Comienza a instalarse una nueva grieta en el pensamiento económico del boca a boca entre los argentinos, dolarizar si o dolarizar no, todo ello en aras de la recuperación económica del país.
Es más factible encarar la estabilización monetaria desde la disciplina fiscal y el encuadramiento hacia un esquema bimonetario.
Comienza a instalarse una nueva grieta en el pensamiento económico del boca a boca entre los argentinos, dolarizar si o dolarizar no, todo ello en aras de la recuperación económica del país.
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Dolarizar la economía suena tentador si se busca darle un cierre a la inflación vía monetaria, pero me preocupa la pérdida de competitividad eventual con respecto a nuestros socios, una mera devaluación de Brasil nos quitaría poder competitivo, también me preocuparía la inflación importada ante eventualidades internas en Estados Unidos que pudieran devenir en un escenario de inflación en dicho país, después de todo la emisión es norteamericana. Es más factible encarar la estabilización monetaria desde la disciplina fiscal y el encuadramiento hacia un esquema bimonetario.
Estamos debatiendo los beneficios y las desventajas de su implementación, pero sin precisiones sobre su proceso de conversión del esquema vigente hacia el esquema dolarizar, ¿es acaso una transición de media duración o una terapia de shock? ¿Cómo se comportaría la deuda argentina cotizante al respecto? Estamos hablando en eventuales hipotéticos considerando una plena vigencia monetaria pero no los efectos devenidos de su proceso de implementación. ¿Cuál sería el pass through en la economía real frente a un ratio de conversión de la masa monetaria circulante? Muchas dudas despejan la esperanza que funcione.
Referirnos al pass through implicaría por ejemplo entender la tasa de cambio en la que se absorberían los pesos para quitarlos de circulación. ¿a qué tipo de cambio sería? ¿Sería compulsivo o con un plazo voluntario? Si fuera a plazo ¿existiría ventana de oportunidad para especular a corto plazo con ello? Insistimos, el "how" genera más dudas que certezas.
Ahora bien, superado el debate del cómo, si es que esto fuera posible sin antes dar por descartada la idea desde luego, ¿sirve el debate monetario para solucionar el esquema de la estructura? Porque estamos dialogando sobre pros y contras de una eventual dolarización, pero está no te garantiza resolver el problema de fondo de las cuentas públicas. Véase que el propio FMI observa una insuficiencia en esta medida que hoy por hoy llena el debate público. La insuficiencia es clara, la moneda no hace a la estructura, la cuantia de la cotización te permite valorar una estructura, pero no te garantiza que mágicamente funcione.
En ese sentido, hablar del postre cuando no sabemos cuál será el plato principal es cuanto menos ansioso, no obstante entendible frente a la incertidumbre que pesa sobre la sociedad, después de todo si hoy debatimos la dolarización es producto de buscar una salida a priori de la inflación y de un peso argentino debilitado por la falta de credibilidad, en este sentido la dolarización buscaría desde la norma instrumentar lo que de hecho ya existe en gran parte de la economía, vehículo e inmuebles ya son tranzados en dólares.
La Argentina necesita recuperar la estabilidad para poder fijar un rumbo. La estabilidad monetaria necesita de todas las herramientas, incluyendo las propias de un Banco Central eficiente e independiente. En ese objetivo y en consideración de la coyuntura actual, es más propicio un esquema bimonetario donde el carácter ecuánime de la libre competencia de ambas monedas permita restituir, junto a una disciplina fiscal y un saneamiento de las cuentas públicas, la estabilidad macro que permita al país su recuperación.
Asesor Financiero del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas
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