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25 de noviembre 2025 - 08:31

Del vasallaje comercial a la soberanía productiva: por qué Japón -y no Estados Unidos- es el socio natural de la Argentina del siglo XXI (Parte lV)

Japón no busca un nuevo mercado, sino un socio productivo confiable. Argentina, por su parte, no necesita un nuevo acreedor, sino un aliado tecnológico.

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El modelo ARGENJAPANS, sustentado en estas experiencias, ofrece la posibilidad de transformar la dependencia en interdependencia y la vulnerabilidad en potencia regional.

Imagen creada con IA

Japón se consolidó como una de las potencias industriales más influyentes del mundo no sólo por su capacidad tecnológica, sino por su habilidad para establecer alianzas pragmáticas y mutuamente beneficiosas con países en desarrollo. A diferencia de la expansión norteamericana -basada en tratados de libre comercio y dominación de mercados-, el modelo japonés privilegia la transferencia de conocimiento, la coproducción y la planificación a largo plazo.

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Desde la posguerra hasta hoy, Japón ha aplicado su estrategia de desarrollo exterior bajo tres principios (METI, 2023):

Este capítulo analiza tres experiencias emblemáticas -Japón-Indonesia, Japón-Australia y Japón-Brasil-, cuyos resultados empíricos demuestran que la cooperación japonesa genera un crecimiento más estable, equitativo y sostenible que los modelos de libre comercio promovidos por Estados Unidos.

El caso Japón-Indonesia: energía, minería y desarrollo local

Desde la década de 1970, Japón se convirtió en el principal socio de Indonesia en energía y minería. La empresa estatal JOGMEC (Japan Oil, Gas and Metals National Corporation) ha financiado más de 30 proyectos en gas natural, carbón y níquel, mientras Mitsubishi y Sumitomo invirtieron en refinerías y plantas petroquímicas (ADB, 2023).

Entre 2000 y 2020:

Además, Japón transfirió tecnología en minería sustentable y capacitación técnica. Las universidades indonesias integraron programas conjuntos de ingeniería con universidades japonesas (Tokyo Tech, Waseda).

En el contexto argentino, esta lógica podría replicarse en el triángulo del litio (Jujuy-Catamarca-Salta) y en la explotación conjunta de gas natural licuado (GNL).

El caso Japón-Australia: energía limpia y seguridad de suministro

Australia es el principal socio energético de Japón desde los años ochenta. La alianza se formalizó mediante el Japan-Australia Economic Partnership Agreement (JAEPA), firmado en 2014, pero precedido por décadas de cooperación en gas y minería (JETRO, 2022).

El caso australiano muestra que la cooperación con Japón es compatible con la soberanía de recursos; los proyectos permanecen bajo jurisdicción nacional, y las ganancias se reinvierten localmente. Argentina podría adoptar este esquema para el desarrollo del hidrógeno verde patagónico, con financiamiento y tecnología japoneses. Además, Australia utilizó la cooperación con Japón para diversificar su comercio exterior, reduciendo su dependencia del mercado chino. De igual modo, Argentina podría equilibrar su balanza comercial evitando el binarismo “China o Estados Unidos”.

El caso Japón-Brasil: industrialización y cooperación tecnológica

Brasil es el socio latinoamericano más importante de Japón. Desde 1958, ambos países han firmado más de 60 acuerdos de cooperación técnica e industrial. El Programa de Cooperación Nipo-Brasileño para el Desarrollo Amazónico (1978-1987) marcó un hito en materia de planificación conjunta (JICA, 2021).

El intercambio cultural también es profundo; más de 2 millones de nikkei brasileños mantienen lazos humanos y empresariales que facilitan la cooperación.

El éxito de Japón en Brasil se basa en tres principios replicables para Argentina:

Estos elementos coinciden con la filosofía del modelo ARGENJAPANS y confirman que la cooperación japonesa no impone condiciones políticas ni ideológicas.

Comparación agregada: modelo japonés versus modelo estadounidense

Esta tabla sintetiza la divergencia estructural entre ambos modelos. Mientras el modelo japonés crea capacidades locales, el modelo estadounidense externaliza beneficios y concentra rentas financieras.

Aplicación al caso argentino

El análisis comparado sugiere que Argentina posee condiciones favorables para replicar la experiencia japonesa:

El obstáculo no es económico sino político e ideológico; la persistencia de un paradigma que asocia “modernidad” con dependencia del norte financiero. La experiencia empírica demuestra que la verdadera modernidad se construye cooperando entre iguales, no subordinándose a potencias extractivas.

Conclusiones parciales del capítulo

En síntesis, Japón no busca un nuevo mercado, sino un socio productivo confiable. Argentina, por su parte, no necesita un nuevo acreedor, sino un aliado tecnológico.

El modelo ARGENJAPANS, sustentado en estas experiencias, ofrece la posibilidad de transformar la dependencia en interdependencia y la vulnerabilidad en potencia regional.

Director de la Fundación Esperanza y de la consultora Hacer.com.ar, Profesor de posgrado en la Universidad de Buenos Aires y UADE Business School, maestría en Política Económica Internacional, doctor en Ciencia Política, autor de seis libros.

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