Si focalizamos la mirada en el horizonte del 2023, sin dudas se observan muchos desafíos que presagian turbulencias importantes de corto plazo, las cuales nos hacen dudar si detrás de esas nubes hay un cielo despejado o aún nubes más oscuras.
Si focalizamos la mirada en el horizonte del 2023, sin dudas se observan muchos desafíos que presagian turbulencias importantes de corto plazo, las cuales nos hacen dudar si detrás de esas nubes hay un cielo despejado o aún nubes más oscuras.
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Si analizamos la evolución del balance del BCRA, los pasivos remunerados se duplicaron durante 2022 y no solo dejan instalado un problema de mediano plazo, sino que mensualmente implican un crecimiento de al menos $600.000 millones.
Si bien el equipo económico logró desacelerar la carrera de la nominalidad, lamentablemente hoy se instala el número “6” como piso de dicha nominalidad, con el riesgo que se acelere en los próximos meses.
Ni hablar de la sequía, que genera una gran incertidumbre en cuanto a la capacidad del BCRA para poder cumplir con las metas de activos internacionales.
Otro desafío lo constituye la renovación quincenal de la deuda en pesos que requiere un nivel de rollover de más del 120% para evitar que el BCRA financie al Tesoro.
En este delicado contexto, JxC ha comenzado a emitir comunicados que, si bien acentúan las preocupaciones vigentes en el 2023, por el momento no han generado turbulencias.
Sin embargo, en este adverso contexto local, venimos viendo una recuperación de las paridades de los bonos soberanos “hard dólar” y en los precios de las acciones. Mi interpretación es que el mercado comienza a proyectar una Argentina distinta hacia 2024.
Con el actual escenario económico, donde según el EMAE del INDEC la economía se viene desacelerando desde septiembre, al mismo tiempo que según también el INDEC, lamentablemente el ritmo de crecimiento del IPC se aceleró, resulta complejo imaginarse que el oficialismo pueda lograr una reelección.
De acuerdo a lo ocurrido en las elecciones de medio término y a las proyecciones de los analistas políticos, luce que el gobierno a fines del 2023 sería asumido por algún representante de la oposición, el cual a mi juicio tendría tres aspectos a favor:
En primer lugar, presentaría un grado de gobernabilidad más sólida que la que JxC pudo lograr en 2015, debido a que en esta oportunidad si dicha coalición es la que logra triunfar, obtendría como mínimo la mayoría en una de las cámaras del Congreso de la Nación.
Un segundo aspecto que considero de crucial importancia, es que además de la caja tradicional de dólares que genera el campo, hoy comienza a materializarse la potencialidad de Vaca Muerta. Más aún en un mundo que tiende a acelerar el consumo de petróleo.
Un tercer aspecto de crucial relevancia es que este año es altamente probable que se termine el ciclo de “tightening” y de acuerdo a nuestro equipo de Research y Estrategia, en 2024 es muy probable que comience el ciclo de “easing monetario”, por parte de la Fed.
Por lo tanto, una coalición que tenga un mejor nivel de gobernabilidad, con una mayor caja de dólares y un contexto global más favorable, constituyen condiciones más favores para que su gobierno tenga una mayor probabilidad de éxito.
Obviamente, será necesario que lo que luce como una nueva oportunidad no sea desaprovechada.
Considero que hoy los activos financieros, tanto la deuda como las acciones, constituyen una oportunidad de posicionamiento de mediano y largo plazo, así como también los activos de la economía real.
Mi posición no queda simplemente en una opinión, sino que lo llevo a la realidad en Puerto Nizuc, que es un proyecto de inversión de más de 145 millones de dólares. También vengo invirtiendo enormemente en el Grupo IEB, el cual hoy cuenta con más de 100 colaboradores. Próximamente estamos lanzando al mercado una “app” que ayudará a la difusión del mercado de capitales. Mediante la compañía de fondos, brindamos soluciones a personas, tesorerías y al financiamiento de compañías.
Por lo tanto, estoy convencido que no nos tenemos que dejar abrumar por los desafíos del corto plazo, sino que enfocar en la potencialidad que el país tiene a futuro. Después de las nubes que hoy se ven en el horizonte, mi posición es que tenemos que trabajar y esforzarnos para aumentar las probabilidades de un cielo despejado.
Presidente y Fundador de Grupo IEB
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