El «número dos» de la Cancillería de Israel, Aarón Abramovitch, dialogó con Ambito Financiero tras el acto en que se recordó el 15° aniversario del atentado contra la embajada israelí. Como en Arroyo 910, el diplomático machacó contra la amenaza iraní. A continuación el diálogo de este diario con Abramovitch:
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Periodista: El embajador de Israel ante la ONU y sobreviviente del atentado, Dani Carmon, ha dicho que Irán es hoy la causa de todo lo malo que pasa en Medio Oriente. ¿Es así?
Aaron Abramovitch: Irán es definitivamente un país peligroso, que manipula numerosas fuerzas en la región y la afecta negativamente en varias formas. En el Líbano apoya a Hizbollah con el objetivo de atacar a Israel, pero también de hacer caer al gobierno de Fuad Siniora. Y apoya a Hamas contra Israel...
P.: ... Pero Hizbollah es chiita y Hamas es sunnita. ¿Eso no debería hacer alguna diferencia en el gobierno de Teherán?
A.A.: Ellos prefieren, obviamente, a los chiitas, pero al momento de atacar a Israel o a Occidente, o de influir sobre gobiernos de la región, no hacen diferencias. También influyen en la inestabilidad en Irak. Y además niegan el Holocausto y están desarrollando un plan para tener armas nucleares, lo que modificaría de manera dramática la situación de la región. Siria también tiene un rol muy negativo y apoya a Hizbollah, pero las huellas de Irán están en muchos de los males que sufrimos allí. Y en la Argentina también, como es obvio.
P.: Hay una especie de «verdad» aceptada de manera generalizada de que, en caso de que Irán logre tener armas nucleares, será Israel la encargada de eliminar esa amenaza. ¿Es así?
A.A.: No estamos solos en esa preocupación. Detener esa amenaza es un esfuerzo internacional. La ONU le impuso sanciones a través de la Resolución 1737 y llamó a un inmediato fin de las actividades de Irán en el campo nuclear. La Unión Europea también la adoptó... Creemos que éste debe ser un esfuerzo tanto diplomático como internacional.
P.: En los últimos tiempos se acentuó la presencia de Irán en América latina. ¿Les preocupan los vínculos con Venezuela?
A.A.: Sin hablar de países en particular, creemos que una posible influencia iraní en Sudamérica sería muy negativa para el futuro de la región. Irán trata de construir lazos de cooperación en ciertas áreas del mundo por su aislamiento, y en esta región está particularmente activa en ese sentido.
P.: ¿Cómo está hoy la situación en Medio Oriente tras la guerra en el sur del Líbano?
A.A.: Cada vez más complicada. La situación no mejoró tanto como esperábamos tras la guerra. La resolución de la ONU 1701 (que establecía el desarme de Hizbollah, entre otras cosas) no se aplica en toda su extensión, y debemos lograrlo. También en la propia Palestina el panorama es cada vez más complejo: el nuevo gobierno de unidad ni siquiera acepta negociar con Israel (ya ni hablar de su derecho a la existencia).
P.: ¿El plan de paz presentado por Arabia Saudita puede ser una vía para mejorar este panorama que usted pinta tan negro?
A.A.: Es al menos algo con lo que empezar a trabajar. Tenemos que estudiarlo y trabajar sobre él. Por ahora es una idea, pero hay aspectos que deben mejorarse radicalmente.
P.: Pero ese plan habla del retorno de los refugiados palestinos a territorio israelí...
A.A.: Nadie en Israel considera aceptable esa condición, porque no podríamos afrontar las consecuencias. Sería el fin de Israel como Estado judío, y además violaría el espíritu con que la ONU dividió Palestina en 1948: dos Estados para dos pueblos. Pero al menos el plan saudita habla de paz entre Israel y sus vecinos; si se lo compara con la posición de Hamas, que niega nuestra existencia, es un avance innegable.
P.: Le hago la última pregunta: tanto los representantes diplomáticos israelíes como dirigentes de la comunidad judía local han advertido todos estos años sobre la posibilidad de un tercer atentado en la Argentina. ¿Esa probabilidad sigue en el horizonte?
A.A.: ....
P.: ¿Sabe que una vez el ex secretario del Tesoro Larry Summers dijo: «Nunca aceptes la última pregunta de un periodista»?
A.A.: (risas) ¡Me parece la mejor frase que escuché hoy!
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