La polémica por los datos de inflación difundidos por el INDEC sigue dando que hablar. El ex director del FMI Claudio Loser definió la situación con una frase: «Presentar la realidad (el índice verdadero de la medición de enero) puede tener costo, pero es lo que es». En diálogo por «Radio El Mundo», Loser analizó el impacto que el hecho puede tener en la economía, especialmente el los bonos indexados por CER. También habló del ahorro argentino y de la necesidad de aumentar las tasas de interés y otros incentivos para sacar los dólares guardados en los «colchones».
PERIODISTA: ¿Qué visión se tiene de la economía argentina en el exterior?
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Claudio Loser: Hay dos. Una es de mediano plazo, para los próximos 2 o 3 años, donde se dice que la Argentina está en muy buenas condiciones económicas, que ha estado creciendo bien, que el entorno internacional está bien y la deuda externa está controlada. Entonces, es un buen destino para inversiones en los próximos tiempos en instrumentos (de rentabilidad) fijos. Un poco más a largo plazo, los inversores continúan con preocupación porque perciben una intervención estatal muy fuerte, tienen noticias de lo que pasó con el índice de precios, saben de los controles (de precios), saben de la influencia del gobierno para convencer a los productores nacionales. Entonces, esto hace que el ambiente para invertir a mediano y largo plazo sea más cauto.
P.: ¿Cómo va a afectar lo que sucedió con (la intervención en) el INDEC a la hora de asesorar a un inversor?
C.L.: Creo que esto reduce la credibilidad en las cifras argentinas, no sólo en las de la inflación, sino también en otras. Diría que por muchos años, en los últimos 20, en la Argentina no se ha puesto en duda la calidad de la información. Puede haberse dicho que no cubría bien (todo el espectro), pero nunca hubo preocupación acerca del profesionalismo en la confección de la información estadística. Pero este episodio va a hacer que los analistas, tanto argentinos como extranjeros, van a tratar de buscar fuentes alternativas de medición con las que quizás el gobierno no va a estar de acuerdo, pero que van a ser más creíbles. Toda persona preocupada por la integridad de sus ahorros va a mirar cifras no oficiales.
P.: ¿Qué va a pasar, por ejemplo, con los bonos ajustables por CER, que toman el índice de inflación oficial?
C.L.: Los inversores del mercado van a descontar esta diferencia, y lo que va a pasar es que el valor de estos bonos va a reducirse. Por lo tanto, habrá dos perjudicados: los que tenían el bono hasta ahora, que van a observar una pérdida de capital, porque el instrumento va a valer menos de lo que pensaban, y también se perjudicará el gobierno -y los contribuyentes-porque para conseguir fondos se deberá emitir bonos, que son más caros para pagar. El gobierno ha perdido en todo sentido. Es cierto que puede ahorrarse un poquito de dinero que paga en los bonos ajustados por inflación, pero en términos de credibilidad ha perdido muchísimo. Además, hoy no se puede hacer en la Argentina lo que se hacía hace 20 años, porque la gente ha aumentado su nivel de sofisticación, y la prensa hoy es mucho más libre a pesar de las presiones que pueda tener, y no va a permitir que estas cosas se «zafen».
P.: ¿Cuáles son hoy los problemas de la Argentina?
C.L.: La Argentina tiene que hacer dos cosas: aumentar su inversión productiva, no en ladrillos, porque sabemos que la inversión ha sido muy fuerte, pero ha habido mucha inversión en construcción y tiene que haber otro tipo de inversión, en infraestructura y en energía; y también debe realizar un combate más fuerte y más efectivo contra la inflación. Es lo que dicen no solamente organismos internacionales sino analistas argentinos y extranjeros. El Presidente puede decir que todos están hablando mal, pero yo creo que cuando el río suena, piedras trae. A pesar de que creo que muchas estadísticas de producción no están siendo tergiversadas, el Gobierno va a encontrarse con que todas sus estadísticas van a ser puestas en duda. No creo que gane nada, y pienso que nadie en el país cree en la línea del Gobierno.
P.: ¿Cuál hubiera sido el costode publicar la inflación de enero, que se comenta que rondaba 2,6%, aunque no se puede comprobar?
C.L.: Presentar la realidad parece tener costo, pero es lo que es. El costo para el gobierno hubiera sido -y lo es- (mostrar) que su lucha contra la inflación no es tan efectiva como dice y probablemente tendría que hacerse un ajuste.
