En los últimos 50 años, nuestras vidas han cambiado significativamente con el impacto de la tecnología. Sin embargo, la industria de la salud no lo ha hecho al mismo ritmo. Según un estudio de Deloitte, el 60% de las organizaciones del sector se encuentra aún a mitad de camino en su proceso de transformación, y el sector farmacéutico no es la excepción. Si bien se ha invertido en innovación, la misma está más relacionada a la investigación y producción de medicamentos, control de calidad, escalabilidad y optimización de la cadena de suministros. Sin embargo, el próximo gran paso que persiguen las farmacéuticas es innovar para transformar la experiencia de los pacientes.
Con la tecnología como habilitador, es posible transformar el modelo para pasar del suministro de medicamentos a la prestación de servicios y la gestión de la experiencia. De esta manera, el sector de la salud puede encontrar una nueva manera de relacionarse con los pacientes y seguir su evolución, midiendo y analizando los puntos de contacto, con un enfoque basado en los resultados que se generan en la salud de las personas (lo que es conocido como value-based care en inglés).
Tenemos en frente la gran oportunidad de crear experiencias más cercanas con los pacientes, en tiempo real y de cuidado continuo. Este cambio de enfoque permitirá destrabar el acceso a información para obtener insights que contribuyan a mejorar procesos, reducir costos y, sobre todo, mejorar la calidad de vida de las personas y su experiencia que con los medicamentos que, sobre todo en tratamientos crónicos o prolongados, pueden ser complejos.
En este sentido, soluciones y aplicaciones de seguimiento continuo resultan ideales para habilitar la personalización, facilitar procesos, reportar efectos adversos, y ofrecer nuevos y mejores canales de comunicación con los pacientes. Los pacientes también conocerán si los medicamentos son auténticos, si cumplen con la homologación correspondiente, si están vencidos o no, así como accederán a los prospectos y contraindicaciones. En el caso de las farmacéuticas y laboratorios, la tecnología los habilita a brindar las indicaciones médicas de manera adecuada, ayudando a los pacientes a mantener la regularidad y la adhesión a tratamientos, con alertas y comunicaciones.
Por otro lado, el acceso a datos directos y en tiempo real ha sido aprovechado por las farmacéuticas para testeos, gestión de riesgos y genómica, entre otros. Sin embargo, buscan alcanzar un nuevo nivel: contar con una estrategia robusta de seguridad y privacidad de los datos de los pacientes.
Cada vez es más frecuente que compañías de diversos sectores acudan a plataformas especializadas para digitalizar parte de su cadena de valor, buscando una estrategia omnicanal centrada en el paciente. En este sentido, desde Osana, estamos yendo un paso más allá de estas soluciones, impulsando plataformas que puedan programar todos los eventos necesarios para un cuidado de calidad. Esto implica el envío de información personalizada, la alerta y programación de turnos por especialistas, la recomendación del cuidado nutricional y físico, y el monitoreo de distintas variables y datos de laboratorio clínico.
El gran desafío del sector hoy se centra en cambiar la mirada de los diferentes procesos separados -la producción de medicamentos, la investigación y las ciencias médicas - y crear una visión conjunta de atención de las personas, potenciada por las nuevas necesidades y expectativas sociales. En el camino debemos aprender a sacar provecho de los datos para garantizar una atención inmediata y control de los tratamientos a pacientes.
VP de Desarrollo de negocio en Osana.
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