El peor error para analizar datos relativos al narcotráfico y el accionar del delito organizado, proviene de la creencia o intencionalidad de leer el aumento de operativos e incautaciones como un éxito de la política criminal implementada.
El crimen organizado y la inseguridad son temáticas centrales del país y, en particular, del Gobierno nacional. La política de seguridad tiene deficiencias y peligros. Fuerzas de Seguridad mal pagas tampoco ayudan.
El autor advierte que el gobierno nacional monta shows publicitando la demolición de un precario bunker en un barrio marginal, que poco ayuda al combate al crimen.
El peor error para analizar datos relativos al narcotráfico y el accionar del delito organizado, proviene de la creencia o intencionalidad de leer el aumento de operativos e incautaciones como un éxito de la política criminal implementada.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Hace unos meses, la Ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, presentó números al respecto, que son incontrastables comparativamente en su volumen (mas aún si se los compara con un período que contiene dos años de pandemia), pero que no nos dicen mucho a simple vista sobre la efectividad del abordaje, mas bien arrojan algunas preguntas.
Por mas que algunos afectos al show cada tanto aventen otra cosa, la Argentina sigue siendo un país de tránsito de las drogas no legalizadas, en especial en su camino desde los lugares de producción, hacia Europa, y no hace tanto hacia nuevos destinos en otros continentes en donde su valor se multiplica considerablemente. Solo una parte de ella, sí queda en los grandes centros urbanos del país, para ser comercializada por organizaciones de menor complejidad y mayor violencia, problema que hay que combatir de otra manera, y a la fecha solo ha encontrado en ese camino, la política del acuerdo, la regulación del territorio entre autoridades y delincuencia, o sea una salida cortoplacista y que gravosamente tampoco es acompañada por programas de salud, educativos, ni hablar de reducción de daños.
En los últimos años, venimos observando algunas acciones que pueden hacer que dentro del mapa del narcotráfico a nivel regional, el papel de nuestro país sea otro a futuro, y no se trata de buenas noticias.
¿Y si ese mismo volúmen de operativos e incautaciones que crecen nos está diciendo que el tránsito y el comercio es mayor?
Hay algunas condiciones macro que se están modificando, que podrían significar a futuro otro escenario para el papel de nuestro territorio en este tema, y quizás cuando querramos revertir las consecuencias, cumplir ante los organismos internacionales que observan y evalúan condiciones de lavado de activos que favorecen el delito trasnacional, sea demasiado tarde.
Con la excusa del reseteo normativo, la desregulación, y las recetas neoliberales que no miden resultados, hemos asistido a discusiones parlamentarias sobre blanqueo de capitales, y esta misma semana la llamada Inocencia fiscal II. Unos días atrás el gobierno insistió con facilitar la compra de tierras por parte de extranjeros.
En paralelo a ello, las políticas adoptadas de achicamiento del Estado, ha tocado a organismos y estructuras que están íntimamente ligadas a la investigación y persecución de este tipo de delitos. El gobierno nacional redujo la estructura de la Unidad de Información Financiera (UIF) a través del decreto 891/24 dictado a finales de 2024 eliminando una importante estructura interna, como el consejo interministerial de control que poseía el organismo. Ni hablar de lo ocurrido en el propio Ministerio de Seguridad desde la asunción de Milei, en donde no solo afectaron al personal altamente calificado los despidos y la pérdida de poder adquisitivo del salario, sino que también se les quitó un plus/incentivo que cobraban al igual que el personal del Ministerio de Justicia, y que significaba entre un 40 y 60 por ciento del sueldo, razón por la cual muchos de esos agentes capacitados tuvieron que buscar mejores perspectivas laborales, perdiendose recursos para la investigación y acción contra el delito.
La “franquicia Bullrich” de la supuesta lucha contra las mafias que adoptan desde el mero discurso tanto la actual gestión nacional, países del continente en donde recientemente expresiones de derecha han ganado elecciones, y ahora la postura electoral del Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, también atenta contra el enfoque del problema. Porque mientras se montan shows publicitando la demolición de un precario bunker en un barrio marginal, o la detención de una abuela que vendía dosis de pasta base en un barrio, el delito organizado se mueve en otras ligas: lobbea, compra y enajena inmuebles, se mueve en el mundo de las cripto y las apuestas, y transita con licencia por las fronteras.
La real lucha contra el delito complejo, y en especial contra las organizaciones trasnacionales se realiza en silencio, con el profesionalismo que tienen nuestras fuerzas de seguridad cuando son conducidas hacia ese objetivo, con Fiscalías proactivas, y sobre todas las cosas, con una acción de gobierno multiagencial, en donde se tenga en cuenta que ciertas condiciones e iniciativas, pueden llegar a crear campo propicio en el futuro para el movimiento del delito, porque en definitiva, podemos inferir que solo se trata de improvisación e impericia, o concluir que “las brujas existen”.
Ex Secretario de Seguridad y Política Criminal de la Nación. Asesor del Bloque Fuerza por Buenos Aires en la Legislatura Porteña