15 de junio 2026 - 00:00

Pymes en rojo: "No alcanza con sobrevivir"

Las ventas del comercio pyme cayeron 1,2% interanual en mayo y acumularon una baja del 3,1% en los primeros cinco meses de 2026. En paralelo, los concursos preventivos crecieron 131,7% entre 2023 y 2025, en un escenario marcado por menor consumo, más costos y falta de financiamiento.

Las pymes advierten por la caída del consumo, el aumento de los costos y el deterioro de la actividad productiva.

Las pymes advierten por la caída del consumo, el aumento de los costos y el deterioro de la actividad productiva.

En los últimos meses se instaló una discusión económica que parece desarrollarse lejos de la realidad cotidiana de quienes producen, comercian, invierten y generan empleo en la Argentina.

Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilización, en miles de ciudades y localidades del país la situación es muy diferente: comercios que venden menos, industrias que trabajan por debajo de su capacidad, inversiones postergadas y persianas que ya no vuelven a levantarse.

Quienes recorremos diariamente el territorio bonaerense escuchamos el mismo diagnóstico una y otra vez. No importa si se trata de una pyme industrial, un comercio minorista, una empresa de servicios o un emprendimiento familiar. La preocupación es la misma: no se vende nada.

Los datos confirman esa percepción que tenemos al caminar las ciudades. Según el Índice de Ventas Minoristas elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas del comercio pyme registraron en mayo una caída interanual del 1,2% y acumularon una retracción del 3,1% durante los primeros cinco meses de 2026. El consumo sigue debilitado y las empresas enfrentan simultáneamente mayores costos operativos y menores niveles de facturación.

La consecuencia de este escenario comienza a reflejarse en indicadores mucho más preocupantes. De acuerdo con datos de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial de la Ciudad de Buenos Aires, la cantidad de concursos preventivos aumentó 131,7% entre 2023 y 2025. Sólo durante el primer trimestre judicial de 2026 se registraron 92 nuevos procesos concursales, una cifra que proyecta un año incluso más complejo que el atravesado durante la pandemia.

Detrás de cada concurso preventivo hay una empresa intentando sobrevivir. Detrás de cada cierre hay puestos de trabajo, proveedores, familias y comunidades enteras afectadas. Por eso resulta preocupante naturalizar estos números o interpretarlos como daños colaterales inevitables de un proceso de ordenamiento económico.

La historia argentina demuestra que no existe desarrollo sostenible sin un entramado pyme fuerte. Las pequeñas y medianas empresas representan más del 99% del tejido empresarial nacional y generan alrededor del 70% del empleo privado formal. Cuando una pyme desaparece no sólo se pierde una unidad económica; se deteriora una red productiva construida durante años.

La provincia de Buenos Aires refleja con claridad esta realidad. Es el principal motor productivo del país, concentra miles de industrias y comercios y explica una parte fundamental del empleo argentino. Cuando las pymes bonaerenses se frenan, el impacto se siente en toda la economía nacional.

Por eso desde FEBA insistimos en que la recuperación económica no puede evaluarse únicamente a partir de variables financieras. La verdadera recuperación será aquella que llegue a los centros comerciales, a los parques industriales, a las economías regionales y a los barrios donde se desarrolla la actividad cotidiana.

Necesitamos una agenda que vuelva a colocar a la producción y al trabajo en el centro de la discusión. Necesitamos aliviar la presión fiscal sobre quienes producen y generan empleo. Necesitamos financiamiento accesible para capital de trabajo e inversión. Necesitamos reglas previsibles. Pero, sobre todo, necesitamos recuperar el mercado interno porque ninguna pyme puede sostenerse sin clientes.

La Argentina necesita equilibrio macroeconómico. Nadie discute esa necesidad. Pero también necesita empresas funcionando, fábricas produciendo y comercios vendiendo.

Cuando una máquina se detiene, cuando una persiana baja o cuando un emprendedor abandona un proyecto después de años de esfuerzo, no estamos frente a una estadística más. Estamos perdiendo capacidad productiva, empleo y oportunidades de desarrollo.

No alcanza con sobrevivir. Las pymes merecen ser escuchadas.

Todavía estamos a tiempo de evitar que esta crisis deje daños permanentes en el sector. Porque sin consumo no hay producción. Y sin producción no hay futuro posible para la Argentina.

Por Camilo Alberto Kahale, presidente de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA).

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