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11 de agosto 2006 - 00:00

Cultura del desarme

(El ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, en diálogo con radio «Spika», apoyó el plan presentado por el gobierno de canjear armas por dinero. «Sirve para crear una cultura del desarme.» Pero explicó que se deben tomar otras medidas para solucionar este problema. Veamos.)

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León Arslanian
PERIODISTA: El Presidente habló del problema de la inseguridad y propuso este plan de cambiar armas por dinero. ¿Qué le parece?

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León Arslanian: Me parece una medida muy oportuna, me parece sumamente útil. Pero creo que habría que aclarar alguna cuestión. Pienso que hay confusión por los comentarios que vienen haciendo. Esta propuesta de desarme no era para ser universal y, además, tiene un target, está dirigida a un sector muy concreto, muy determinado, que es el de la gente que tiene armas declaradas o también armas no declaradas, pero que está dispuesto eventualmente a desprenderse de ella. Y creo que esto tiene que ver con una suerte de instalación y una cultura del desarme, que sería muy buena, y es muy beneficioso que en una sociedad esto se produzca, porque la experiencia que uno tiene, que recoge diariamente acerca de personas que tienen armas para su autodefensa, es que las consecuencias son mucho peores o el daño que se produce es mucho peor que el que se podría evitar por el arma. Gente que quizá no es experta o no la sabe manejar aumenta notablemente su exposición, aumenta el riesgo. Y el ejemplo más claro en este sentido es la cantidad extraordinaria de homicidios que hay de policías -que son profesionales- cuando se resisten a un robo y aun, insisto, pese a que son expertos, terminan siendo muertos. Con lo cual, creo que esta medida, de la cultura del desarme, va a contribuir a resolver esta parte del problema.

P.: A mí me ha pasado ser víctima de algún episodio de inseguridad en Europa; muchos van con algún arma blanca; no es fácil conseguir armas de fuego, es muy difícil, por ejemplo, en España. Aquí en la Argentina, entre comillas, cualquiera va y compra un arma. Con ese plan de desarme no se va a terminar, ¿o usted cree que puede dar una mano para que no sea tan fácil que cualquier chico que quiera salir a delinquir, a robar, lo haga armado?

L.A.: El plan de desarme, en todo caso, ayuda a que disminuya la cantidad de armas que circulan, disminuye el riesgo de que quien la posee sea objeto de un despojo, se la roben y demás. Disminuye también la comercialización blanca del arma. Por supuesto que no va a disminuir la comercialización en negro, que existe, ni las armas que ingresan al mercado, ya sea de modo clandestino o que están en negro. Pero para eso hay otra acción complementaria. Nosotros, por ejemplo, en los procedimientos que hacemos, permanentemente hay toda una línea de procedimiento que tiene por finalidad secuestrar armas, y esto también es bueno; precisamente, son acciones que tienden a sacar armas del mercado negro. Entonces, hay muchas acciones que deben estar o se pueden hacer de modo convergente para que la cantidad de armas existentes disminuya.

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