(Un funcionario de los más altos del entorno de Néstor Kirchner se avino a dar un panorama de lo que se dice y piensa en el despacho del Presidente. Claro, a cambio de que se resguarde su nombre, pero con datos que se le escapan a veces hasta la almohada.)
PERIODISTA: ¿Cuánto le ocupa hoy lo electoral al gobierno?
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Funcionario: Mucho, pero Néstor no pierde la tranquilidad. Sabe que gana en primera vuelta. No aparece nadie por delante, pero no hay que decirlo mucho. Por eso posterga todas las decisiones de candidaturas para febrero o marzo del año que viene. Al que se adelante le va a decir que éste es un año de gestión, no de candidaturas.
F.: Cree que no lo hay. En algún momento ha pensado en que podría ser Lavagna, pero ahora lo cree menos. Tampoco Macri termina de definir su estrategia, si va a la Ciudad de Buenos Aires o es candidato nacional.
P.: ¿A quién ve como vice de Kirchner?
F.: Hasta ahora está firme Julio Cobos, de Mendoza.
P.: ¿Qué le agrega?
F.: No necesita votos, ¿no le dije que no hay escenario de ballottage para el gobierno? Le agrega que es el gobernador radical de Kirchner. Con eso basta.
P.: ¿En la provincia de Buenos Aires?
F.: Como dice la diputada Graciela Camaño, Solá defendiendo la propia es una fiera. Pero Néstor va a esperar a que termine el año para ver si apoya una reelección, que es una idea que ya se instaló. Y ahí verá qué candidato puede ser, si Pampuro, que está entre sus predilectos y es peronista para la unidad de todos los sectores, o Aníbal Fernández, a quien el Presidente habilita y después deshabilita...
P.: ¿Por qué?
F.: Néstor dice que Aníbal es buen funcionario, pero que es algo ansioso. Pero hay otros, como Alberto Balestrini o algún hombre con más gestión y menos de la política. Pero habrá que ver qué perfil quiere darle Néstor al candidato. Una cosa es que las cosas sigan bien, otra si hay que mandar un bombero...
P.: ¿Cristina?
F.: No. Se habló en su momento, cuando se publicó, de una candidatura a presidente. Pero ahora quedó atrás. Más después de la pelea que dio ella por los superpoderes, que terminó mal para el gobierno. Fue un exceso innecesario eso de hacerse transmitir por TV varias horas hablando.
P.: ¿Está castigada?
F.: (ríe) Está para la foto. Sale, le sacan una foto, se vuelve a esconder. Pero no para una candidatura.
P.: La idea de la candidatura se habló en Olivos...
F.: Es verdad, pero no se volvió a hablar.
P.: ¿Qué cosas se hablan en Olivos?
F.: Hay muchas fantasías, pero son reuniones los sábados adonde vamos Carlos Zannini, Alberto Fernández -hasta que se operó de los meniscos-, el senador Nicolás Fernández, Sergio Massa, José Pampuro. Se juega al fútbol, se come asado, se habla de las cosas de la política del día.
P.: El ritual de Olivos de siempre...
F.: No es un ritual; no hay día ni hora fija. Te tienen que llamar para que vayas.
P.: ¿Kirchner juega al fútbol o es cierto lo de la salud?
F.: Juega con todos, le gusta jugar adelante y después quiere ir a defender. Se mantiene en estado, hasta ahora.
P.: ¿En la Capital a quién va a llevar de candidato?
F.: Al que le vaya mejor y ése es hoy Scioli.
P.: ¿Telerman?
F.: Lo miran, pero Scioli está acorazado hoy como candidato. No hay nadie mejor para ir a la elección, por lo menos hasta hoy. Además lo de Telerman es una pelea con Alberto Fernández y en eso Néstor no se mete. Hay cuestiones personales...
P.: ¿No empezó Alberto Fernández a cabalgar de nuevo como candidato?
F.: No creo... sacó ese Instituto, se mueve, pero es para impedir que la gente se desbande, y para mantenerlo atado a Scioli.
P.: ¿Qué puede hacer Scioli?
F.: Ya entendió que para jugar acá no hay una agenda que no sea la del gobierno, pero eso hay que verlo también en una campaña. El candidato es él, y nunca se equivoquen, Alberto es Kirchner, se tienen mucha confianza, aunque a veces discutan algunas cosas. Además hay otra fantasía sobre Kirchner: es un hombre que mira la política con categorías muy básicas, casi elementales. Apoya al que cree que va a ganar, sin más análisis. Es más simple de lo que algunos creen cuando decide en política.
P.: ¿Tiene un método?
F.: El método es pelear cada tema que se le presenta. Se sube a la tribuna y se lo traslada a los medios y a la sociedad para que se peleen entre sí. Es una manera de sacárselos de encima.
P.: Deme un ejemplo...
F.: Se levanta temprano, lee los diarios, mira que un radical lo critica por los superpoderes, lo despierta a Alberto Fernández, le pide un e-mail con datos para repetir en el Salón Blanco a las 10 de la mañana en un acto sobre lo que sea. Vuelve al despacho y le dice a Alberto: ¿Te gustó? ¿Me viste? ¿Cómo estuve? Eso a los funcionarios les suena a música celestial. Y lo repite todos los días.
P.: O sea que los temas no los instala él.
F.: Cuando puede, pero es algo que es cada vez más difícil. Si miran las tapas de los diarios de los últimos dos meses van a ver que la mayoría de los titulares no son temas «puestos» por el gobierno, como ocurría hace dos años.
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