26 de mayo 2024 - 00:00

Minicrisis y dólar: ¿puede salir bien?

El dólar, puntualmente el tipo de cambio, vuelve a ser un tema de discusión en la Argentina.

En su plataforma electoral, el precandidato presidencial de La Libertad Avanza Javier Milei proponía “liberar inmediatamente todos los cepos cambiarios”.
En su plataforma electoral, el precandidato presidencial de La Libertad Avanza Javier Milei proponía “liberar inmediatamente todos los cepos cambiarios”.
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Luego de tres semanas, tenemos que volver a hablar del dólar en Argentina. Una suerte de eterno retorno.

Hay dos postulados que hacen al relato y a la praxis, que tienen plena vigencia en la política nacional. La mutación del relato del relato oficial está en línea con el teorema de Baglini, la praxis con herejía heterodoxa. Realpolitik.

Teorema de Baglini

En su plataforma electoral, el precandidato presidencial de La Libertad Avanza Javier Milei proponía “liberar inmediatamente todos los cepos cambiarios”. Como sabemos esto alimentó las expectativas de devaluación del peso, el cual era tildado de una porquería execrable, llevando al dólar contado con liquidación (CCL) de $536 a fin de julio de 2023 a $ 702 cuando Milei ganó la PASO.

La presión cambiaria siguió aumentando tocando el CCL un máximo de $1110 antes de las elecciones de octubre. Como el triunfo de Milei no era 100% seguro, luego de la primera vuelta electoral, el CCL descendió a $ 876 en la previa a la segunda vuelta del 19 de noviembre, descontando una unificación cambiaria más gradual y, por ende, una menor devaluación a fines de 2023.

Al confirmarse el triunfo de Milei, el mercado se preparaba para una devaluación y una dolarización, pero el Presidente electo envió una señal clara de que la dolarización no sería inminente y que la salida del cepo (devaluación) sería luego de solucionar el tema de las Leliqs y así el CCL volvió a bajar en diciembre.

EL CCL repuntó nuevamente en enero de $ 887 a $ 1300, dado que el mercado esperaba una devaluación en marzo, en el marco de una política de “shock” y un acuerdo con el FMI, que liberalice la política cambiaria con un dólar alto para estimular la liquidación del agro.

La necesidad tiene cara de hereje

Milei es estratégicamente dogmático pero ha mostrado ser tácticamente pragmático. Por fuera de panegíricos altisonantes en discursos y actos, hablando de la libertad, en los últimos dos meses hubo un giro “pragmático”.

Se sucedieron las conversaciones con los supermercados, la regulación a las prepagas, la flotación administrada del tipo de cambio, la postergación en los aumentos a tarifas, el pago compulsivo en bonos a las generadoras de energía, el mantenimiento de cronogramas en los pagos de importaciones y diversos etcéteras. Y tras la minicrisis, intervino abiertamente en los dólares implícitos, para no alejarse demasiado de “cuando vinimos de España”, dicho popular que hace referencia a la pobreza inmigrante que enlaza con el virulento viaje del Presidente (¿Fin?)

Claramente más allá de lo ideológico, para gobernar y mantener el capital político hay que usar los instrumentos necesarios gusten o no. Como la publicidad de su admirado expresidente “Milei lo hizo”.

La previa a la minicorrida: El Ministro Caputo refuerza el teorema de Baglini y la herejía

Así el fin del cepo pasa de marzo a junio, luego al segundo semestre, a fin de año o hasta algún momento de 2024. El Presidente sabe, más allá de lo que dice, que el dólar no es de equilibrio sin el cepo. Porque si así lo fuera, el cepo ya estaría eliminado.

Para eliminar las restricciones, sin una devaluación hacen falta reservas –que hasta ahora no se consiguieron ni del FMI ni del mercado de capitales ni de privatizaciones o del régimen de grandes inversiones (RIGI) - para afrontar la esperable demanda de divisas, fuera de resolver los stocks de importaciones y utilidades con Bopreal, más allá de que se generó una nueva deuda de importaciones en 2024. Una aproximación imperfecta a un dólar sin cepo son los $ 1300-1360 de las licitaciones de Bopreal.

Si bien el Presidente se alejó por un momento de Baglini y la herejía, señalando que nadie era un iluminado para tener la arrogancia de establecer valores de equilibrio para el dólar, estos meses mostraron variadas herejías pragmáticas.

Así más allá de analizar lo que Milei dice, es interesante seguir lo que Luis Caputo hace.

Desde el decir, el Baglini plus de Caputo implica sus cuatro postulados para abrir el cepo. No solo es necesario “arreglar las Leliq” sino que se debe consolidar la política fiscal, que se viene relajando y sincerando, terminar de normalizar los stocks de importaciones y utilidades y como dijimos conseguir las reservas.

La herejía de Caputo no es nueva. Abjurando del pecado original de Macri de abrir las regulaciones cambiarias de golpe sin un plan integral consistente, abandonó la libre flotación en 2018 e intervino “pidiendo perdón y no permiso”. El FMI y algunos inversores no quedaron muy felices.

Así el ministro mantuvo la flotación administrada del 2% más allá de febrero y marzo, con un CCL que volvió a retroceder en febrero y a estabilizarse en marzo y abril y aceleró la baja en la tasa de interés. La última baja de tasas en el marco de estimar la inflación núcleo por debajo del 5%, hizo que el Banco Central se pasará de rosca.

La demanda de los execrables pesos se mantenía a pesar de la baja de tasas, pero con una tasa efectiva mensual de 3,3% muy cerca del 2% de devaluación, y con dólares implícitos baratos, además de tasas negativas contra la inflación, comenzó la dolarización de carteras.