P.: Cuando se dice la palabra «ajuste», todos en el gobierno salen a decir que no, no a la recesión y al enfriamiento de la economía.
C.L.: Creo que el gobierno tiene una visión muy « setentista» de la economía, no setentismo argentino, sino en el sentido de que es una visión muy keynesiana, donde se piensa que hay una relación muy directa entre control de inflación y caída de la actividad. Hay algo de eso, pero a través de una política monetaria que se ajustó, y una política fiscal más fuerte. Si la gente se da cuenta de que el tema inflacionario es controlado, va a tener más confianza y va a estar más dispuesta a invertir y a gastar, y la situación se va a balancear. Tendría que reducirse el crecimiento del gasto público, y quizá también debería haber un poco más de ajuste monetario. Las dos políticas tendrían que estar coordinadas. No me gustan los controles de precios y no soy el único, pero si se dijera que se van a mantener esos controles en forma flexible hasta fin de año con estas dos políticas, monetaria y fiscal, sería algo muy razonable.
P.: ¿No cree que faltaría algún tipo de incentivo para el ahorro?
C.L.: La Argentina tiene una gran capacidad de ahorro. El tema es que ese ahorro ha seguido saliendo porque los argentinos tienen desde pequeñas cantidades de dólares bajo sus colchones hasta depósitos importantes en el exterior. Lo que ocurre es que la tasa de interés que están fijando, basándose de alguna manera en el índice de inflación presentado por el gobierno, es demasiado baja. Creo que sería bueno un aumento de tasas de interés y algún otro tipo de incentivo.
P.: Muchos dicen que el contexto internacional favorece mucho. ¿Esto se va a mantener?
C.L.: La mitad del éxito o situación favorable de la Argentina se debe al contexto favorable en commodities. El otro aspecto es el tipo de cambio competitivo, que ha permitido que se mantuviera el ritmo de las exportaciones no tradicionales. Y por supuesto, el hecho de que estas dos cosas han dado una posición fiscal bastante fuerte. Pero la Argentina está -como el resto de América latina- demasiado creída de que la situación internacional se va a mantener. Evidentemente ha habido situaciones especiales -el aumento del precio de la energía ha subido el precio del maíz y de otros cereales, sequías en Brasil y EE.UU., la reducción del precio del petróleo que se está notando, además de la preocupación en China por demasiado crecimiento-, pero creo que se va a dar vuelta esta situación, aunque no catastróficamente.
P.: ¿Qué quiere decir en este caso darse vuelta?
C.L.: Que los commodities, que han subido tanto, van a bajar. Bajaron los precios del cobre, por ejemplo. Yo diría que la historia muestra que hay ciclos, y estamos en un ciclo muy bueno.
P.: El gobierno sostiene que frente a shocks externos, la solvencia fiscal de los superávits gemelos es lo que daría la fortaleza para enfrentarlos. ¿Coincide con esto?
C.L.: A pesar de que critican un modelo y a los organismos (multilaterales), están siguiendo un grado de ortodoxia en lo fiscal bastante fuerte. Creo que es un seguro muy importante para la Argentina tener superávit fiscal, pero el problema que veo es que eso se está erosionando por el aumento de gasto público. En un momento en que el país está en buenas condiciones, tendría que estar ahorrando mucho más. El gobierno está cometiendo errores muy parecidos a los que se cometían en la década del 90, cuando no se ahorraba lo suficiente en épocas de bonanza.
P.: Esto nos lleva a dos críticas muy duras que se conocieron esta semana por parte del Banco Mundial y la OMC ( Organización Mundial del Comercio).
C.L.: El Presidente cree que controla la situación económica mucho más de lo que controla en la realidad. Hay una situación positiva y el Presidente no ha sido irresponsable en la parte macro. Creo sí, que ha habido problemas serios en el manejo de precios, la Argentina se encuentra con que está llegando a los niveles máximos de uso de los recursos. Hay problemas de energía, aunque todavía no se noten demasiado.
P.: ¿Qué diría a un inversor que manifiesta interés en invertir en la Argentina, Brasil o Chile?
C.L.: La única forma en que puedo convencer a un inversor es decirle que invierta (en la Argentina) en sectores que sabemos que van a funcionar bien, como la agricultura, recursos forestales, minería, pero con altas tasas de retorno como para cubrir todos los riesgos de cambios del marco político-económico, que es lo que tiene la Argentina, que no tienen Chile y Brasil. Hoy en día hay muchos más inversores que van a Brasil, México, Colombia y Chile.
Dejá tu comentario