Cuanto antes los dueños comiencen a planificar y ejecutar, más valor van a poder crear en sus empresas, hacerlas más atractivas y más valiosas, sin importar si quiere vender o en qué momento vaya a realizar una transición.
Cuanto antes los dueños comiencen a planificar y ejecutar, más valor van a poder crear en sus empresas, hacerlas más atractivas y más valiosas, sin importar si quiere vender o en qué momento vaya a realizar una transición.
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De acuerdo a los datos que surgen de la encuesta Dueños de empresas y el proceso de transición, realizada entre empresarios argentinos, más de la mitad de ellos (51%) tiene pensado efectuar una transición durante los próximos cinco años, y el 97% está de acuerdo con que “tener un plan de transición es importante tanto para mi futuro como para el futuro de mi negocio”.
Sin embargo, al preguntarles si efectivamente han encarado la tarea de planificar cómo llevarán adelante el proceso, las respuestas no están en consonancia con los porcentajes anteriores. Por el contrario, un 51% admite que no ha hecho absolutamente ninguna planificación, mientras que un 89% no tiene un equipo formal para trabajar en la transición y un 86% no está familiarizado con todas sus opciones de salida.
Podemos decir que la planificación es primordial incluso sin tener idea alguna de cuándo podría iniciarse un proceso de venta o salida de la empresa. Cada negocio crea valor, y reiteradamente se ve que queda “reinvertido”.
Pero, por supuesto, este aspecto se torna aún más crítico si esa transición está cerca en el tiempo, si el dueño sabe que en el corto o mediano plazo va a tener la intención de concretar una venta.
Es llamativo, sin embargo, el contraste entre la importante cantidad de dueños que tienen esa decisión en el horizonte y la mínima proporción que efectivamente ha comenzado a prepararse para atravesar un proceso de esas características.
Si estamos en ese grupo mayoritario que considera necesario tener un plan pero que aún no se ha puesto a trabajar seriamente para elaborarlo, hay algunos interrogantes que podemos plantearnos para comenzar a transitar el camino de la planificación, para saber particularmente desde dónde partimos y qué es lo que realmente queremos obtener, cuál es nuestra meta.
Estas son algunas de esas preguntas útiles, que funcionan como guía:
Responder con franqueza y en profundidad a estas preguntas que son algunas de las que hay que realizarse, puede ser el punto de partida para elaborar una planificación que nos permita abordar una transición en las condiciones más favorables, pero también, en caso de que esa decisión no llegue, elevar el valor de nuestra empresa y estar siempre bien preparados ante las oportunidades que puedan presentarse.
Consultor especializado en Exit Planning y autor de “La reinvención del dueño”.
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