«Las políticas públicas en la Argentina no son nacionales, consensuadas ni discutidas. Tienen la debilidad de ser las políticas del gobierno de turno y por lo tanto cambian de acuerdo con una lotería electoral», aseguró Mariano Tommasi, el director del departamento de Economía de la Universidad de San Andrés y especialista en economía política e institucional.
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El analista dialogó con este diario sobre la situación argentina y las debilidades que presenta en la actualidad la producción de políticas públicas que, según él, están «severamente afectadas».
Estas fueron las principales declaraciones que hizo el economista a Ambito Financiero:
Periodista: ¿Cómo evalúa la política económica argentina?
Mariano Tommasi: Las políticas públicas aquí no son nacionales, consensuadas ni discutidas. Tienen la debilidad de ser las políticas del gobierno de turno y por lo tanto cambian de acuerdo con una lotería electoral. Esto no sucede en otros países, incluso latinoamericanos, donde con cambios de actores se sostienen las políticas económica y fiscal porque están acordadas. En la Argentina, los procesos de producción de políticas públicas están afectados severamente.
P.: ¿Se refiere al rol del Congreso?
M.T.: Principalmente sí. En este país es cada vez más débil el Poder Legislativo. No es un espacio donde los partidos políticos acuden con agendas programáticas. Se genera una compra de votos, en el sentido de juntarlos como sea necesario, encabezada por el presidente. No hay allí una discusión técnica de temas que la demandan necesariamente. Las discusiones por leyes clave se dan en otros ámbitos: en despachos de ministros, con gobernadoresy con los actores económicos interesados.
P.: ¿Esto lo ve como una debilidad nueva?
M.T.: No, esto sucedía ya en la década pasada. Por ejemplo, con las privatizaciones se vio claramente. El rol del Congreso en ese tema fue secundario. Los detalles se discutieron entre las empresas y los ministros con sus abogados.
P.: Este gobierno tiene un récord en la emisión de decretos.
M.T.: Es un reflejo de la dinámica de la que hablamos. Es un atajo que demuestra que no hay un espacio institucional serio. La síntesis es que el Presidente legisla. A veces en otros países los partidos políticos son ámbitos de discusión pero acá, en cambio, son los medios de comunicación o salones oscuros.
P.: ¿Cómo analiza el hecho de que se hable de Roberto Lavagna como candidato a presidente?
M.T.: Fue un buen ministro y demostró en los últimos días actitudes de político. Pero también muestra la debilidad de las instituciones ya que se trata de esos candidatos que aparecen de repente. No posee personalmente aparato político. Hoy el más fuerte es el que cuenta con la tecnología de movilización de votos, que posibilita tanto la captura del voto ciudadano como la de los legisladores en el Congreso.
P.: ¿En todas las áreas encuentra estos conflictos?
M.T.: En Salud hay políticas públicas dignas. Pero en el resto, el anclaje de las decisiones tiene que ver con intereses económicos cortoplacistas. Hay temas centrales en los que no se sabe qué va a pasar, como con los controles de precios. Las políticas públicas por lo general no fallan por ser malas, sino porque se aplican mal o se mantienen por cortos períodos. Es el caso del régimen de jubilaciones. Funcionaba mal antes y ahora también. Y si no hay cambios profundos en la producción de políticas jubilatorias, dudo que un régimen sea eficiente.
P.: ¿Cómo evalúa las relaciones económicas internacionales?
M.T.: No hay política internacional, tampoco ambiental. Corremos detrás de la ocurrencia de un presidente o de una circunstancia. No está claro si la Argentina va a apostar al Mercosur, a la región, si queremos integrarnos a mercados más amplios como Europa. Ahora resulta que estamos peleados con Uruguay por una cuestión ambiental como si la política de medio ambiente siempre hubiera sido un estandarte argentino.
Incumplimiento
P.: ¿Cree que la falta de transparencia en el armado de políticas se ve en la relación entre el Ejecutivo y el BCRA?
M.T.: La carta orgánica prohíbe la intromisión del Ejecutivo en las políticas que ejecuta la autoridad monetaria. Pero no se cumple. Ahora podríamos decir que hay independencia porque la relación no es conflictiva. ¿Pero que sucederá si el Central quiere ir en una dirección contraria? Seguramente predominará, como siempre sucedió, el deseo del Ministerio de Economía.
P.: ¿En qué temas hay avances?
M.T.: La política de mantener la inflación baja es positiva, igual que el mantenimiento de las cuentas públicas. El Presupuesto es una ley que conocemos y es transparente porque aunque haya partidas que no sabemos en qué se usan, sabemos cuáles son.
P.: Usted tiene contacto con inversores extranjeros; los temas de fondo, ¿les preocupan?
M.T.: Tienen muy en cuentala base estructural para ajustar sus estrategias de inversión. Nos preguntan detalles de sectores donde ponen capital, cómo funcionan las provincias y cuál es su relación con el gobierno nacional. Suelen unirse con socios locales porque conocen mejor la idiosincrasia. Si la renta que buscan es de corto plazo, evalúan la posibilidad de que ante un cambio de gobierno se produzca una alteración mayor en las reglas. Por esos mismos cambios es que es tan difícil encontrar inversores extranjeros en servicios públicos.
P.: ¿Ven a la Argentina como un país que atrae inversiones?
M.T.: En definitiva sí, porque es un país con una economía en crecimiento que está ordenándose. La reestructuración de la deuda fue un hecho importante porque se consideró como una medida forzada dadas las circunstancias y aunque se pagaron sus costos internacionales se la vio con un manejo sensato.
P.: ¿Cómo evalúa el aumentode la inflación?
M.T.: Creo que seguirá siendo la gran obsesión argentina. Aunque todavía no es alta, si continúa en un nivel medio es problemática. La política fiscal que se maneja es razonable, pero el mantenimiento de un modelode país sujeto al dólar alto y la sustitución de importaciones, entre otros temas, fuerza a tomar medidas como el control de precios, que no resuelven la situación y que demoran los cambios estructurales.
P.: ¿El fondo anticíclico es un avance como política de fondo?
M.T.: Ese tipo de fondos son una excelente idea. Pero las leyes para crearlos existen desde la década pasada y por algo nunca se materializan. Hay países que tienen explícitamente definidas las situaciones en las que se usan esos fondos y otros, los más serios, no necesitan aclararlo. En la Argentina todavía no sabemos cuándo se van a usar y dudamos siempre del cumplimiento de la ley.
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