidas epidemias como el SARS, la gripe asiática de 1968, la gripe de Hong Kong de 1958 y la gripe española de 1918. Los escenarios anteriores nos muestran el choque "clásico" y brusco sobre economía real, un desplazamiento del producto con caída pero el crecimiento finalmente se recupera. En este escenario, las tasas de crecimiento anual podrían absorber completamente el shock. Aunque puede parecer optimista en medio de la tristeza de hoy, creemos que es plausible.
No hay posibilidad de matar al virus solo disminuir las curvas de contagio. China y Corea del Sur lo han logrado descender el número de casos con medidas de aislamiento. En el caso de Corea con tecnología mediante app sus ciudadanos pueden ver en tiempo real la tasa de contagio del lugar donde se encuentran. Ya tienen más casos de pacientes curados que infectados. Una día de retraso en una decisión se multiplica por un repliegue de contagio masivo sin saberlo y desconociéndolo.
El impacto económico del coronavirus tiene una alta dependencia del éxito operativo a nivel sanitario. Es momento de asumir las pérdidas y minimizar los costos. La altura del liderazgo político es un legado fundamental en el curso de evolución del virus en la Argentina y su choque frente a la economía.
Desde el Ministerio de Desarrollo Social se evalúa lanzar una línea de crédito con una tasa del 20 % para que las empresas de productos alimenticios, cuidado personal y limpieza puedan poner en marcha sus plantas de producción. Es necesario garantizar el abastecimiento e incentivar la oferta evitando que una demanda excesiva dispare los precios en forma inevitable. En las últimas horas la población argentina actúo acopiando alimentos no perecederos mientras en las últimas semanas lo habían hecho con el alcohol en gel. No hay todo para todos en todo momento si todos los vamos a buscar al mismo tiempo. Es una regla de la economía. Si sancionamos al oferta en lugar de ayudarla con incentivos perjudicaremos a la demanda. Las autoridades nacionales están tomando las medidas correctas bajando las tasas para este segmento en forma excepcional.
La situación de la actividad económica en Argentina no solo se verá golpeada sino que ya afecta al sector servicios: turismo, hospedaje, entretenimiento, espectáculos, educación, eventos sociales, clubes, gastronomía, oficios, entre otros. Aquí hay cuatro eslabones débiles sobre el cual deben tomarse medidas urgentes:
El éxito operativo a nivel sanitario tiene que minimizar los costos presentes y futuros sobre los agentes económicos. Un emprendimiento que cierra es menor actividad económica futura cuando se logre salir airoso con un éxito sanitario. No hay superación ni éxito económico sino hay éxito sanitario. No hay posibilidad de recuperar la economía si los empresarios quedan en el camino del aislamiento social mientras se intenta el éxito sanitario.
Victor Frank en “El sentido de la vida” expresó que “No hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona para sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas, como la consciencia de tener una tarea en la vida”. La tarea en la expansión del contagio del virus es social. El liderazgo político es clave en este momento pero el resorte social para su cumplimiento forma parte de la decisión de todos los argentinos. La economía es una ciencia social y se basa en decisiones eficientes: asumir pérdidas hoy, minimizar los costos para obtener una recuperación rápida futura en contexto de incertidumbre es el desafío presente.
(*) Analista económico y director de la consultora Focus Market.
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