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2 de junio 2006 - 00:00

"No habrá crisis en mercados emergentes"

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Miguel Kiguel
«Habrá una corrección en los mercados emergentes, pero no una crisis», sostuvo Miguel Kiguel, director de la consultora Econviews. Para el ex subsecretario de Financiamiento, «el impacto será mayor en el sector privado que en el público».

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Periodista: ¿Cómo ve la turbulencia en los mercados internacionales? ¿Puede hablarse ya de crisis?

Miguel Kiguel: Ante todo, es una fuerte corrección de una suba en los mercados no explicada por los fundamentos. En el último año, los bonos emergentes habían subido mucho. Todo el mundo se preguntaba cuándo iba a venir la corrección, ya que los sucesivos aumentos de las tasas de la Reserva Federal, de 1% a 5%, hacían esperarlo. Finalmente se está dando. Lo sorprendente es que todavía la tasa a 10 años sigue en 5%, lo que indica que a pesar de la suba de la inflación en los EE.UU., hay confianza de que la Fed va a apuntar a controlarla. Ahora, hay dos posibles escenarios: uno sería un derrumbe, con volatilidad creciente y tendencia a la baja, y otro es que se estabilice en niveles similares a los actuales, con volatilidad reduciéndose.

P.: ¿Y qué escenario prevalecerá?

M.K.: Creo que habrá una corrección en los emergentes, pero no veo las vulnerabilidades que había en las tradicionales crisis financieras. Digo esto porque, primero, los bancos centrales están muy líquidos y va a ser necesaria una corrida muy fuerte para limpiar las abundantes reservas. Por ejemplo, Brasil tiene alrededor de u$s 55.000 millones, los asiáticos tienen todos arriba de 6 cifras de reservas. La deuda pública también es distinta, porque cada vez más gran parte de ella se emite en moneda local. Brasil siempre tuvo esa estructura, pero Colombia, México y Chile también están yendo a colocaciones en moneda doméstica. También los bancos comerciales se sanearon de los problemas que atravesaron en la segunda mitad de los noventa. No tengo la sensación de que estemos en la antesala de una nueva crisis financiera. Sí puede haber una desaceleración en las economías, pero si vemos a los EE.UU., sigue creciendo muy fuerte. A lo sumo veremos un debilitamiento del crecimiento mundial y una baja leve en commodities.

P.: ¿Impactará en la Argentina?

M.K.: El impacto será mayor en el sector privado, que es el que se está endeudando más en los mercados, ya sea con líneas de crédito para prefinanciación de importaciones o líneas financieras, que se estipulan sobre la base de la tasa LIBOR (más un plus), la cual subió bastante. La suba de tasas de corto tuvo un impacto en el costo de financiamiento de las empresas y también en el del sector público, pero éste necesita muy pocos recursos, por lo que el impacto es ínfimo. Dado que la Argentina necesita u$s 1.500 millones para cerrar el año y la mitad de eso vendrá de los organismos multilaterales (BID y Banco Mundial), no veo problemas que puedan complicar el financiamiento. Asimismo, cuando se mira la tasa de Lebac, no se percibe que las tasas domésticas de corto estén subiendo. Lo único relevante es que el Central decidió salir a vender dólares, lo que implica que hay un techo en la política cambiaria, fluctuando entre 3,03 y 3,10.

P.:
¿Está de acuerdo con esa política de bandas cambiarias? ¿No hubiese sido mejor dejarlo apreciar en su momento para controlar más fácil la inflación?

M.K.: La política monetaria acomoda las presiones inflacionarias que vienen por el lado de los costos y los salarios. El impacto que tiene mantener el tipo de cambio sobre la cantidad de dinero es marginal, porque el Banco Central tiene toda la capacidad de esterilizar emitiendo Lebac. Desde el punto de vista de las presiones inflacionarias de corto plazo, no es peligroso.

P.: ¿Pero no es complicado acostumbrarse a una inflación en estos niveles?

M.K.: Es cierto que si se compara con los números del resto del mundo, está por encima. Igualmente, si fuese 12% perfectamente previsible, no sería un problema, pero la inflación arriba de 5% empieza a tener mayor volatilidad. Cualquier tipo de shock adverso, por problemas de oferta o aumentos de precio internacionales, podría golpear en los precios y llevarlos a 14% o 15%. Existe ese riesgo.

P.: Y además la inflación vuelve a golpear en la deuda, a través de los títulos ajustados por CER. ¿No es peligroso?

M.K.: No lo creo. Son de muy largo plazo y están perfectamente calzados porque la recaudación del gobierno es en pesos y en general sube como mínimo con la inflación y quizás hasta un poco más. Hay que pensar la deuda como porcentaje del PBI, el cual sube con la inflación y el crecimiento económico. Los bonos con CER aumentan solamente con la inflación, por eso no lo veo como un problema. Entonces, desde el punto de vista del costo no es preocupante, sobre todo a largo plazo. El problema es que no juegan a favor de evitar que la economía se indexe. Pero para eso lo mejor es que no haya inflación, ya que si se queda en estos niveles por muchos años va a ser muy difícil evitar una indexación, explícita o implícita.

P.:
Y con respecto a los cupones atados al PBI, ¿sería conveniente recomprarlos o ya están caros?

M.K.: Primero hay que aclarar que desde el punto de vista de la reestructuración de la deuda fueron un mal negocio para la Argentina, porque cuando se emitieron el mercado no le daban ningún valor y hoy se están valuando a 9 u$s. Para adelante, el gobierno se comprometió a comprar parte de la deuda con el excedente por los cupones que tendría que pagar a los que quedaron fuera del canje. Pero lo que conviene recomprar se decide en el momento. Hoy quizás los cupones son una buena alternativa, pero con la baja de los precios de los bonos, también éstos son más atractivos, porque permiten conseguir ganancias de capital más importantes. Hay varios aspectos para balancear.

Entrevista de Martín Lalín

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