Para María
Castiglioni
Cotter la
Argentina es
hoy menos
vulnerable a
los ciclos de
tasas altas,
porque no
es tan
dependiente
de los
mercados
financieros.
«En este momento, la Argentina no es tan dependiente de los mercados financieros, por eso somos menos vulnerables a los ciclos de tasas altas.» Lo dijo la economista María Castiglioni Cotter, asesora económica de la consultora Castiglioni, Tiscornia & Asociados, refiriéndose a la incertidumbre por la que atraviesan los mercados. Además, dijo que la política macroeconómica del actual gobierno consiste en mantener un tipo de cambio real alto para proteger la industria doméstica, no para fomentar las exportaciones, y adjudicó a los impuestos al trabajo el causar el gran porcentaje de informalidad.
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Periodista: Teniendo en cuenta las importantes bajas en los mercados esta semana, ¿considera que un contexto internacional desfavorable puede afectar el crecimiento de la Argentina?
María Castiglioni Cotter: Lo que pasó es una reacción típica de los mercados. Si bien se anticipó un ciclo de suba de tasas, una vez que ocurre, los mercados reaccionan negativamente. Aunque la noticia no es favorable para la Argentina, después de tantos años de crecimiento y tasas bajísimas, sigue siendo un escenario bueno, con fuerte crecimiento en las economías emergentes y en las desarrolladas. Por suerte, en este momento, la Argentina no es tan dependiente de los mercados financieros, por eso somos menos vulnerables a los ciclos de tasas altas.
P.: ¿La inflación es un tema central o se le da más importancia de la debida?
M.C.C.: Creo que es un tema muy importante. El gobierno le da importancia porque no quiere que se descontrole, pero su forma de atacarlo es de corto plazo, mitigando las expectativas, que claramente se ha logrado. En este terreno se encuentran los acuerdos de precio y la prohibición de las exportaciones de carne. Pero no se están atacando los problemas de fondo que afectan a los precios.
P.: ¿La inversión sería la opción?
M.C.C.: Es la clave. Pero para invertir hacen falta reglas claras. Acá hay dos puntos: el aspecto de la rentabilidad del negocio y de cómo está la economía. En este momento hay sectores que son rentables en la Argentina con el cambio de precios relativos, por ejemplo, el siderúrgico que necesita inversiones fuertes y largo plazo. Pero hay otros en donde no se ve ninguna crisis en el corto plazo, a diferencia de otros años como en la convertibilidad, que por más que existía su garantía, había temores ante el déficit fiscal, de cuenta corriente y dependencia de los mercados financieros. Hoy esto no está ocurriendo. Pero si se analiza el otro plano que tienen en cuenta los inversores, el contexto de reglas de juego y seguridad jurídica, la Argentina tiene el peor puntaje. Ante un negocio rentable, el inversor no tiene en claro si va a continuar o si va a surgir alguna prohibición.
Incremento
P.: Pero la inversión está creciendo...
M.C.C.: Claro, ha subido a 22% del PBI. La pregunta es si es suficiente y cuál es su calidad, que los indicadores no permiten ver. Mucha inversión es en construcción y no en planta. Si analizamos el indicador de maquinaria y equipo todavía está por debajo de los niveles históricos. Es un problema más sectorial que macro, igualmente, la pregunta es a qué ritmo queremos crecer y si la inversión que tenemos es compatible con él. Por ahora podemos seguir creciendo, pero no muchos años más a estas tasas si mantenemos el mismo nivel.
P.: ¿Cuál es su opinión acerca de la estatización de los servicios?
M.C.C.: El gobierno sostiene que no quiere reestatizar, claramente lo que sí quiere es que los privados se encarguen de gerenciar y que de las inversiones se ocupe el Estado. Esto permitiría minimizar la suba de tarifas porque van a tener que atender a que cubran el mayor gasto operativo. Personalmente no me parece bueno que el Estado vuelva a encargarse de ellas, si bien el planteo de ahora es distinto al de los 80.
P.: ¿Sería posible y beneficiosa una reforma tributaria?
M.C.C.: No lo veo en los planes del gobierno. Cualquier reforma tributaria implica una baja de impuestos, los que se han subido sistemáticamente en este país. Está más en los planes encarar una política de gasto más fuerte, con aumentos salariales, mayores obras públicas, subsidios para contrarrestar el no aumento de tarifas, inversiones. Sin embargo, sería importante una simplificación tributaria, sacar los impuestos distorsivos, como las retenciones cuando los precios no son tan favorables. Este momento positivo en la coyuntura argentina, incluso en las finanzas públicas, tendría que haber sido aprovechado para bajar los impuestos distorsivos y estudiar cuál sería la mejor estructura tributaria. El punto tendría que ser bajar el IVA o Ingresos Brutos, hay muchos impuestos provinciales que se cruzan con los nacionales. Todo genera alta evasión, aunque bajó desde la crisis. Para las pymes es muy difícil pagar todos los tributos.
P.: ¿Es buena la política macroeconómica que está manteniendo el gobierno?
M.C.C.: Creo que es bueno tener reservas, son un seguro. Lo que no es positivo es tener tan alto el tipo de cambio nominal. Lo que el gobierno quiere es sostener alto el tipo de cambio real y, como hay inflación, el nominal tiene que subir. A fin de año hubo una suba de 10 centavos que fue totalmente planeada, en parte para poder hacer el pago al FMI y para recuperar la pérdida de competitividad. Sin embargo, en un contexto de precios de commodities altísimos no hace falta sostener un tipo de cambio tan alto para ser competitivos. No se debería hacer esto, se tendría que dejar al tipo de cambio real caer lentamente, no a los niveles de la convertibilidad, pero sí a uno estándar en términos históricos que permita ser competitivo sin fuertes presiones.
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