La interpretación del oficialismo sostiene que Cristina ha ganado claramente en la primera vuelta. Ha obtenido más de 40% de los votos. Cabe recordar que en el sistema electoral argentino, si se alcanza dicho porcentaje y diez puntos de diferencia sobre el segundo, situación que también se ha verificado, no hay ballottage.
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La candidata oficialista ha ganado en la gran mayoría de los distritos y en el Congreso ha incrementado la mayoría absoluta que su marido ha tenido hasta ahora en ambas cámaras. Este resultado es relevante, si se compara con el que obtuvo Néstor Kirchner cuatro años y medio atrás. En este período, el kirchnerismo, como corriente política aunque asumiendo su actual identificación con el peronismo, ha logrado duplicar sus votos.
En cambio, la interpretación de la oposición sostiene que más de la mitad de los votantes no optó por el gobierno, pese a que Kirchner ha tenido el lustro de crecimiento macroeconómico más alto y prolongado de la historia argentina, y que el aumento del gasto público ha sido sin precedentes este año, para apoyar la campaña electoral del oficialismo.
Pese a tener condiciones económicas tan favorables, Cristina Kirchner gana con menor porcentaje que el obtenido por Alfonsín en 1983 (52%), Menem en 1989 (47%), el mismo cuando fue reelecto en 1995 (49%) y De la Rúa cuando triunfó en 1999 (48%). Sólo supera a su esposo en 2003 (22,21%).
Es cierto que Cristina de Kirchner ha ganado, pero si se hubiera votado en marzo, alcanzaba 60% de los votos, en cambio ahora ha obtenido un resultado menor.
Crisis confirmada
Políticamente, el resultado electoral confirma la crisis de los partidos políticos argentinos. El radicalismo por primera vez en la historia no ha podido presentar un candidato a presidente. En cambio, tres afiliados peronistas fueron candidatos y sumados en conjunto, siete cada diez votos han ido a uno de ellos. En 2003, ya votaban a candidatos justicialistas seis cada diez votantes.
Sociológicamente, el apoyo a Cristina ha estado en los sectores más populares, donde el peronismo mantiene un fuerte ascendiente desde 1946. Los porcentajes del oficialismo en provincias como Formosa y partidos del Gran Buenos Aires como La Matanza lo confirman claramente.
En cambio, los sectores medios, históricamente reacios al peronismo, han votado por la oposición, como lo muestran los resultados en las grandes ciudades, como Capital y Rosario.
Resulta que, sociológicamente, el voto muestra una fuerte constante en cuanto al peronismo y el no peronismo, aunque los partidos políticos estén en crisis.
Hacia adelante, la gran cuestión es qué pesará más en el gobierno de Cristina: la foto, en la cual ha ganado claramente en la primera vuelta, o la película, de acuerdo con la cual la decadencia del oficialismo ha comenzado en 2007, al compararse el resultado con el que hubiera obtenido al comenzar el año.
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