«Los
problemas
de competitividad
deberían
resolverse
internamente
»,
dijo
Marcela
Cristini en
referencia
a las trabas
que afloran
dentro del
Mercosur.
Marcela Cristini, economista de FIEL, el Mercosur es «una estrategia de inserción internacional que no debe abandonarse». Sin embargo, reconoce que «hay contradicciones, como ser la ampliación del Mercosur a Venezuela» y que la Argentina tiene problemas de competitividad que «se deben resolver internamente».
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Marcela Cristini: Más que comercio exterior, es una estrategia de inserción internacional que en la Argentina viene madurando desde fines de los 80. Podría decirse que es una política de Estado por ser avalada y continuada por varios gobiernos. Pero no estamos solos, hay socios que han estado modificando sus estrategias y existe un contexto internacional que cambia muy rápido. Cuando nació, el mundo estaba yendo a un equilibrio de comercio internacional, pero en 2000 el escenario cambió y los principales jugadores ven con preocupación a los emergentes BRIC (siglas de Brasil, Rusia, India y China). La Ronda de Doha está parada. En ese marco, el Mercosur recibe toda la influencia negativa, sumada a un funcionamiento interno pobre. El resultado es el que vemos ahora, que en vez de mejorar empeora, porque los países que conforman el bloque se vuelven más proteccionistas, particularmente la Argentina. A esto le sumamos ahora la estrategia política de los países en América latina, que ha estado divirgiendo en la región.
P.: ¿Cuáles serían los aspectos positivos?
M.C.: Tuvo grandes beneficios. La primera cosa que hizo fue liquidar las hipótesis de conflicto en la región, entre Brasil y la Argentina. Segundo, crea un espacio comercial que funcionó y sigue funcionando a pesar de algunos temas molestos como el MAC (Mecanismos de Adaptación Competitiva). Intensificó el comercio entre los socios de una forma nunca vista. También logramos un nivel de entendimiento que antes no teníamos. Lo que fracasó, que no necesariamente es atribuible al Mercosur, es que Brasil y la Argentina estaban desordenados macroeconómicamente. Ejemplo, Brasil devalúa en el 99 con una presión de deflación en la Argentina monumental, a la que se le sumaba su desorden fiscal. Pero en este último tiempo ambos países están ordenados y podrían hacer un avance en términos de mejorar su macroeconomía.
P.: ¿La moneda única sería una buena idea?
M.C.: No, sería poner el carro adelante del caballo. Puede ser de acá a 25 años, pero no ahora. Requiere una coordinación fiscal que ninguno de los 2 países puede asegurar. Ni los europeos pueden. Hay que pensar en cualquier mecanismo de consulta macroeconómica a través de bancos centrales. Tener un mercado interno de cambios entre el real y el peso es una iniciativa interesante, si Brasil o la Argentina se portan mal se puede interrumpir, cosa que con la moneda única no se puede hacer porque se genera una crisis importante.
Banco del Mercosur
P.: ¿El Banco de Desarrollo del Mercosur es positivo?
M.C.: Es necesaria la creación de un banco con pocos objetivos y transparente, que financie básicamente la infraestructura como el Banco Asiático de Desarrollo y la Corporación Andina de Fomento. En segunda etapa que se encargue del comercio a terceros países.
P.: ¿Cómo impacta el ingreso de Venezuela?
M.C.: Con todos los países andinos asociados al este asiático y a Estados Unidos, Venezuela resulta políticamente expulsada aunque no en los hechos. Entonces reconoce que sola en el mundo no puede estar y se une al Mercosur, pero se encuentra con el problema de que ya hay un país grande y líder. Lo interesante del nuevo Mercosur es que Venezuela aporte fondos y energía.
P.: ¿Por qué el MAC es tan cuestionado?
M.C.: Es pésimo. Otra característica negativa del Mercosur es la disparidad de productividades, que en general estaba a favor de la Argentina, puede llevar a mecanismos de protección como el MAC. Es malo porque el mercado grande es Brasil y para cualquier inversor extranjero es el país más interesante. Entonces con un mecanismo protectivo como éste y con problemas de competitividad con Brasil se espanta a los inversores que podrían venir a la Argentina. Pero se hizo igual porque había una gran confianza en que el tipo de cambio y factores de producción como la mano de obra calificada los iba a compensar. Hubiese preferido sentarme a negociar para solucionar los problemas de competitividad.
P.: ¿Las negociaciones que está teniendo Uruguay con Estados Unidos podrán perjudicar al Mercosur?
M.C.: Los brasileños tienen firmado, hace 2 meses, una cosa que se llama diálogo comercial con Estados Unidos, o sea, no es sólo Uruguay. A mí me sorprende que no haya trascendido.
P.: ¿Ve una política comercial definida en el actual gobierno?
M.C.: Es difícil leer la política exterior de la Argentina. Una cosa es la estrategia de largo plazo, firmando acuerdos, y otra es la resolución de los problemas de ciclo productivo interno. En la primera veo contradicciones, hacen avanzar proyectos que no son consistentes entre sí. Por ejemplo, la ampliación del Mercosur a Venezuela sabiendo que Brasil tiene un conflicto de liderazgo allí. Lo segundo son cuestiones de detalle, pero cuando todo se resuelve del mismo modo, controlando en vez de solucionando el problema de fondo, la señal es que la política argentina está lejos de favorecer el comercio externo. Un ejemplo es lo que sucede con las exportaciones de carne, trigo y lácteos. Surge un problema y se decide por el consumo interno. En realidad, la preocupación del gobierno es mantener la tasa de inflación controlada, pero con un juego complicado porque no se debe hacer sobre los precios sino con política macroeconómica. Otra señal negativa reciente son las restricciones a las importaciones como con las motos chinas. No hay que castigar a la industria local, pero los métodos son antiguos y llevaron a fracasos en el pasado. Los problemas de competitividad se deben resolver internamente, hay que sentarse a ver cuáles son los problemas y solucionarlos. Tenemos un tipo de cambio con el cual deberíamos de ser competitivos y un salario muy bajo en dólares. El problema es que tratamos de producir bienes para los que no estamos calificados porque son bienes que usan mano de obra aun más barata.
P.: ¿Qué habría que haber hecho en vez de, por ejemplo, prohibir las exportaciones de carne?
M.C.: Primero, convivir con el problema, con un precio alto por un par de meses porque no había forma de lograr una solución en el corto plazo.
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