El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los estudiosos de la conducta humana relacionan este síndrome -por ejemplo- con las situaciones posvacacionales al retomar las actividades habituales, con el regreso cada lunes al trabajo luego de la distensión del fin de semana y hasta con actos practicados en relación con los cuales no se desean asumir consecuencias ni responsabilidades.
Los síntomas clásicos de este «síndrome del día después» son tristeza, desánimo, fuerte irritabilidad, cansancio y la realización de actos apresurados, no meditados y poco cuidados. En palabras de un prestigioso especialista «...además de la angustia, durante los primeros días, el individuo experimenta trastornos tales como falta de concentración o escasa motivación...».
A partir de esta semana los nuevos elegidos deberán preparar su futuro período, los que cesan deberán permanecer en sus cargos hasta que se produzca el reemplazo, los que cambian de funciones tendrán que preparar la transición, y los que continúan con sus tareas habitualesdeberán regresar a su rutina. ¿Cómo absorberán todos ellos el «síndrome del día después»? Esto es una incógnita.
Han pasado ya todas las viejas especulaciones, y comenzarán las nuevas. Ya no hay más lugar para la fantasía de un escenario « posible». Los actores vuelven al escenario «real», que los estuvo aguardando en silencio e inmutable, más allá de toda imaginación.
Dejá tu comentario