El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Al mismo tiempo parece claro que -pasado el fuerte aumento durante la crisis de 2001/'02- el empleo informal cede lugar al empleo privado formal asalariado, en un proceso cíclico que, sin embargo, todavía deja mayor informalidad que a fines de la década pasada. El mercado laboral está, por lo tanto, mostrando en el año 2005 cambios respecto de lo que ocurrió en la primera etapa de la recuperación que deben ser tomados en cuenta a la hora de proyectar la situación de empleo y desempleo en los próximos años.
En el cuadro adjunto se destacan los cambios observados entre 2004 y 2005 en dos cuestiones: la participación laboral y la creación agregada de empleo (excluyendo planes). En lo que hace a la primera cuestión, la PEA (población que busca trabajo o está ocupada) cayó moderadamente en 2005, luego de elevarse transitoriamente el año pasado. La caída de 0,4 de punto porcentual en la tasa de actividad implica que -a pesar del aumento de la población total- hubo en la primera mitad de este año unas 166 mil personas menos buscando empleo. En condiciones normales cabría esperar que a nivel total urbano ingresaran al mercado laboral unas 210 mil personas al año sólo por efecto del aumento de la población, más unas 60 mil adicionales por un leve incremento de la tasa de actividad. En lugar de ingresar esas 270 mil personas, salieron unas 166 mil. Si la tasa de actividad se hubiera mantenido constante en lugar de caer, y todo lo demás constante, la tasa de desempleo hubiera sido de 13,3%, o sea 1,2 punto por arriba del valor informado por el INDEC de 12,1%.
Esa relación, sin embargo, se está debilitando, y considerando sólo el empleo « genuino» (sin planes) en el segundo trimestre el aumento fue de 2,7%, con una economía creciendo cerca de 10% anual. La débil evolución en parte se explica por la declinación del empleo informal, ya que el empleo formal habría crecido a tasas superiores a 7% anual.
Seguramente menor empleo informal implica menor actividad del sector (no hay indicios de que los informales sean más «productivos»).
Pero más allá de la composición del empleo entre formales e informales (y de cuánto «blanqueo» laboral está teniendo lugar), el problema es que la actividad económica «arrastra» mucho menos empleo que antes. Los factores que pueden explicar esta debilidad (es decir, los factores omitidos en la relación simple entre empleo y actividad) son la evolución del precio relativo del trabajo, los cambios en la regulación laboral y la percepción de los agentes económicos sobre el clima de negocios.
Los dos primeros pueden haber jugado algún papel en el período, habida cuenta de que el costo laboral real (respecto de la evolución de los precios implícitos de la economía) creció poco más de 11% en el año que llega a junio de 2005, mientras que la productividad se estancó (en la industria, la productividad por hora en el segundo trimestre de 2005 fue apenas 0,6% mayor que un año atrás). Los cambios regulatorios no fueron muchos, pero se consolidó la idea de que las empresas perdieron la política salarial como parámetro de acción, y que de aquí en más todo cambio en las normas laborales hará que los costos del trabajo crezcan bien por arriba de los salarios.
Dejá tu comentario