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7 de septiembre 2007 - 00:00

Problema en conurbano: el empleo ya no es lo que era en el pasado

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El empleo en el área metropolitana de Buenos Aires ya no es lo que era antes, y pocos parecen haberlo notado. El crecimiento del empleo ha sido sistemáticamente más elevado en el interior urbano que en el área de GBA, al menos desde la década de 1980 para acá. Agregando el interior que mide la EPH con el resto del interior urbano, el empleo creció en los últimos 37 años 37% en el área de GBA, pero más de 78% en el interior. La primera consecuencia de ello es que la participación de GBA en el empleo urbano total en la Argentina descendió desde casi 44% en 1980, a menos de 40% durante la década de 1990, y a poco más de 37% estimado para el año 2007. Esa pérdida de casi 7 puntos es la ganancia en participación del interior, que ahora suma casi 63% del total.

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Parte de estos cambios se explican por la pérdida de participación del área de GBA en la población urbana total, desde 42% hacia 1980 a menos de 36% a mediados de la presente década. Tanto por factores de maduración demográfica como migratorios, la población de la región crece a tasas que son alrededor de la mitad de lo que crece el interior urbano. Esto podría cambiar, pero por ahora no hay indicios de ello, y convergemos a 35% a fines de esta década.

Otra cuestión es que la proporción de población que está en GBA en el mercado de trabajo, ocupada o buscando un empleo, alcanzó hace tiempo ya niveles bastante elevados, cercanos a 49% (con picos de 51% a fines de la década pasada). Si bien existe margen para que esta tasa retorne a niveles más altos -sobre esta cuestión volvemos enseguida- el mayor potencial de crecimiento está entre la población urbana del interior, que muestra una tasa de 43,5% (bastante inferior a GBA). El aumento de la participación laboral se dio en todos los centros urbanos, pero desde comienzos de los 80 fue de casi 7 puntos en GBA frente a sólo 3 puntos en el interior urbano.

Ahora bien, los cambios en el empleo son producto tanto de cambios de oferta (de los individuos) como de demanda (de las empresas). Por el lado de la oferta, podría esperarse un mayor aumento de la población en el mercado laboral en el interior urbano respecto de GBA, tanto por mayor crecimiento poblacional como por mayor potencial de la tasa de actividad. La oferta, sin embargo, reacciona a los incentivos que se dan para que más personas ingresen o salgan del mercado laboral, y las políticas públicas parecen haber jugado un rol central en estos años para explicar el bajo crecimiento de la oferta. Esas mismas políticas pueden estar ahora deprimiendo la demanda de trabajo, y limitando la creación de empleo. Veamos un poco más de cerca lo que está ocurriendo en los últimos trimestres.

  • Las tendencias recientes

  • No es fácil analizar en la Argentina la evolución económica sólo con datos oficiales. La estadística se ha vuelto más escasa: en el mercado laboral, INDEC no está informando durante 2007 los microdatos de las encuestas de hogares. Por otro lado, la estadística es menos confiable. No sólo se trata de la información sobre el IPC, el EMI o los servicios públicos: la población total de la EPH cae en términos absolutos -según INDEC- en el segundo trimestre del año 2007, y si bien a veces se realizan ajustes para consistir los datos de la EPH con los censos, esta práctica se ha vuelto demasiado frecuente.

    Aun con dificultades, todavía se puede afirmar que en los últimos trimestres la tasa de actividad cayó tanto en el interior urbano como en GBA, y que el empleo crece a en GBA a una tasa que es la mitad de lo que crece en el interior. ¿Qué explica este comportamiento de la tasa de actividad, virtualmente estancada o con pequeños cambios en los últimos 5 años frente al ascenso observado en las dos décadas previas, y por qué crece menos el empleo en GBA? La experiencia indica que cuando aumentan los ingresos familiares, el mayor ingreso del hogar reduce el incentivo para que otros familiares (cónyuge, hijos) que no están trabajando, salgan a buscar empleo. Este «efecto ingreso» se asocia entonces negativamente con la probabilidad de entrar al mercado (del mismo modo que una caída de esos ingresos -por ejemplo, en una recesión cuando sube el desempleo y caen los salarios reales- tiene el efecto contrario).

    ¿Qué factores están detrás de la baja en la tasa de actividad? Por un lado, cuestiones cíclicas -el mayor empleo y el aumento de los salarios reales-, y por otro lado decisiones de política económica que aumentaron las transferencias a las familias. Entre estas últimas, los programas de empleo parecen haber jugado un papel importante en estos años para limitar la participación laboral, y más recientemente entraron a jugar en el mismo sentido la moratoria previsional (poco más de 1,4 millón de nuevos pensionados) y los aumentos de jubilaciones. Para el futuro hay que tener en cuenta que un cambio en el ciclo (menos crecimiento, más inflación) pueden tener un efecto inverso al que hemos observado. Del mismo modo, una disminución de las transferencias a los hogares podría impulsar aumentos en la tasa de actividad.

    Por otro lado, ¿por qué el empleo está creciendo menos, en particular en GBA? Hay varios factores. En primer lugar cada vez hay menos oferta «calificada», respecto de lo que las empresas buscan en el mercado. O sea que es más difícil cubrir puestos con la oferta disponible de desocupados. En segundo lugar (en parte por lo anterior, pero también por el impulso oficial, y por las reformas regulatorias que aumentan costos), el precio del trabajo está creciendo más rápido que el costo del capital, y es probable que esta tendencia no cambie. Para actividades como las de Comercio y Servicios, un aumento del costo real del trabajo pega más fuertemente en las áreas intensivas en esas actividades (GBA es más intensiva que el resto del interior urbano en estos sectores).

  • Concentración

    Finalmente, los cambios en la demanda sectorial (menos crecimiento desde mediados de 2006 en la industria y la construcción, frente a las actividades primarias, en parte compensado por la recuperación de servicios financieros), completan el cuadro por el cual el empleo se expande menos en la región metropolitana. El problema es que esta región está concentrando un alto número de desempleados. El gráfico muestra que actualmente entre 46 y 48% de los desocupados (según la definición que se elija), están en GBA.

    Obsérvese que este fuerte aumento de la proporción de desocupados en GBA se da a pesar que la tasa de actividad esté 2 puntos por debajo de su máximo histórico, y el bajo crecimiento poblacional del área. Es necesario introducir más cautela en las políticas públicas, a riesgo de generar un escenario en el que un cambio de la evolución cíclica potencie el deterioro relativo de la región metropolitana de Buenos Aires.
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