Para Joydeep Mukherji, director de calificaciones soberanas
de S&P, la falta de acceso de la Argentina a los mercados internacionales
de deuda condicionará una mejora de la nota.
El director de ratings soberanos de Standard & Poor's, Joydeep Mukherji, consideró que la Argentina deberá adoptar políticas que «permitan crecer 3% anual durante 30 años». Y en ese sentido, consideró que el nivel de superávit fiscal debe acompañar esa tendencia. «No sirve de nada un ahorro de 5% del PBI si al otro año el país cae en recesión.»
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Mukherji nació en Calcuta, pero a los siete años se trasladó a Toronto y hace una década que vive en los Estados Unidos. En diálogo con Ambito Financiero, antes de su presentación hoy en la reunión del Consejo de las Américas, criticó los controles de precios «porque no incentivan a invertir» y consideró que la falta de acceso a los mercados internacionales «podrían condicionar en el futuro una mejora de la calificación argentina».
Periodista: ¿En qué situación se encuentra la calificación de la deuda argentina?
Joydeep Mukherji: El rating en marzo fue aumentado a «B», una nota todavía muy baja, y en condición estable. Esto no significa que descartemos algún nuevo cambio, pero no será inmediato.
P.: ¿Cuáles son los aspectos que permiten optimismo respecto de la situación económica del país?
J.M.: El sector real claramente tiene algo más que una recuperación. El crecimiento está extendido en todos los sectores, pese a las retenciones o las quejas del sector agrícola. Más allá de la mejora de los términos del intercambio, se nota un crecimiento de las exportaciones pyme y a mercados no tradicionales. Además, la situación fiscal es un ancla importante para la economía.
P.: ¿Y cuáles marcaría como negativos?
J.M.: El aspecto de fondo más preocupante sigue siendo la incertidumbre sobre las reglas de juego. Y no pasa sólo por la situación de las tarifas de las privatizadas. Tiene que ver con la historia de gran volatilidad que arrastra la economía y el paso por todo tipo de políticas.
P.: En general, el FMI y las calificadoras insisten con la necesidad de mantener un alto superávit fiscal. ¿Les preocupa el deterioro de los últimos dos años?
J.M.: No, porque el nivel de ahorro sigue siendo elevado. Además, no sirve de nada tener este año un superávit de 5% del PBI si el año que viene sobrevendrá una recesión. Por supuesto que el superávit es importante, pero sin crecimiento no sirve de nada.
Crecimiento
P.: ¿Cuál sería la tasa de crecimiento sostenible para la Argentina?
J.M.: No tengo una cifra precisa. Un trabajo del economista Javier González Fraga enfatizaba que entre 1885 y la actualidad el país creció a una tasa promedio de 3,2%. Pero desde 1900 tuvo 30% de los años en recesión. Ese serrucho es el que debería eliminarse. Además, desde 1970 no mejora el ingreso per cápita. Si la Argentina pudiera crecer hasta 2036 a una tasa de 3% anual en forma continua sería espectacular, un verdadero milagro.
P.: ¿Cómo ve la evolución de la deuda tras la reestructuración, un aspecto central para la calificación del país?
J.M.: Está mejorando en relación al PBI porque hay esfuerzo fiscal. La Argentina tiene la misma carga de deuda que otros países con calificación «B», pero menor carga de intereses en los próximos años. Lo malo es que el gobierno no tiene acceso a los mercados internacionales. Sí puede captar fondos de inversores extranjeros con emisiones locales, o recursos de Venezuela o de organismos internacionales. Pero la imposibilidad de colocar deuda en el exterior condicionará una mejora de la nota si no se revierte. Otros países de la región, como Colombia, Perú o Uruguay tienen cómodo acceso al financiamiento internacional.
P.: ¿Es sostenible la política del dólar alto?
J.M.: Como solemos decir los economistas, hay una trinidad imposible. No se puede mantener al mismo tiempo mercados abiertos, controlar el tipo de cambio y las tasas de interés. Esto es lo que hizo hasta ahora con relativo éxito el Banco Central, pero no podrá hacerlo de manera indefinida.
P.: ¿El mantenimiento de la política de precios es preocupante, como sostiene el FMI?
J.M.: Cuando subimos la nota en marzo ya sabíamos cómo era el esquema e igual tomamos la decisión, por lo cual no es un tema clave de corto plazo. Tampoco está claro si realmente servirán para moderar las expectativas. Pero sí cobra importancia a largo plazo, porque mantenerlos por un plazo exagerado dificulta planear proyectos de inversión. Los empresarios estarán temerosos de que el gobierno decida intervenir en el esquema de precios de su sector y dudarán más a la hora de tomar una definición.
P.: ¿Favorece a la Argentina la decisión de la Reserva Federal de no aumentar las tasas?
J.M.: Sí, porque mantiene el apetito de los inversores por mercados emergentes y aquí está incluida la Argentina. Es importante que en momentos de liquidez como los actuales no sólo se aproveche para prefinanciar vencimientos, sino además para fortalecer el mercado interno por si la situación se revierte en el futuro. México lo está haciendo con los fondos de pensión y otros países van en el mismo camino. Me da la impresión de que la Argentina no avanzó lo suficiente en este tema. Pero el impacto recién se sentiría en un momento de menor liquidez internacional, no ahora.
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