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En los Estados Unidos de América, cualquier juez, sea cual fuere su grado, puede declarar la incompatibilidad de los actos de los poderes ejecutivo y legislativo con la Constitución.
Pero en 1958, la Corte Suprema Federal, en cuanto cabeza del Poder Judicial (al cual, desde el célebre caso «Marbury vs. Madison» asignó la facultad de expresar qué es lo que dice la Constitución), A partir de esa sentencia («Cooper vs. Aaron»), el alto tribunal concentra aquella autoridad asumida desde 1813. Se funda:
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