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14 de agosto 2006 - 00:00

"Por escasez, en 2008 sería necesario importar petróleo"

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Abel Viglione, economista de FIEL, advirtió que en el sector energético los precios están desequilibrados, lo que genera consumo en «forma desmedida» y falta de inversiones, que pueden llevar a cortes en los suministros. Añadió que «no es un problema fácil de resolver, porque los ajustes no son fáciles de vender a la sociedad». Asimismo, agregó que el aumento de la producción en el sector energético no es inmediato, por lo que las medidas no pueden posponerse. «Estos procesos de producción demoran tiempo para ponerlos en marcha», indicó.

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Periodista: ¿Qué niveles de crecimiento espera para 2006 y para el año que viene?

Abel Viglione: En este año probablemente se llegue a 8%, ayudado por los precios de las exportaciones, que explican por sí solos casi un punto del crecimiento. El año que viene es probable que las tasas de crecimiento sean menores, entre 5% y 6%, dependiendo de si caen o no los precios de los commodities.

P.: ¿Cómo ve la situación internacional en ese aspecto, entonces? ¿Caerán las materias primas?

A.V.: Los déficits de Estados Unidos, que tienen como contrapartida los superávits del resto del mundo, tienen que ser ajustados. El ahorro, público y privado, debe aumentar en ese país. Cuando el secretario del Tesoro norteamericano (Henry Paulson) dice que quiere un dólar fuerte, parece que no piensa en devaluar con respecto al euro o al yen; por lo tanto, será la tasa de interés la que deberá aumentar para producir el ajuste en el mercado real. Si es así, la tasa de crecimiento mundial será menor y se podrá tener una caída en los commodities, especialmente en los metales, que igualmente no será muy pronunciada.

  • Debilidades

    P.: ¿Cuáles son los riesgos que enfrenta el crecimiento desde el frente doméstico?

    A.V.: Las debilidades principales son la restricción energética y la tasa de inflación. El gobierno blindó el resto de las situaciones preocupantes: la cambiaria y financiera, a través de la refinanciación de la deuda; la fiscal, por los mayores ingresos, aunque sea con impuestos distorsivos, solucionó el problema que hizo caer a un gobierno hace tres años. También tiene bajo control los aspectos políticos, tanto en el Congreso como en la calle. Ahora le restan la inflación y la restricción energética, donde la solución parece más difícil.

    P.: ¿Cuál es su análisis de la cuestión inflacionaria?

    A.V.: La tasa de inflación que subyace la economía no es la que surge del Indice de Precios al Consumidor (IPC). Los precios regulados que representaban 21% del total del IPC. Ahora son muchos más. Lo importante es que se perdió la estabilidad de precios; la discusión de si el índice es 9%, 10% o 12% da lo mismo, ya que la tasa de inflación que soporta un país normal es de 3% anual, donde las discusiones salariales son mucho más normales y no se hacen tan salvajes.

    P.: ¿Y qué debemos esperar con respecto al tema energético?

    A.V.: La matriz energética argentina está conformada en 90% por petróleo y gas, y en esos mercados los precios están desequilibrados. Cuando un bien es relativamente barato, éste se consume en forma desmedida: es lo que pasa con la energía.

    P.: ¿Dónde se ven esas distorsiones de precios?

    A.V.: El petróleo está desenganchado de los precios internacionales. Con el precio a u$s 70, hoy una destilería local paga el barril u$s 40, debido a las retenciones que llegan a 45%. Si lo tuviese que importar, a u$s 70 más el costo de transporte, los números cambiarían radicalmente. El gasoil y la nafta están entre 30% y 50% por debajo de los valores de los países vecinos. Si vamos un poco más lejos, en los países de la OCDE el galón de nafta cuesta u$s 4,95, mientras que en la Argentina u$s 2,48. Además, acá la mitad son impuestos, y sólo el resto es lo que remunera a la destilería, al transporte y al estacionero. La relación entre nafta y gasoil también está alterada: en todos los países el gasoil es más barato, pero en la Argentina, antes de impuesto, es mucho menor, 58% del valor de la nafta. Además, el precio del gas natural sigue controlado, a un valor 3,6% menor que el que compramos a Bolivia. Esto genera que no haya inversiones nuevas, ni exploración, ni explotación: se estanca la producción energética.

    P.: ¿Vamos a tener escasez y cortes entonces?

    A.V.: Es posible, pero antes se verá una segura reversión de la posición exportadora. En gas ya está claro, y le estamos cortando el suministro a Chile. En petróleo están cayendo las exportaciones, y puede que en 2008 ya tengamos que ser importadores de crudo para destilar, a un precio que no va a ser el que se maneja internamente.

    P.: ¿Cuál es la salida?

    A.V.: Esos problemas no son fáciles de resolver, porque hay que fijar precios para que reaccione la oferta, pero los ajustes tampoco son fáciles de vender a la sociedad. Además, no porque suba el precio hoy tenés mañana la energía. Todos estos procesos de producción demoran tiempo para ponerlos en marcha. Quizás haya que ir ajustando por partes, subsidiando a la gente de menores recursos, pero no a todos. Por ejemplo, en la Argentina hay 1.400.000 autos con GNC. Los taxis y remises no son ni siquiera 4% del total. Estamos subsidiando a particulares que, se supone que si tienen auto, no son tan pobres.

    Entrevista de Martín Lalín
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