Como siempre ocurre los disparadores son varios para sacar las fichas del casino. La dialéctica de codicia y miedo se modifica. La baja de tasas, la pelea con España que afecta relaciones con la Unión Europea y con varias sillas del FMI, la demora en la ley Bases, el debilitamiento de la política fiscal, los objetivos políticos cambiantes, la volatilidad internacional, etc etc. En el medio exportadores reteniendo la cosecha con la menor liquidación en 9 años hasta la tercera semana de mayo y con crédito barato disponible con tasas negativas que usan exportadores para esperar la devaluación.

Habíamos analizado en la nota del pasado 5 de mayo que el tipo de cambio estaba un 18% por debajo del promedio de la gestión de Alberto Fernández y un 25% respecto a la segunda mitad del Gobierno de Macri.

Lo cierto es que el tipo de cambio implícito subió un 17% hasta el mediodía del jueves 23. El dólar blue con un máximo de $1300 se devaluó un 25%, recuperando lo perdido en términos reales en los últimos tres meses.

Milei encontró un iluminado que no solo comete pecados veniales determinando el dólar “oficial” sino que incurrió el pasado jueves en la herejía mayor de intervenir en los mercados (“18 otra vez”, como la película), y así el Gobierno logró reducir la suba al 13% (CCL) y 17% (blue). Los fantasmas de los próceres del anarcocapitalismo deambulan en el Luna Park mientras que en Reconquista 266, sede del Banco Central no demolido, se abjuró brutalmente del catecismo libertario.

Perspectivas

El ministro Francos en la transición había hablado de un dólar razonable de $ 600 o $ 650. A valores de hoy, dicho valor sería $ 1186 o 1287 lo que implica un nivel 33% o 44% más alto que el valor actual.

El valor actual del dólar se parece más al del final de Massa que al post-devaluación. El valor de hoy, llevado a diciembre es de 449 más cerca del 366 de Massa que del 800 del 14 de diciembre. En buen romance la inflación se comió un 78% de la devaluación.

Debería Caputo explicar qué sentido tuvo aumentar el tipo de cambio un 118%, en lugar del dólar razonable de Francos. ¿Tener más margen?. El margen como vimos se redujo al 22% por el alza inflacionaria generada. Con esta dinámica de devaluar un 2% mensual, la inflación en octubre se comerá toda la devaluación y el dólar de “equilibrio” será aún más alto.

El Ministro Caputo, como tantos Ministros de Economía de distintas fuerzas celestiales o infernales, trató de calmar a los mercados señalando que “devaluar” no tendría sentido. El vocero presidencial afirmó que la corrección cambiaria no impactaría en precios, pero los alimentos subieron de casi 0 a 2% semanal en la última semana de mayo.

Que puede pasar con el tipo de cambio. ¿Puede salir bien?

Mientras continúe el cepo el Gobierno puede mantener este año la devaluación del 2%, profundizando el retraso cambiario. La corrección cambiaria de esta semana, alineó los dólares implícitos, pero los mismos seguirán más temprano que tarde a la tasa de inflación, cuyo piso dificilmente perfore el 4% mensual.

Las perspectivas de abrir el cepo dependen de que el Gobierno logre aprobar la ley Bases y un acuerdo con el FMI.

Ello es necesario para acceder a nuevos desembolsos del FMI y volver a los mercados de capitales (con una probable mejora en la calificación de riesgo si se consuman dichos objetivos) para fortalecer las reservas.

El Gobierno podría así abrir el cepo con una devaluación de entre un 25% y un 50%, que dependerá de los desembolsos a obtener y de la inflación acumulada. Así viviremos el retorno del “carry trade”, beneficiado por un período inicial donde ingresarían fondos en minería y energía.

En el corto plazo puede salir “bien”, desde lo financiero y con menor inflación, por fuera del agravamiento de la situación de la economía real y de la situación social) si progresa la agenda del Gobierno y si no se produce un shock externo. Inicialmente se puede profundizar la “enfermedad holandesa” una apreciación temporal del tipo de cambio ligada a ingresos de corto plazo.

Pero la experiencia indica que los artificios monetarios, el endeudamiento y el ingreso de divisas por privatizaciones, concesiones o regalías, puede revertirse generando presión cambiaria si el modelo económico es primario-exportador de base extractiva. Especialmente si se aprueba un RIGI en la ley Bases que no solo no obligue a ingresar divisas desde el tercer año, sino que promueva mayores importaciones asociadas al régimen de inversiones y se avanza con una liberalización económica, que como analizamos en diversas notas es a contramano del mundo.

El esquema del Gobierno no asegura así un equilibrio del sector externo de mediano plazo, que requiere para ser sustentable de un dólar alto (mucho más alto a mayor apertura) y de altos precios de los commodities y bajas tasas internacionales. Como enseña nuestra historia, sin políticas razonables sin dudas va a salir mal en el mediano plazo.

El único camino para evitar una crisis externa es implementar un modelo de explotación racional de recursos naturales, con industrialización y valor agregado, protegiendo el mercado interno. Herejías de verdad que el mundo está implementando y que Milei “no la ve”.

En algún momento la realidad obligará al Gobierno de turno a volver a Baglini y a herejías integrales, no parciales necesarias, más allá de los discursos. No ver la realidad, pelearse con el mundo, evitar los consensos internos y menospreciar a la economía real y a la gente, puede provocar que los fusibles no sean solo ministros.

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