La medicina y la tecnología han extendido treinta años más el promedio de vida generando una longevidad colectiva, la que crea nuevos desafíos individuales y sociales.
El servicio comenzará exclusivamente vía web desde el 9 de noviembre.
La medicina y la tecnología han extendido treinta años más el promedio de vida generando una longevidad colectiva, la que crea nuevos desafíos individuales y sociales.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En lo personal, el principal desafío consiste en encontrar un sentido a la vida cuando las exigencias sociales que la motorizaban, como trabajar, contar con un sustento, formar y cuidar una familia, ya se cumplieron y agotaron.
En el punto, es fundamental crear proyectos que nos animen a vivir y nos den un motivo para levantarnos cada mañana entusiasmados con la vida.
Hoy un problema muy difundido es el de la soledad, la que se acrecienta a medida que se avanza en la edad.
Es que el trabajo se acaba, los amigos se alejan o desaparecen, el grupo conviviente se reduce y, como consecuencia, la mayoría de las personas mayores viven solas y/o tienen una nula o muy reducida red social.
Este tema ha sido considerado por algunos gobiernos como un problema de salud pública ya que se ha demostrado que la soledad tiene asociadas patologías como la depresión, el estrés, la ansiedad y la falta de autoestima. Asimismo, hay poblaciones vulnerables que simplemente no tienen a quien acudir cuando requieren ayuda.
Es por eso que en varios países se ha creado el “Ministerio de la Soledad”.
El primero fue Inglaterra, en el año 2018, donde la mitad de los ancianos de 75 años viven solos, lo que equivale a unos 2 millones de personas. Luego, en 2021 lo siguió Japón, en parte como política de prevención de los suicidios de los adultos mayores. Por su lado, Alemania, Francia y Canadá están cerca de instaurarlo.
La función del Ministerio de la Soledad es evaluar la situación de los adultos mayores y crear políticas de apoyo tendientes a socializarlos y asistirlos mediante apps tecnológicas específicas, visitas a domicilio por parte de jóvenes y participación en diversos talleres.
En nuestro país el Ministerio de la Soledad no existe todavía, aunque sería muy interesante que fuera creado.
Mientras tanto, desde lo personal, hay mucho que podemos hacer cada uno de nosotros para prevenir o superar la soledad en nuestra longevidad.
Lo fundamental es contar con grupos para conversar a diario y para reunirse periódicamente, aunque solo sea para pasar el tiempo.
Para eso te propongo llevar adelante alguna de las siguientes cuatro prácticas
Primera: Recuperar vínculos anteriores
Hay muchas personas que hemos frecuentado en nuestra vida, incluso con niveles de amistad que, por diversas razones, luego hemos abandonado y ya no los tenemos en nuestro presente.
Por ejemplo los compañeros de colegio o de estudios, vecinos de otras viviendas, padres del colegio de nuestros hijos, compañeros de trabajos que hemos dejado, colegas profesionales o académicos, clientes, proveedores o prestadores de servicios que ya no utilizamos. También familiares que dejamos de frecuentar o que están lejos.
Entonces, una tarea fundamental será hacer listados de esas personas, buscarlas y reactivar esas relaciones, sea en forma personal o recuperando antiguos grupos. La web puede ayudar mucho en esas tareas.
Sé que a veces es difícil volver a conversar después de años, pero se puede buscar alguna excusa para iniciar la comunicación: un aniversario, un cumpleaños, un acontecimiento global, etc.
Segunda: Incorporarte a grupos existentes
Hay muchos grupos a los que los adultos mayores podemos incorporarnos, sea de juegos, hobbies, arte, deportes, música, baile, sociales, gastronómicos, turísticos, docentes o académicos, de ayuda social o políticos. Una forma de empezar es ir a alguna conferencia, exposición o tomar un curso que nos vincule con la temática elegida. También si se empiezan o continúan estudios (de grado, posgrado, idiomas, etc.) se forma parte de los grupos de alumnos con la ventaja del diálogo intergeneracional.
Tercera: Crear nuevos grupos
También podemos, con amigos y conocidos, crear grupos que se reúnan periódicamente, con o sin una temática acordada. Puede ser para caminar, comer o solo tomar un café.
Cuarta: Socializar con el entorno
Finalmente, una forma básica de vencer la soledad y estar socializado es tener conversaciones personales y crear vínculos con nuestro entorno geográfico.
Esto significa dejar de considerar a los otros como integrantes del paisaje y tratar como personas, interesándonos por sus vidas y compartiéndoles nuestros pensamientos, a todos los que vemos en nuestra rutina: a los vecinos, al portero, al diariero, al quiosquero, al colectivero, al taxista, al mozo del bar, al almacenero, al barrendero, al policía, al que vende frutas en la calle, al que pide limosna en la esquina de tu casa o a la persona que te ayuda en tu casa.
Si ponemos en práctica estos pequeños consejos podremos prevenir o superar la soledad.
Como siempre, la clave es tomar conciencia de que la soledad crece con la edad, debemos salir de la “zona de confort”, donde estamos hoy, y dar un primer paso hacia una longevidad socializada y, por ende, feliz.
Presidente del Instituto Argentino de la Longevidad Activa “IADELA” (www.iadela.org) y autor del libro “Buenas Prácticas para Mayores”, Ed. Galerna, Bs.As. 2023.
Dejá tu comentario