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21 de septiembre 2006 - 00:00

No hay previsión

(Miguel Gorelik, vicepresidente de Quickfood y referente permanente de la industria frigorífica, está convencido de que «en la medida en que el sector sepa cuál es el mecanismo que permitirá volver a exportar, se va a generar un aumento en los niveles de producción». En diálogo con este diario, dijo que «si aumenta la producción, ya no se temerá a un aumento de precios ni a la seguidilla de regulaciones que hemos vivido en la Argentina». Veamos.)

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Miguel Gorelik
PERIODISTA: Si la producción aumentara 20%/25%, ¿habría oferta de carne para liberar totalmente las exportaciones?

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Miguel Gorelik: Con certeza. El tema está en encontrar una modalidad de acuerdo entre el sector y el gobierno que permita un camino de salida. En la medida en que el sector pueda capturar una mayor porción de los altos precios que existen en el mercado internacional, también será posible, a través de un subsidio cruzado, mantener los precios en el mercado interno, que es el objetivo del gobierno. Es decir, con los mayores ingresos que recibo por la exportación, puedo darme el lujo de vender más barato otros cortes destinados al consumo.

P.: ¿Cómo analiza hoy la situación de la exportación de carnes dado los antecedentes de restricciones, cupos y autorregulaciones?

M.G.: El sector de la carne está en una situación muy delicada, porque desde hace casi un año estamos trabajando con un horizonte que no es consistente con el largo plazo con que se toman las decisiones de inversión. El ciclo de vida de un animal desde el momento en que se decide servir a una vaca hasta que el fruto de esa inversión está listo para ir a la faena y transformarse en carne, tanto para el mercado interno como para la exportación, es de tres años. Si uno tiene que tomar una decisión a tres años, el horizonte que plantean las regulaciones a 30 días es de una inconsistencia que puede llevar a que baje de manera marcada el nivel de producción. Esto no le hace bien a nadie, ni al productor, ni al consumidor, ni al gobierno, porque en algún momento se le va a presentar una escasez muy fuerte. Y es porque no vamos poniendo las señales de hacia dónde nos queremos dirigir... Y en ese sentido, le doy un valor fundamental al hecho de que haya decisiones gubernamentales sobre acuerdos con el sector para ver hacia dónde nos dirigimos en materia de producción, de exportaciones y de mercado interno.

P.: ¿Con qué horizonte y previsión trabajó la industria este año dado que hubo medidas que fueron cambiando...?

M.G.: No hubo previsión. No hay que olvidarse de que hubo una escalada de medidas que llegaron a la situación actual, donde primero se eliminaron los reintegros a las exportaciones de carne, después se modificaron los derechos de exportación, luego fue el registro de operaciones de exportación, que, de todas maneras, anticipaba que podía haber problemas burocráticos para los exportadores de carne, y finalmente se llegó a la suspensión de las exportaciones de carne. A continuación, hubo un cupo por seis meses; después, libertad para exportar ciertos cortes de los novillos pesados y de las vacas conserva que duraba 60 días, luego se prorrogó por 30... Desde hace mucho tiempo, estamos trabajando con un plazo extremadamente corto. Y es necesario, si queremos aumentar la producción,que ese plazo sea lo más largo posible, lo más previsible posible.

P.: ¿Son soluciones las prórrogas y las autorregulaciones que, dicen, se impuso la industria para abastecer el mercado interno y la exportación?

M.G.: Yo no creo que una regulación, gubernamental o privada, pueda funcionar en un mercado tan atomizado, tan competitivo como el de la carne. Puede ser la expresión de deseo de algunos sectores o subsectores. Pero no me parece que se pueda aplicar estrictamente. No creo que un esquema de este tipo pueda ser exitoso.

P.: ¿Cómo ve el escenario para el año próximo?

M.G.: En este momento, hablar del año próximo parece de ciencia ficción... En todo caso, el reclamo es que existan los elementospara que cada operador del mercado pueda hacer sus propias previsiones. Esto, a la corta o a la larga, va a afectar el nivel de producción, de inversiones y de empleo en el sector. Independientemente de la rentabilidad que cada uno pueda tener.

P.: ¿Cómo es la relación entre los integrantes de la cadena?

M.G: En una cadena tan atomizada como la de la carne, la empresa frigorífica más grande representa menos de 5% de la faena. Se necesitan 10 empresas para explicar 25% de la faena, cuando en otros países, como Uruguay, Brasil, Francia o Australia, los 10 primeros faenadores representan más de la mitad del mercado, más de 60%. En Estados Unidos, tres empresas representan 80% del total de la faena.

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